JARDIN ESPIRITUAL

 

para recreo del alma

compuesto de diversas flores espirituales

y un nivel para que esta alma venga a dar en el blanco de sus deseos y obras que han de ser de Dios

INTRODUCCIÓN

 

1.- Es la fragilidad de nuestra naturaleza tan grande, que es menester ayudarla y favorecerla con nuevas noticias, y dárselas de los atributos del amado: y también son los aprietos en que su Alteza (por sus secretos juicios) suele tal vez poner al alma, que parece está destituida de todo consuelo y aliento; y más de poderle buscar ella por sí propia; porque la fe se oscurece, y todo se olvida, y parece es un remedo de su Criador en el Huerto, cuando dijo: “Triste está mi alma, mea usque ad mortem”; y en medio de tanta aflicción  le confortó el Ángel; en la cual en alma es fuerza haberse de alentar, y buscar con que levantar, y alentar el espíritu; y cuando el Señor no la da sobrenaturalmente, para que el espíritu no desfallezca en su fervor, y contemplación, se ha de ayudar con sus industrias naturales, para fervorizar la voluntad.

2.-Para este propósito pondré aquí algunas grandezas de los atributos del Altísimo. Todo será un ramillete, de que cogerá el alma, para dar suave olor de devoción, y dilatar el corazón y fervorizarle, para gloria y alabanza del Altísimo, de la Purísima María, y para bien del alma, y conforme mi dictamen, y querer.

 

CANTICO DE ALABANZA DEL ALTÍSIMO, EN QUE EL ALMA ADMIRADA DE LAS INTELIGENCIAS QUE LE HAN DADO, CONFIESA A SU CRIADOR, Y SEÑOR

 

3.- Es grande su grandeza; un Dios en la Santísima e indivisa Trinidad, que hemos de reverenciar tres divinas personas, en unidad de una esencia. Una distinta es la persona del Padre; otra distinta es la del Hijo, otra distinta es la del Espíritu Santo. Una es la gloria de las tres personas, la divinidad y Majestad. Todo tiene el ser en este Dios, y todo es hechura suya; superior es a todo; todo lugar llena; y en todo está, y su nombre es admirable en la universidad de la tierra: todos los que le conocen, le dan alabanzas y reverencias; y no las que su Alteza merece; y ninguno le comprende, por       que es incomprensible. Todas las bienaventuranzas de este Altísimo las reciben: y toda hermosura, y belleza es participada  de este Hacedor increado. Suyo es el cielo; suya es la tierra, suya es la diversidad de criaturas, hechuras todas de sus manos. Tiene asistencia en su corte; y muchos cortesanos, que le alaban, y con voces permanentes, y dulces, le llaman Santo, Santo, Santo, y Señor de los Escuadrones celestiales: los cuales tiemblan delante de su Alteza. Siempre están estos Ciudadanos celestiales con júbilo y alegría gozando de la gloria: y toda ella con ser tanta y tan grande y admirable se cifra en estar delante de este gran Rey; y con su presencia todo es luz y júbilo, sin la cual todo es tinieblas.

4.-Todos necesitamos de este gran Príncipe y Rey: y su Alteza a nadie a menester. Nadie se esconde de su Justicia, y sin su misericordia ninguno será salvo. Toda la bienaventuranza consiste en conocerle: y todos ignoramos su principio de este Altísimo; porque no le tiene, es sin principio. En todas las diversidades de naciones y criaturas  es admirable; y a un tiempo todo lo gobierna, y todas sus acciones comprende, Porque nadie hiciera a ninguno, sino es por su Majestad. Y a todos conforta y ama. Es justo y misericordioso; amonesta y corrige; tiene severidad apacible; a todos llama, a pobres y ricos. Tiene mesa rica, y en comida se da en ella. Es comida de Maná, que a todo sabe. Cifrase en ella toda gloria de cielo y tierra; da la vida y muerte: favorece este Altísimo a sus fieles amigos; dales prendas de su divino amor: vuelos consigo; y enséñales de los Tesoros de su Divinidad. Es fiel en guardarlos de sus enemigos; hasta los cabellos de su cabeza; es fiel amador y conocido: paga a quien le sirve, y es fiel amigo de sus amigos: tiene respetos de gran Señor; es generoso, apacible sobremanera; a todos los que le tratan con fidelidad, verdaderamente aficiona: mata de amor; roba el alma; cuanto más se trata, más descubre bienes; y muy pocos verdaderamente le conocen por ser tan grande, incomprensible. Más se dice con silencio, que hablando; por si alguna noticia tiene el alma, que es porque su Alteza se la da. Solo el mismo Señor se puede conocer así mismo y amar; y aunque todas las naciones le alaben y conozcan, no se puede decir una sola partecita de sus bienes.

5.-Es muy rico Señor, y a muchos enriquece, y de solas voluntades se paga; quiérelas enteras: y en esto es rígido; es muy noble y fidelísimo: y quien lo ha de amar, lo ha de ser en todo extremado entre todos, y particularmente en sufrir injurias. Al fin es Señor en quien se halla todo bien; vive todo, y reina todo; y sin su Alteza todo es nada. Señor es, que aunque no es conocido, puede encubrir mal sus bienes porque por sus obras se descubre, y sola la suavidad y bondad, y pureza de ley que tiene, le da claro testimonio de su bondad y nobleza.

6.- Alábase su Majestad así mismo; pues el solo se conoce, y comprende; gócese por todas las eternidades, pues es sin principio, y fin; y todos le canten la gala, y gloria, pues es solo Altísimo y Santo, y su Majestad es solo Señor, y a quien se debe toda Alabanza. Dénsela sin principio, y siempre. Amén. 

TRATADO

 

  De diversas cosas sucedidas con seis Ángeles, Príncipes y Señores, con mi alma: y del principio de este beneficio, de dármeles por guarda: y declaración de sus nombres e interpretaciones.

 7.- A los veintiún años de mi edad, a los cuatro de religión, y a los tres de mi espiritual llamamiento  a la virtud y camino verdadero, me hizo el Señor por su bondad santísima un beneficio grande, entre otros muchos, y fue darme por defensa y guarda seis  Príncipes, y Señores Ángeles que de día y de noche me acompañan. Fue este beneficio grandísimo, y principio de otros muchos; que en los peligros me han guardado estos Príncipes: En la soledad, me han acompañado: En las ocasiones me han aconsejado: en las tinieblas me han alumbrado: Han sido mis centinelas, mis guardas: hanme ayudado a alabar al Altísimo: finalmente  es incomprensible el bien que de estos grandes Príncipes he recibido: su trato es altísimo.

8.- La luz que me han dado del Altísimo grandísima. La doctrina que me han dado saludable: su trato es severo, más intelectual que corpóreo, ni imaginario; tienen gran gravedad; hácense temer y reverenciar; Corrigiéndome severamente, y en mis imperfecciones hablan palabras de gran majestad: humíllanme mucho, y me hacen conocer quien soy: danme inteligencias particulares del Altísimo, y de sus atributos y gloria; y por ellas conozco y rastreo algo de lo que es incomprensible, que es las bondades de Dios, y de sus bienaventurados. Otro muchos bienes he conocido de estos altísimos, que digo en otro lugar.

9.-Pedí al Señor con afecto (si era su querer) me declarase su Alteza los nombres  e interpretaciones de estos Príncipes, y por su bondad lo hizo. Son los que siguen:

 

NOMBRES E INTERPRETACIONES DE ESTOS SANTOS ÁNGELES

 

10.- Primer nombre del Príncipe de los seis que es el mayor Ángel, GRACIEL

La interpretación, Medianero; y Abogado entre Dios y el alma, y distribuidor de los bienes de  gracia; y Luz del Altísimo Dios y Señor; comunícalos al alma. 

11.- Segundo nombre NUNCIEL

La interpretación. Nuncio entre Dios y el alma, y Mensajero para presentar al Altísimo sus deseos y obras, y peticiones del alma. Este santo Ángel es el de la Guarda, que se me dio, cuando el Señor me crió. 

12.-Tercer nombre SACIEL

La interpretación. Sabiduría de Dios, y voz que la publica; ilustración para darle a conocer: dala al alma. 

13.-Cuarto nombre. BARAQUIEL

La interpretación. Fortaleza de Dios. Rigor contra los enemigos, para guarda del alma. Huyen de este Santo Ángel los espíritus malignos. 

14.- Quinto nombre. AGAEL

La interpretación. Manifestador y Alabanza de la grandeza del Altísimo. Está diciendo siempre este espíritu sobre las grandezas de Dios; ¿cuál cómo ella?  Obliga y enseña al alma a conocer esta grandeza y reverenciarla. 

15.- Sexto  nombre MARAQUIEL

La interpretación. Bendición del Señor y Maravilla suya. Manifiesta en el alma las que ha recibido y recibe del Altísimo Dios; y da las bendiciones al alma de su Majestad y acompáñala en las alabanzas ayudándolas a dar a su Majestad Divina. 

16.-  El modo como se me ha mostrado estos Príncipes y Señores algunas veces que los he visto imaginariamente su hermosura, es indecible. Grande es por cierto su belleza, y tanto que si el Señor no dispusiera sobrenaturalmente al alma, no lo pudiera sufrir, es insufrible su hermosura y belleza. 

17.- GRACIEL: El primer Santo Ángel y Príncipe se me ha mostrado hermosísimo; despidiendo de sí unos resplandores y rayos grandes y sobremanera clarísimos: El rostro de estos Ángeles es todo transparente como finísimo cristal o diamantes. Con los rayos de claridad, muestra otros menores de bellísimos colores, y admirablemente matizados, Vestiduras rozagantes. Con estar así cada Ángel de estos, tiran a todos colores sus vestiduras; y cada uno se señala más en una: y este Santo Ángel y Príncipe es encarnado. El deleite y consuelo que causa a la vista interior es la diversidad, no se puede encarecer a lo que acá se puede asimilar, es si viéramos grande diversidad de diamantes juntos, y que el sol diera en ellos; y muchas sedas de matices de  admirables colores y de oro. Con esto se puede asimilar; si bien parece en esto barro, conforme oro.

Estas vestiduras que se conocen en estos Príncipes  se sabe que no son materiales; pero para explicarme, lo digo esto. Va la diferencia que va del Sol y del Cielo a las cosas de por acá, materiales; y cuanto menos tienen de material, que no tienen nada, tanto más de belleza y hermosura muestran tener.

18.- Alas bellísimas, y con gran compostura, y admiración adornadas. Muestran también un modo de estolas o ropas rozagantes como de victoria; y esto se me ha mostrado se les dio a los Santos Ángeles, como victoria y señal, y premio desde la caída de los malos ángeles, en premio de su constancia, y dales grande hermosura, porque intelectualmente se me muestra imaginariamente. Todos se parecen, porque son de una naturaleza, pero con diferencia en gloria, y ser mayor y menor. Este ser mayor o menor, y tener menos o mayor gloria consiste en estar más allegados al Altísimo. Mucho pudiera decir de esta materia pero déjola para otra ocasión.

19.- Al principal y primero, le he visto con las insignias  que se siguen: y conocerse cual es de mayor dignidad, y es como van nombrados y escritos. Áseme mostrado este Santo Ángel con una particularidad, como Príncipe grande, a modo de una bandera, como si dijéramos en el que por acá es Capitán. Y se me ha mostrado es uno de los Príncipes que la Virgen Santísima. Nuestra Señora, traía en su guarda y defensa suya cuando vivió en esta vida. Tiene este Príncipe una majestad notable que se señala entre los demás. Tiene una diadema bellísima y graciosamente adornada; lleva una como encomienda riquísima en el pecho, con un rótulo cabe a ella, en que declara ser ayudador para la salvación de las almas, y distribuidor de los Tesoros del Altísimo. Y he entendido le dieron este oficio, o me dieron a mi tal Ángel para ayudar a esta causa de la hacienda de Dios que son las almas; y en mi conozco, después que el Señor me lo dio, grandes obras. Sobre todo es hermosísima la Diadema compuesta con diversos colores y piedras preciosas. Traía este Príncipe, bellísimamente y galanamente adornado el pecho y el vestido con la insignia de la Pasión dibujadas: en mirarlas declara grandemente este misterio altísimo de la Redención; y todo esto da más hermosura al Santo Ángel, y más gloria; porque cada insignia traía su particular resplandor. Y he entendido esto intelectualmente, que lo que significa esto que digo, es grandiosa cosa, que este Santo Ángel y Príncipe es grande, y admirable en las obras de Cristo y su Redención; y por esto fue Ángel de la Purísima María, o de allí le vino este oficio. Las obras grandes que digo y he experimentado, han sido en la conversión de algunas almas. Gran Príncipe de las almas; es devoto de su predestinación, y para ello ayuda. Bendito sea tal Príncipe, que parece hecho a la medida de su Criador, como se me ha mostrado.

20.- NUNCIEL: El segundo Príncipe, es hermosísimo sobremanera, y admirable en la compostura, como el primero. Señalase este santo Ángel, y diferenciase del primero, que la encomienda que traía al pecho este Santo Ángel, la traía en el brazo. Traía diadema, sino que es que es de hermosísimas flores, y parece más a corona. Mostróseme con un rótulo al pecho, que decía: Soy Ángel de María, y así se me ha mostrado, que es el ángel Santo de toda la vida. Traía en un brazo muchas coronas metidas por él, hermosísimas, a modo de Laureolas de todas las virtudes; y cierto que verlas tan bellas obligan a procurarlas.

En el color que este Santo Ángel más se señala, es Blanco mucho, y esta albura es con extraña hermosura. Áseme mostrado este Príncipe devoto de las vírgenes, y que ayuda para esta virtud: en este artículo me ha hecho Dios grandísimos favores, y ahora lo atribuyo a este Príncipe y Señor mío. Muchas veces he reconocido en mi interior con alabanzas al Altísimo este beneficio. Jamás tuve malos pensamientos, sino una voluntad fortísima a esta virtud, y esto lo atribuyo a la buena Guarda de mi Santo Ángel: y en muchos trabajos me ha sacado con victoria. Sea alabado tal Príncipe.

21.- SACIEL. Como el tercer Ángel se me ha mostrado, es lo siguiente: en el modo de adorno es como los dos, que quedan dichos. En el color que más se señala, es azul, como el cielo; hermosísimo por extremo. Traía corona, o diadema de piedras preciosísimas. En el pecho, traía un modo de Custodia, o vidriera, en que muestra grandes tesoros de la sabiduría del Altísimo. Tiene gran majestad, y está resplandeciente mucho. Intelectualmente, (aunque imaginariamente se muestra así) las inteligencias de sus grandezas, de su belleza, son indecibles. Bendito sea tal Príncipe.

22.- VARAQUIEL: El cuarto ángel se me ha mostrado como se sigue: Hermosísimo en extremo: su adorno como los que quedan dichos. En el color que más se señala este Santo Ángel, es como carmesí, y todo resplandeciente como un sol. Tiene corona, como los demás, de piedras preciosísimas. Tiene una cruz larga, de manera que llega al suelo, y la tiene con su mano derecha. Está con gran majestad y es hermosísimo Capitán. Huyen de él los demonios; y es gran príncipe. Sea bendito por siempre.

23.- AGAEL: Como se me ha mostrado el quinto Ángel: es hermoso por extremo, con su corona, o diadema, preciosísima mucho, llena de piedras preciosas. Señalase en todos los colores; y despide de sí grandes resplandores. Tiene gran majestad. Tiene en las manos una preciosa cosa, como libro lleno de piedras preciosas, y en él señalan unas letras doradas bellísimas, que dicen: Grande e Incomprensible es el Señor. Hermosísimo es este Príncipe. Sea bendito por siempre.

24.- MARAQUIEL: Como el sexto Ángel se me ha mostrado: Admirable en hermosura: Traía diadema Bellísima. Todo él está cubierto de gran compostura y belleza de diversas flores y palmas de diferentes colores. Es hermosísimo; y en las manos tiene también palmas, como que las da. En el color que más se señala es Dorado. Es hermosísimo Príncipe; y solo verle alienta, porque parece despide de sí gran fragancia. Sea bendito tal Príncipe.

25.- Todos son hermosísimos, y me parece a mi les he hecho agravio, en ponerme a decir nada de tanto como tienen que decir. Los misterios de estos colores e insignias son admirables; y se me ha mostrado grandes preeminencias de estos Príncipes, que no hallo con que explicarme, porque no son de lengua de por acá. Lo que he experimentado muchas veces, ha sido que tienen siempre un olor suavísimo, Celestial. Suelo estar yo algo desmayada o flaca de los trabajos, y de solo oler esta fragancia, me aliento,y cobro fuerzas; y no solo lo he experimentado yo, sino las Religiosas, que siempre que me encuentran, me dicen, que qué olor tan suave es lo que yo traigo. Y dicen que aunque yo anduviese, sin que ellas me viesen, me conocerían por el olor y suavidad; y todas las cosas que les traigo a uso, de vestuario tienen la misma fragancia. Todo esto es de estos Príncipes y Señores. Grandes beneficios me ha hecho el Señor, por su intercesión: y grande lo fue el concederme estos príncipes por mi defensa. Bendito sea Dios tan misericordioso y grande en sus obras. ¡Válgame Dios, y que deudora estoy a su Alteza! Y que pobre para pagar! Pues nada soy ni valgo.

26.- Algunas Pláticas y preguntas paso con estos Señores y Príncipes y muchas veces escribiendo lo propio. Un libro he escrito, todo que me lo van ellos respondiendo, yo preguntando; y esto que pongo aquí ha sido lo propio. Escríbolo, porque me alienta mucho pasar los ojos por esta Doctrina en mis trabajos y tribulaciones, y así hago este librito, para llevarle conmigo y tener un espejo donde mirar.

 

TRATADO DE LAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS QUE ME HAN PASADO CON ESTOS SEÑORES Y PRINCIPES CELESTIALES: PREGUNTA EL ALMA, Y RESPONDEN LOS ÁNGELES

 

El alma pregunta:

27.- P.- Señores y Príncipes míos, una pregunta os quiero hacer; y os suplico, si es voluntad de mi Señor, me respondáis, que yo preguntaré.

28.-R.- Di alma que es lo que preguntas?

P.- Señores míos, y Príncipes, aunque por acá, en esta vida perecedera, y entre los mortales, (que todo amor desordenado es por no dedicarlo a su Criador)             quieren tener memorias y noticias de lo que aman, porque lo aman; pues yo, Señores míos, quiero tener noticia de mi amado, que por todos los caminos merece y es digno que lo amen; no será mucho el querer tener noticia de su Majestad: y aunque es verdadero que la fe enseña mucho, y que las obras que mi alma a recibido de mi Dios  y Señor, me pueden hacer no ignore qué bienes me han dado; con todo esto os pido y suplico de palabra,me digáis como es mi querido y amado; para que en mis tribulaciones, y trabajos, y cuando mi alma esté tibia, tenga a donde volver los ojos y con que se enfervorizar, que en tales ocasiones los bienes recibidos también se esconden.

Yo para tener un retrato de mi amado, y Señor, de palabra; y ¿quién mejor me podrá dar noticia que  vuestras Altezas? A quienes suplico me perdonen mis peticiones y me las perfeccionéis, que son como de criatura ignorante.

29.-R.- María, oye; entre los atributos del Altísimo, el  más principal ser incomprensible: y este es la mayor alabanza; y si lo es, cómo quieres te digamos, como es tu amado? Y advierte alma, que sus Espíritus ignoramos, como es; y como mejor entenderás lo que te decimos, es teniendo presente cuando su Majestad se te mostró, que al fin viste a Dios ¿qué dirás de Él?

30.- P.- Señores míos, así lo conozco, y digo, que cuando me acuerdo de aquel beneficio solo se ha de callar; que no se puede hablar de su Alteza, porque es incomprensible, y más se entiende por inteligencia que por palabra; pero lo que os pido me digáis, es de cuan incomprensible es, y de sus bondades.

31.- R.- Alma , de su Alteza advierte, que cuanto á que nos crió su Majestad (que es mucho) a sus espíritus, estamos asistiendo delante de este gran Señor. Todos estos tiempos, y muchas eternidades, que le gozaremos infinitos Escuadrones de Espíritus, cada momento nos admiramos, y siempre tenemos más que ver, y no acabaremos porque este Dios es sin fin, y siempre tenemos por qué cantar, cantar nuevo, y nueva alabanza. 

32.- P.- Cierto mis Señores, que entiendo mucho más por inteligencia, que estas palabras me dicen, que es gran Señor este.

33.- R.- Todos sus atributos son infinitos: infinita es su Misericordia, infinita es su bondad, infinita e incomprensible su Sabiduría, infinito en gloria, y toda la de tantos Escuadrones de Espíritus y Coros de Bienaventurados y toda, (y es grande) se deriva de este gran Rey; y es poderosísimo, todo lo que quiere puede; y mucho quiere: grandes obras hace; hermoso sobre manera; en solo mirarle consiste la infinita Bienaventuranza de los Justos.

34.-P.- Señores míos, ¡grande es mi amado!, decidme os ruego, algo de su Humanidad, y de Dios hombre; también me alentaré mucho de que me digáis algo.

35.- R.- Esposa del Señor, y carísima suya; el mirar a Dios y Hombre nos causa a sus Espíritus admiración; porque fue obra de grande amor tomar Dios carne humana, el hacerse el Impasible, pasible; el incomprensible, hombre; el rico pobre. Ah! alma, ¡que ingrata sois las criaturas, pues no estimáis esta traza de amor! ¡Ingratas sois, pues no dejáis de ofenderle! Encogiose este gran Dios; y cubrió y escondió su Divinidad con la Humanidad: y con lo que más se puede alabar la Humanidad de Dios, es con que fue Hombre y Dios. En cuanto hombre fue perfectísimo en todas sus obras; Impecable; tuvo seriedad agradable, y apacibilidad; jamás hizo cosa desordenada de naturaleza: fue justo, recto; especiosa y hermosa fue su forma entre los hijos de los hombres: sus cabellos fueron hermosos de Nazareno, sus ojos rasgados y grandes, hermosos mucho: blanco y colorado: sus labios y boca preciosa: sus manos hermosas y lindas: su estatura perfecta; recibe y ama; todo lo tiene perfectísimo.

36.- P.- Príncipes, y Señores míos, enamorada me tenéis; muerta de amor tanta hermosura, y entiendo más que me decís. Príncipes míos, Señores, míos, tal vez se suele esconder mi amado, y mi alma queda violentada, y así querría me oyeseis lo siguiente, y se lo presentéis a este Dios Altísimo. 

LAMENTACIÓN O QUEJA DEL ALMA ENFERMA DE MAL DE AUSENCIA DE SU AMADO ESPOSO, ESCRITA A MODO DE CARTA, SIENDO EL PAPEL MIS SEÍS PRÍNCIPES QUE ME GUARDAN, Y LA PLUMA EL CORAZÓN, Y LA TINTA DORADA DEL AMOR ARDENTÍSIMO, QUE CAUSA ESTA AUSENCIA.

 

========== SOBRE ESCRITO ============

A VUESTRO CRIADOR, Y MÍO, Y SEÑOR DE TODO, DIOS SIN PRINCIPIO, NI FIN, EN SU PATRIA, Y CORTE CON SEIS CORTESANOS DE ELLA.

 

38.- CARTA.  Mis Señores, y Ángeles, oíd la petición de esta ausente de su Bien, y afligida Esposa, que en medio de mis aflicciones y ansias, sola vuestra compañía podía alentar mi corazón: y pues sois tan fieles amigos y Señores, caminad con vuestra velocidad, y decid a la vida de mi vida, y del alma sin su vida: decidle las ansias de mi corazón con que le traspasa una saeta que le quita la vida;

39.-decidle que mire mi destierro, que en él me maltratan mal; que me mire pobre sin su vista, sola, y en destierro y cautividad, y tan cautiva en esta cárcel del cuerpo: y que con su peso y ansia de salir de él y dar un vuelo a donde su Majestad está y habita; que con esta porfía desfallezco.

40.- Decidle se acuerde que alma me dio de tan alta dignidad, criada a su imagen y semejanza; y que nada de esta vida impertinente, y perecedera llena el vacío de ella; que anhela y suspira por su bien, y porque lo que la fe le enseña: que le hago saber, y con verdad, no busco bien que se acaba, sino bien que dura, que no busco de esta vida, sino a mi amado.

41.- Decidle Príncipes y Señores míos, se acuerde su Alteza en que estado me puso, cómo me abrió los ojos para conocer, que sin su Majestad no hay bien, y que estoy (aunque no de Adán), de las cosas criadas muy sola y sin compañía de ellas, porque no satisfacen. No me da pena la alabanza, ni me entristece el abatimiento, ni el desprecio de las criaturas; ni la diversidad de animales, ni la hermosura de las plantas; ni el cielo, ni su adorno de estrellas; ni sol, ni luna; y todo acrecienta mi llanto; porque en todas las criaturas veo sus obras, y cuan admirable es su nombre, y acrecienta mi amor.

42.-  Decidle, que ya sabe su Majestad sobre todo puse los pies, por subir a arrojarme a los de mi amado: que todo lo criado, como lo dejé, me ha dejado; y así estoy sola (y de mi voluntad) aguardando a la vida de la vida, que venga a dársela a esta alma muerta. 43.- Decidle, que aunque la fe me dice que  me oye, y que está conmigo, y en todo lugar, que con estas ansias causadas de sus ausencias, velos y rebozos, me hace desfallecer.

44.- Decidle a mi amado Dueño, que su Esposa suspira por su vista; que le pide la entre en las Bodegas de sus vinos: que suspira por lo que suele gozar; y que si estoy culpada, aquí estoy, y que me castigue, que no permita que carezca de sus dulces abrazos.

45.- Decidle, Mensajeros míos, que como me ha dado un poco noticia de su belleza y bondad, que el alma herida de amor muere por gozarle; y que mire pues que me conoce hay que fiar poco de mi: que los enemigos son muchos, y viéndome sola burlarán de mi; que si ven mi Amado me falta, acabarán conmigo.

46.-  Decidle, Señores míos, que se acuerde su Majestad cuantas veces ha llegado a mis puertas, y llamándome; que si estoy a las suyas llamando ¿porque me desecha?, que si fui culpada en detenerme, como la grosera Esposa en abrirle, que mire soy mujer, y frágil, y que ya me enmendaré; y que temo no me contristen mis enemigos, viéndome andar a sí; pues le conocéis y sabéis, Nuncios Celestiales, lo que de mí quiere, ofrecedle con afirmación de que lo cumpliré.

47.- Decidle (pues que sois Mensajeros tan propios, tanto que su Majestad me los dio) que me avise de lo que de mi quiere, que pronta estoy a obedecer; y que mire que en esta vida nadie me puede quitar mi pena, ni remediar, si su Majestad no viene.

48.-  Decidle, que mi voz al Señor clama. Decidle, que como el ciervo herido desea las aguas, que así desea mi alma a su Alteza; y así lo pido con David.

49.- Decidle, decidle, decid, pues lo sabéis, hay, hay dolor que se iguale a mi dolor? Y pues conocéis a mi Amado, decid ¿no me quejo con razón? Hay dolor que se iguale a mi dolor? Quién me ha de consolar? Quién satisfará mi pena? A dónde iré, si ausente estoy de mi Amado y Señor?

50.-  Decid, Ángeles, decid ¿quién remediará mi llanto?. Decidle a mi Esposo amado, que porqué me tiene tan violentada entre tantos enemigos suyos, que por serlo son míos? 

 

RESPUESTA DE ESTOS PRÍNCIPES AL ALMA DE LA QUEJA Y LAMENTACIÓN

 

51.- Ángeles.   Oye Esposa de tu Criador y nuestro, oye alma.

Alma . Enhorabuena mis Santos Señores y Ángeles, mis oídos oigan tan dulce voz, feliz nueva para mi, Nuncios y Correos del Altísimo y mi Amado. Decid Señores y alentad mi corazón y alma, que desfallece; decid, decid dónde está mi Amado?

Ángeles.  Contigo.

52.- Alma.   ¿ Conmigo está mi Rey y Señor? ¡Qué alegres nuevas! Mi alma se conforta y anima. Decid, Señores, si conmigo ¿qué le encubre que mi alma no le goza?

Ángeles.  Rebozo de amor.

53.-Alma.  Rebozo de amor le encubre? ¿Pues cómo Príncipes, si es de amor es rebozo?

Ángeles.  Ama mucho el Altísimo al alma, y rebozase para oír sus quejas de amor, y está atento a ellas.

Alma.  Decidme Ángeles Santos y mis Señores, ¿recibe a pobres este Señor? 

Ángeles.  A todos recibe y ama.

55.- Alma. Señores, Consejeros míos, decidme, ¿oirá mis peticiones y ruegos su Majestad?

Ángeles. Si oye; porque a que pidan convida, y promete dará.

56.- Alma.  Señores, ámame este Señor a mi, por ser pobre?

Ángeles.  Infinito es, rico, y busca a pobres reconocidos, y los enriquece.

57.- Alma.  ¿Qué recibe este divino Señor, o qué pide a sus Esposas?

Ángeles.  Corazones enteros, fieles, sencillos y humildes; en los tales está su habitación.

58.- Alma.  Decidme Señores míos, para no perder su amistad ¿qué es necesario?

Ángeles.  Fortaleza en la perseverancia, y fiarlo todo de este Señor, y nada de sí.

59.- Alma.  Decid Nuncios míos, ¿qué más debo hacer conforme mi deuda?

Ángeles. Debes amar, y conocer a tu Señor sin cesar, y alabarle con voces de espíritus angélicos.

60- Alma. Decidme Señores míos, ¿cómo se entienden estas alabanzas de espíritus Angélicos?

Ángeles. Las alabanzas de los espíritus Angélicos a su Criador son incesables y puras, por ser de Espíritus puros; y de todo lo que les dieron, dan retribución perfectamente, conociendo a su  Señor por Poderoso; esto has de imitar tu, y dar todas las alabanzas al  Altísimo de sus obras para contigo; todas son obradas de sus brazo poderoso.

61.- Alma.  Decid Mensajeros del gran Rey, ¿qué responde su Majestad a mis quejas, y peticiones de amor, que con ansia de mi corazón lamento?

62.- Ángeles.  Dice nuestro Criador y Señor, y tu Esposo, que le oigas y ames, y que le obedezcas, y que fíes, y que hagas memorias de los consejos de tan fiel Esposo, que te tiene dados; que contigo  está alma en la tribulación y con atención te mira; y adviertas es vida de tu alma, y alma de tu vida, que esto no te faltará; que consideres es fiel, y Rey, y Dios, y premia: que hagas memoria, alma, de que te dio anillo de Esposo; que le seas fiel, que no te faltará; que dejes del todo el mundo; que quiere entera tu voluntad; que tengas memorias de sus obras  de amor para contigo; que veles contra los enemigos; que no los creas, ni de ellos fíes ni te contristen, sino que con paz, serenidad y fortaleza pelees: que te señala un retiro, y de él no salgas; que allá habita su Majestad, y allá se correrán las cortinas, y allá hallarás la siesta que pides y deseas: que este retiro sea la mente y lo íntimo de tu alma, y que te avisa y manda de allí no salgas, que allí estará su Majestad, y que de la puerta juzgues y triunfes de tus enemigos; que no falte por lo momentáneo la vista interior para conocer siempre su divina voluntad, para que obres conforme a ella, que allí te dará luz de sus Tesoros, de su divinidad; y que su Majestad elige al alma por Corte donde habite, y tu habitación será en el mismo Señor; que en este secreto y retiro escondido de enemigos, que es éste , pasarán los estrechos abrazos, y aquí te fortalecerás: que aquí se como el sustento de fuertes: que adviertas con atención en trabajar en su viña, y velar sobre su hacienda, y repartas de sus bienes, y los distribuyas, a donde se haya se sacar fruto; que cuides mucho de sus hechuras las almas, y que solo en esto te dice son de su Majestad, y que gusta que tu las ayudes. 

63.- De ti, dice este Señor, no pide cosa en particular, porque toda te quiere, y repite  esto este Señor, muchas veces que mires cuidadosa en darle gusto, pues tan fiel contigo se ha mostrado; que le ames por todos, y en todos, y por todos seas agradecida; y advierte, te pide mucho, que debes mucho.

Que a la luz que se te dará se remite su Majestad contigo y en todo lugar está, que Dios es, y de amor para los fieles; que a nosotros Espíritus y criaturas suyas, nos envía para tu guarda y defensa, y acompañarte en tu soledad; que lo estés en tu soledad, sola de cosas terrenas, y tu comunicación sea solo con su Majestad y sus Santos y ángeles, y tu asistencia solo sea en tu patria, para do eres criada; que seas fiel en guardar lo dicho, que será su Majestad poderoso en premiarlo, o castigarlo, si no lo hicieres. 

 

DOCTRINA Y LUZ QUE UNO DE ESTOS PRÍNCIPES Y SEÑORES DIO A MI  ALMA, (ES EL PRINCIPAL ENTRE TODOS LLAMADO GRACIEL) DE LAS OBLIGACIONES Y DEUDAS QUE TENGO AL SEÑOR.

  

64.-Son las palabras propias de este Santo Ángel:

Alma, oye de las obligaciones que tienes a tu Criador y míralas bien: Oye, oye alma, que tienes obligación de mirar y advertir a ellas más que otras almas: debes a este Señor el ser como todos, y vivir en su Majestad, pero debes más que todos. De abinitio dispuso las cosas de modo que fueses Esposa y escogida suya. Debes la luz, y no andar a ciegas, como otros, pues eres hija de la Iglesia, y de los hijos de la Iglesia Santa: a unos se les da más luz que a otros. Tu eres de las más obligadas. Debes muy particulares efectos de sus divinos sacramentos. Débesle muchas gracias que a tu alma da por ellos. Debes el habérselas dado el Altísimo a otras almas por ti, y con razón es mires con atención estas obligaciones. Debes la asistencia de su Alteza en tu alma haciéndote infinitos favores, hasta causarnos a sus Espíritus admiración. Debes a su Alteza el guardarte y defenderte, que te rodea, y con sus espaldas hace sombra, y los enemigos huyen. Débesle a este gran Señor amarte infinito, y el haberte hecho Esposa suya con desposorio interior y exterior de religión y profesión. Debes a este Señor y Criador ser vida de tu vida y alma de tu alma, y vida y obrar en ti.

65.- Débesle finalmente el enviarnos a defenderte y a acompañarte, y el haber entendido nosotros de su Majestad es su voluntad, y con su poder nos lo manda, que te guardemos, y hagamos su causa en defender de sus enemigos a su Esposa, y que de lejos no lleguen a tu alma; que digamos: “Esta es la ciudad del gran Rey, a do habita; no hay entrada”. Todo esto debes. Oh alma, que de ello debes ¡Que pobre estás! Pobre, porque cuanto más recibes, más debes, y aunque muy de bienes participados, pero toda esa riqueza se resume en alabanza y gloria del Altísimo y Autor de esta Gloria; y así quedas pobre, y lo has de quedar, porque la vocación del alma que recibe es saber esta verdad: conoce debes mucho, y ganas poco, pues cuanto más debes, debes más amar.

67.-A hacer la causa de nuestro Criador venimos, y a hacer su voluntad. Correos del Gran Rey somos y así te presentamos esta obligación; de su parte venimos a presentarla. Con su virtud la decimos, y la has de recibir, y recibe para restituir. Mira que des la gloria al que te favorece.

68.-Y para cumplir a lo que fuimos enviados y hacerte la mayor merced que al alma se ha hecho, queremos entiendas, primero, que ninguna parte hay en ti para hacértela, que si a otro se hiciera, obraría por ventura mejor; que tu eres nada, pobre y sola, y que este Rey nuestro por su grandeza, y para su alabanza, de la nada se quiere servir; la merced, alma, es la que tu sentirás mejor por el efecto, que nosotros te la podemos declarar:

69.-Dice tu Señor, y Esposo, que te envía de su corazón una saeta al tuyo del amor que te tiene, y tiene a las almas, para que traspasada con ella ese tu corazón traspasado le cause amor, para que ames a tu Esposo, y a su Majestad le obligues y pagues, para que te ame más, y seas su esposa herida de su amor: que esa saeta y herida ha de ser la  joya de señal de Esposa, y que es la señal que te pone para que todos sepan y entiendan eres Esposa y amada del Rey del Cielo.

70.-Alma mira que reconozcas esta merced y beneficio, y mira no ofendas a tus criados y nuestros, que el ofenderle en sería ofenderle en una muchas veces, y tantas cuantas más avisos te da este gran Rey y Señor, será mayor la ofensa: pelea y anímate; para ayudarte y favorecerte estamos, y estaremos.   

 

EXCLAMACIÓN DE AMOR, HABLANDO CON ESTOS PRÍNCIPES, Y ALGUNAS RESPUESTAS SUYAS 

 

71.-Alma.-  Santos y divinos Ángeles, y mis Señores, ¿qué obra es esta que en mi pobre alma habéis hecho?  Qué herida es ésta, que el alma se deshace y convierte en una vida que se la dan nueva? Mis Señores, ¿qué herida es ésta? ¿Qué flecha traspasa mi corazón y mi alma, que los efectos que hace son de  muerte suave y dulce? ¿Sin duda moriré, que me veo traspasada?¿Quién da fuerza a esta flecha, para que tan fuertemente me hiera? Herida estoy: tan a fuerza de amor herida estoy, y que el efecto sea de amor? ¡Cruel cosa es mi Señores, estando en carne mortal tan fortaleza! ¿No fuera mejor que estas cadenas y hierros de esta vida acabara juntamente para que pasase mi alma al corazón de donde fue enviada esta herida?

Decidme Señores, qué es esto, que así me ha traspasado? ¿De dónde viene encaminada esta saeta?¿Quién la da tal virtud?

72.-Ángeles.- Alma, tu Esposo y Dios la envía y la da virtud de su divinidad. Es efecto de su pecho divino, y como pecho de tanto valor la da esa fuerza.

73.-Alma Decidme Señores, ¿qué efecto es éste que causa acá dentro, que parece que con gran suavidad hiere mi corazón, hiriendo a otro, y del otro viene a mi virtud y regalo para mi alma?

74.-Ángeles.-Alma advierte, que es juntamente el salir del pecho de Dios, y herir el tuyo, y tu alma; y como no media nada que impida, obra la grandeza del Señor de Israel en su Ciudad querida.

75.-Alma.- Santísimos Espíritus, ¿con quién, o cómo mi alma se deshace, y se torna a hacer en otra vida grande?

76.-Ángeles.- Es una unidad divina que hacen los dos amores, Dios hiriendo tu corazón para que le ames, y obligándose por su misma virtud, y amándole tu: estas dos voluntades, con virtud de la de Dios, hacen y causan ese efecto que preguntas.

77.- Alma.- Príncipes y Señores míos, alabemos a tal Señor: dadle Nuncios Celestiales la  alabanza y gloria que podéis, a quien tales obras y tan maravillosas obra en mi: y decidle que quisiera tener en mi voluntad, si pudiera ser, todo lo que su Majestad tiene en la suya, y en su poder, sin que le faltara, solo para dárselo y entregárselo todo a su Majestad y darle alabanzas, como las merece, pero no puede ser: es cierto me huelgo de que sea tan gran Rey y Señor, y Dios de tanta Omnipotencia, que por acá no le podemos comprender, ni conocer, ni alabar como merece: que sea enhorabuena su Grandeza y Majestad; tan gran Dios, tan Inmenso, tan Incomprensible, que mi alma se convierte en gozo y alabanza en entenderlo: Y porque todos lo conocieran, quisiera yo dar mil vidas, dándomelas su Majestad, para volvérselas a dar, y que si quisiera hacer experiencia, y ver mi voluntad ¡vengamos a la obra, verá como con el gran favor de su Majestad, de todo mi corazón y alma me ofreceré a los enemigos que me martiricen, a las fieras que me despedacen, y a todos que me contrasten y que me huellen como a la tierra. Decidle Ángeles míos, que esto digo con fuerza y ansia de mi corazón y alma, que ver que no muero por su Majestad me ha de quitar la vida: que si eso ha de ser, no me tenga su Majestad violentada; que vengan los Ministros, y muera yo, por quien lo hizo por mi, que hasta que esto se cumpla, estaré crucificada; que se duela de quien de corazón la ama; que me consuele, que quedo muriendo.

78.-Ángeles.- Alma Esposa de Dios, y nuestra amada, oye lo que te habla tu Amado, y Señor; y dice a ti; que recibe tus deseos; que se cumplirán, porque quiere seas su Esposa y Mártir, y que Mártir eres suya, pero que os desea Mártir de amor, porque ya te ha herido, y herida más fuerte, para que el martirio lo sea: que él te dará fuerzas de Dios es menester, que Mártir morirás de amor; que trabajes en desearlo, y advierte que es martirio muy agradable a sus ojos divinos el de amor; porque lo demás, sin amor, nada son.

79.- Alma.- Sea su Majestad alabado y conocido de todos por tan gran misericordia: ¡No sé Señores y Ángeles Santos qué os diga con estas nuevas y palabras, y obras del Señor! Quedo fuera de mi, y sólo puedo decir.¡Bendito sea el Señor de los Espíritus del cielo, y de las almas de la tierra: Grandes son sus obras y maravillas, que en ellas hace. Todos le conozcan. Amén Deo gracias!

80.-Alma.- Señores, y Mensajeros del gran Rey, ayudadme a darle a su grandeza alabanzas, pues, por tanta multitud de caminos las debo dar; y si San Ambrosio, y San Agustín dijeron, el cántico del Tedeum laudamus; porque San Agustín se había bautizado, ¿no será razón, que yo diga otro? Y que vuestras Majestades me ayuden? Y por la dicha que tenéis de gozar de mi Dios? Y así sin peligro os pido lo hagamos.

 

81.-Ángeles.- Alma del Señor por mil caminos debes alabar al Altísimo con continua alabanza: y lo que decís es razón. Principia, Esposa de Cristo.

82.-Alma.-Señores míos, vuestras Altezas principien el cántico y Alabanza del Altísimo.

  

HIMNO

 

83.-Ángeles.- Tú eres Señor sin principio ni fin, a quien todas las naciones deben dar reverencia y alabanza.

84.-Alma.- Tú eres Señor digno de ser conocido: admirable en la providencia de todos, y ser de todos alabado.

85.-Ángeles.- Tú Altísimo, eres fuerte en tu poder, y piadoso en tus obras.

86.-Alma.- Tú eres Señor, el gran Rey, y admirablemente comunicas a tus esclavos.

87.-Ángeles.- Tú eres Dios increado que a nadie desechas, a todos buscas, Señor, y de nadie necesitas.

88.-Alma.- Dilátense Señor tus obras admirables por todas las naciones.

89.-Ángeles.- Tú eres Señor, digno de ser tan grande, que todos te conozcan y alaben por el que eres.

90.-Alma.- Tu eres Señor, la fuente de donde y por donde se derivan a tus siervos toda bondad, toda gloria, y hermosura.

91.-Ángeles.- Tú eres Altísimo, el que hiciste participantes a tus escogidos de tu gloria.

92.-Alma.- Incomprensible, Incomprensible, Incomprensible es el Señor de los escuadrones Celestiales.

93.-Ángeles.- Alábente y engrandézcante, Señor, tus escogidos, que de abinitio los preservaste.

94.-Alma.- Alábente, Dios Altísimo, tus Serafines y Ángeles, porque fuiste admirable en su belleza y hermosura.

95.-Ángeles.- Alábente, Señor, con digna y eterna alabanza todos los electos tuyos, que gozan de tu gloria.

96.-Alma.- Goza eterna alabanza y gloria, Señor, y de ser cabeza de tu Iglesia Santa.

97.-Ángeles.- Tú, Señor, por todas las eternidades tendrás agrado y beneplácito de tus obras heroicas y admirables.

98.-Alma.- Por todos los siglos de los siglos venideros conocerán, Señor, los Bienaventurados eres Autor de todo bien, y te engrandecerán.

99.-Ángeles.- Eterno eres, Señor, y a tus siervos y escogidos los has hecho eternos.

100.-Alma.- Alábate, Señor, y engrandézcate el Coro escogido de las vírgenes. 

101.-Ángeles.- Alábente, Señor, todos los Coros y escuadrones de la Celestial Jerusalén, porque los fortaleciste e hiciste participantes de tu Divinidad y virtud.

102.-Alma.- Alábate con eterna alabanza toda la diversidad de Criaturas por todos tus atributos, Señor.

103.-Ángeles.- Tú eres, Señor, el que de tu principio nadie tuvo noticia, ni puede.

104.-Alma.- Tú eres, Altísimo, el que te conoces y puedes alabarte dignamente.

105.-Ángeles.- Tú eres el Dios eterno, que con admiración eres Dios y tres distintas personas.

106.-Alma.- Tú eres Trinidad Santísima, quien te conoces y amas con admirable admiración de tus escogidos.

107.-Ángeles.-Conócete y alábate, Altísimo Señor, por eternidades dignamente.

108.-Alma.- Dios eterno, no, por tu bondad, no, no, carezca yo, ni tus almas de tu admirable compañía; ten misericordia de mi, que soy pobre.

109.-Ángeles.- Tus Espíritus Señor, te hacemos ofrenda y sacrificio de la voluntad de tu sierva.

110.-Alma.- Mírame, mírame Señor, por tu gran bondad, dígnate mirar mi miseria, y peligro, para que te alabe eternamente con los Bienaventurados.

111.-Ángeles.- Tú eres fiel Esposo de las vírgenes, su Laureola y Circuito, mira a tu Esclava y Esposa, Señor.

 

GRACIAS DADAS A ESTOS PRÍNCIPES

 

112.- Divinos Espíritus, Príncipes Celestiales, mil enhorabuenas y gracias os doy por lo bien que hacéis el oficio, a que del Altísimo fuisteis enviados; y os ruego por el mismo y por la buena dicha que tenéis en gozarle reconocerle y alabarle, me alcancéis yo la tenga de darle gusto y servir a este gran Señor y Criador; y seáis verdaderos fieles amigos en alcanzarme de su Majestad su verdadera amistad, y perseverancia hasta el fin, para que vosotros, señores míos, y yo alabemos por todas las eternidades a este gran Rey y Señor.

 

ADVERTENCIAS PARA LA PERFECCIÓN EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS ENTRE LOS ÁNGELES Y EL ALMA

 

113.-Alma.- Mis Señores, yo os suplico me perdonéis, y digáis alguna advertencia del camino de la virtud, tocante a la mortificación.

114.-Ángeles.- Alma, al paso que el cuerpo se mortificare, tendrá de perfección.

115.-Alma.- Señores míos, ¿en qué o cómo se ha de mortificar un alma?

Ángeles.- Alma, no ha de hacer elección en eso, sino de todo, y a todo ha de estar muerta; y de estarlo le ha de venir la vida.

Alma.- Ángeles Santos, y cuando el alma anda entre las ocasiones, que parecen forzosas ¿qué se puede hacer?

-Ángeles.- Ninguna hay forzosa para el alma fiel, que de ella redunde inmortificación.

116.-Alma.- Señores míos, yo mucho deseo la mortificación.

Ángeles.- Alma, la cosa más preciosa que tenéis en la vida perecedera es.

117.-Alma.- Y para estarlo de verás ¿qué haré?

Ángeles.- Esposa del Altísimo, el justo siempre ha de andar con una cruz abrazado, y jamás le ha de faltar.

118.-Alma.- Señores mío, una cruz fácil es.

Ángeles.- La más dificultosa que a los mortales se os hace, es tenerla y abrazarla.

119.-Alma.- Decidme Señores, ¿cómo es esta cruz o qué es lo la hace?

Ángeles.- Así como es imposible que la criatura tenga vida sin alma, es imposible el alma viva eternamente sin mortificación. Así como viviendo es imposible que deje de ocuparse en algo, así lo ha de ser en no estar en  Cruz. Puesta el alma en todas las cosas que obrare, ha de abrazar la Cruz; y aquí está el tesoro escondido. No dejes Esposa del Señor de andar siempre con Cruz; y en todas las cosas que obrares, que pudieres hallar descanso y gozo terreno, dejes de rehusarlo, y no lo admitas: y en todas las cosas que hallares Cruz y amargura aprecia, y con diligencia las busca: y cree que está aquí todo el bien, y con esto te basta.

120.-Alma.- Señores míos, decidme, decidme, ¿hasta cuándo he de buscar la mortificación?

Ángeles.- Hasta que en las cosas de cruz y amargas y de mortificación halles dulzura y sabor, y las abraces: y hasta que esto sea, no ceses; y cuando sea así, abraza de nuevo la Cruz de tu Amado. ¡Ah, alma y qué aprecio habíais de hacer de esta preciosa cosa! Si en nosotros que gozamos ya de la Cara del Altísimo, pudiéramos tener envidia, la tuviéramos de la Cruz y mortificación, la buscáramos. 

121.-Alma.- Señores míos, ya le digo yo a mi Señor, que me de su Majestad trabajos, y que no he de estar en su Casa mano sobre mano, y comer el pan ociosa, que me de trabajos: pedídselos Señores, y alcanzádmelos.

Ángeles.- Ya te los da y dará, que fiel es, que a quien desea el bien y el tesoro, no se lo niega.

122.-Alma.- Yo mucho los deseo: no tengo todos los trabajos que deseo.

Ángeles.-  Alégrate alma en el deseo de la Cruz; y agradece al Altísimo que los deseas.

123.-Alma.- Su Majestad me los conceda. Amén. 

 

PLÁTICAS DEL CUMPLIMIENTO DE LA VOLUNTAD DIVINA ILUSTRADAS POR LOS SEIS PRÍNCIPES Y SEÑORES ÁNGELES A MI ALMA DESEOSA DE CUMPLIRLA CON ESTOS PRÍNCIPES, DADOS DE LA MANO DEL ALTÍSIMO PARA MI GUARDA Y CENTINELAS

 

(Van escritas en preguntas y respuestas del alma y sus Ángeles, como en el interior han pasado: hablando en Señor por medio de sus Espíritus)

 

124.-Hablad Señor que tu sierva oye:

Muchas veces Alteza divina de mi Señor me has hablado, no tres veces solas, como a Samuel; pero yo como ignorante he estado sorda: Íbame, Dios mío, a las criaturas y preguntábales, qué había de hacer para hallaros y serviros, y dejaba yo vuestros llamamientos; y aunque las criaturas me respondían, digo de verdad, no satisfacían mi interior, porque a grandes cosas se extendía, y vuestras voces en mi oración llamaban.

125.-“Ya, Señor, quiero escucharos, y así hablad que vuestra sierva oye: mucho quiero me habléis, y mucho deseo obrar; mucho pido Señor, (porque no hay cosa que no pida) todo lo pido y no ignoro que me lo queréis conceder, porque muchas veces he oído de vuestra divina boca aquella palabra, “Audi filia, et inclina auren tuam”. Muchas he oído: oye, oye a tu Señor, y no he respondido; y si no lo he hecho,  a sido por ser niña en virtud, como Samuel lo era en la edad; pero ya oigo: hablad Señor, y me pongo en vuestras manos, como lo hace la esclava en las de su señora. Vuestra Majestad que habita en los cielos mire las peticiones, que aunque polvo y ceniza me atrevo a hablar a Vuestra Alteza”.

126.- Recopilad Señor, lo que me habéis hablado y mostrado, porque deseo saber lo mejor, y decidme lo que un alma a menester para ser a la medida de vuestro corazón; toda perfecta, y toda para Vos; y decidme qué queréis Señor que haga, que mirando os estoy a la cara, para ver lo que me mandáis.

127.-Muchos días a Señor, y con muchas lágrimas y suspiros he hecho esta petición, y no es así como quiera, porque no quiero lo mediano de la virtud, ni lo bueno, sino lo mejor y más apurado. Esto me habéis de mostrar; y bien os acordaréis de las muchas veces que me habéis dicho de vuestra boca a mis oídos, que de mi queréis lo mejor; por acordarme de esto y saberlo, os lo pregunto, Señor.

128.-Cogida os tengo la palabra, y así no lo tornaréis atrás. Y no solo quiero me lo mostréis, que eso ya por vuestra bondad tengo entendido cuál es vuestra voluntad, y cuál es lo mejor de la virtud, lo que pido es para escribirlo; me lo dicten estos mis Señores y Ángeles y vuestros Espíritus, para que tenga yo un espejo a donde mirar y un recuerdo en este librito de lo que es vuestra voluntad y mandato, y lo que queréis de un alma para ser a vuestra voluntad y medida.

129.-Como can, de vuestra mesa estoy aguardando migajuelas de vuestra Divina Doctrina.

Y pues de vuestras manos no puede salir obra comenzada, ni mal hecha, haced ésta del todo: y pues me dais doctrina, dadme gracia para obrarla, para que en todo diga soy vuestra, y de vuestras manos amasada y formada: y hacedme de manera que imite a nuestros primeros padres, en el primer estado, que fue cuando Vos Señor los dejasteis de vuestras manos. En Vos espero, Altísimo Señor, me concederéis mis peticiones porque sois fiel en vuestras promesas.

 

ADVERTENCIA O PREVENCIÓN QUE HACE LA Me. ACERCA DE ESTOS SEIS ÁNGELES Y DEL MODO DE SUS MINISTERIOS HACIA EL ALMA.

 

130.-Estos Príncipes y Ángeles Santos entre quienes pasan estos coloquios en preguntas y respuestas son seis, que para la guarda y defensa de mi alma, y para ilustrarla me concedió la Majestad Divina por su bondad. Mostrome este Altísimo y fidelísimo Señor les daba a estos Señores Ángeles nombres conforme al ministerio y oficios para que eran enviados. Tuve inteligencias de sus nombres y de sus interpretaciones, las cuales son las hechas en el principio del libro. Y del modo que la doctrina que va en este libro, la he entendido, y se me ha mostrado, es por inteligencias y hablas de nuestro Señor a mi alma, y después de escribirlas, iba preguntando a estos mis Señores Ángeles y ellos respondiéndome, y yo escribiendo.

131.-Esta merced se me concedió estando en unos ejercicios recogida y cerrada a solas, sin impedirme para esto criaturas, porque acompañada divirtiéndome, no pudiera; si bien a los Ángeles no les fuera esto impedimento, a mi si; porque con grandes júbilos y lágrimas, era de ordinario preguntar, y el efecto de la respuesta. Alabados sean sus Altezas.

  

ORACIÓN Y PETICIÓN A ESTOS DIVINOS ESPÍRITUS Y ÁNGELES SANTOS

 

132.- Príncipes y Señores míos, consuelo de mi pobre alma en este valle de lágrimas, hechuras perfectas de mi amado; Consejeros míos y Enviados por mi Esposo y Señor para mi guarda y defensa. Luces sutilísimas, pues las dais a mi alma. Purísimos Espíritus que guardáis vírgenes para alabanza del Altísimo. Corderos benignos en compadeceros de mis trabajos y miserias; fuego que encendéis mi corazón; Cielos donde habita mi amado; vientos en vuestra ligereza en favorecerme. Estrellas y luceros que anunciáis la luz, Majestad y grandeza de su Divinidad Divina; Príncipes de su Corte y columnas fuertes; Capitanes de los que se acompaña mi amado; Mancebos vestidos de blanco y de la hermosura, y ésto la que os dio mi Criador; Nuncios y mensajeros del gran Rey; Señales de Dios enviados a mi alma en muestra de su amor; puros, perfectos, hermosos y firmes; todo lo sois para mi, Señores míos: pues lo sois. Sedlo en cumplir todo estos títulos con mi alma; guardarla, defenderla, amparadla, encendedla en amor y presentar a su Alteza, y mi Señor, las ansias y suspiros del corazón de esta pobre esclava, y como Guías verdaderas enseñadme el camino y hacédmelo obrar.

133.-Ilustradme en esta ocasión, y decidme cual es lo más acepto y agradable a los ojos de vuestro Criador y mío, y mi Señor. Decidme el cumplimiento de su voluntad, y lo que es menester para ser Esposa fiel y adornada de virtudes. Decidme la vida del Espíritu, y lo que más se asimila a Dios Hombre, y a lo que obró Hombre Dios. Decidme la doctrina mejor, y lo mejor en todo para que yo lo obre: y advertid centinelas más que lo pido con ansias de mi alma, porque deseo en todo hacer lo mejor para servir al que os envió por mi defensa y por mi seguridad y consuelo.

134.-Quiero, y os pido palabra por palabra me lo vais diciendo, para escribirlo. Yo preguntando, respondedme, y perdonadme si pido como criatura inútil, y es la intención por ser fiel, quitad la imperfección por ser pregunta; y obligadme y dadme aliento por conocer no se desagrada Dios de ello, si bien antes se ha mostrado se agrada de ello: pues hablad Señores, y hablad Dios mío por medio de vuestros Espíritus, que vuestra sierva y esclava oye. 

(La que esto escribe, no tiene nombre, por ser nada; y el ser que la dieron, la convirtió en miserias, polvo y ceniza. Santa Clara, San Francisco, San Antonio; Jesús para mi, y yo para Jesús, porque en mi polvo, ceniza y miseria obró su brazo poderoso) 

PREGUNTAS Y RESPUESTAS  DE MI ALMA HECHAS A ESTOS ESPÍRITUS Y DE SUS MAJESTADES RESPUESTAS

 

PREGUNTA EL ALMA

 

135.-Alma.- Príncipes y Señores míos, decidme toda la doctrina que me ha dado mi Dios, y Señor, y lo que me ha mandado obrar, y de lo que de mi quiere y gusta, todo esto ¿en qué consiste?

 

RESPUESTA DE LOS ÁNGELES

 

136.- Ángeles.- Alma y criatura de Dios; todo consiste en tres cosas: la primera en amarle sobre todo lo criado. La segunda en mirar por tu alma y por todas las que crió. La tercera, mirar y extenderte a grandes cosas.

137.-Alma.- Señores mío, las dos cosas entiendo; pero esto de mirar y extenderme a grandes cosas quería me declaraseis.

Ángeles.- Esto es que con la voluntad y deseo todo lo que en el mundo se ha obrado, y obra, y obrará en servicio del Altísimo, le obres con actos amorosos, y con ellos ganes a su Majestad todas las almas.

138.-Alma.- Por más menudo y más claro quiero y os pido mis Señores, me lo digáis todo. Decidme ¿cómo me tengo de avenir con mi Criador? ¿Y cómo le he tratar? Y después me diréis ¿cómo con las criaturas?

139.-Ángeles.- Con su Alteza, en la reverencia, como a Dios Altísimo y Poderosísimo, del cual sus Espíritus temblamos. En el amor, como a Padre y Esposo. En la Esperanza, como a Dios misericordioso, y fiel en sus promesas a su Iglesia Santa.

140.-Alma.-Príncipes y Señores míos, en esto de la reverencia os quería preguntar, ¿cómo este nuestro frágil natural, y una criatura limitada y corta como yo, se ha de avenir en ocupación y pláticas de criaturas, porque llevada de  ellas (conforme a la reverencia que decís) mil faltas y sin número se harán?

141.-Ángeles.- ¡Ah, María, sí, sí, lo mejor nos preguntas! De verdad te decimos lo que es en llegando a hacer reverencia del Altísimo Señor, que pierda el natural, que no perderá, sino lo sensitivo, y en primer lugar acude a su Alteza. Tocante a criaturas, todo lo que no es caridad deja, y acude al Criador, que solo por caridad se puede dejar al Señor por el esclavo; y si caridad es, no es dejarlo, que en tales obras está su Majestad.

142.-Alma.- Decidme Señores, ¿cómo haré para hacer la obra de caridad perfecta, en cuanto al hacerla por Dios y con reverencia a su Majestad?

143.-Ángeles.- Hazla por su amor puramente: y en la criatura, que la hagas considera en ella a Dios: y en tu fin sea Dios; y la harás por Dios, hallarás a Dios, y tu obra no se perderá, y tu trabajo será premiado. 

144.-Alma.- Ángeles míos, decidme; para estar en todos tiempos con reverencia delante de mi Dios y Señor ¿qué haré?

145.-Ángeles.- Mira en todos tiempos, y lugares la grandeza y poder del Altísimo, y que no se le ocultan a su Divinidad ni tus obras, ni pensamientos, ni acciones, ni palabras.

146.-Alma.- Más Señores, yo deseo ser al gusto de mi Dios y Criador; y así os suplico me declaréis ¿qué es lo que un alma debe hacer al punto que tiene uso de razón, o que se vuelve o convierte a Dios?

417.-Ángeles.- Todo es uno, convertirse a Dios, que principiar a tener uso de razón: por lo que no se pude decir del que no se convierte a nuestro Criador es criatura racional, sino irracional. Lo que debe hacer y a lo es obligada la criatura, es a conocer a su Hacedor y Criador y el estado en que le han puesto, y de qué, y para qué fue criada.

 148.-Alma.- Yo os suplico Señores mío, me declaréis más esto. Este conocer su Criador y Hacedor ¿en qué consiste? ¿Y el estado en que le han puesto, y para qué, y de qué fue formada?

149.-Ángeles.- Alma y criatura de nuestro Rey, el conocer su Criador el alma ha de ser conociendo de qué, y para qué fue criada. Ha de conocer al Altísimo y reverenciarle por superior a todo, por Señor que la crió y dio ser de nada, y conocer se le dio, para que alabase y conociese al Altísimo.

150.-Alma.- Señores míos, y yo ¿qué debo hacer, para hacer esto perfectamente como debo?

Ángeles.- ¡Ah, Esposa del Altísimo, más debes que las otras! Porque debes obrar por todas. Debes a Dios tan fiel, desear hacer lo dicho tan perfectamente, como merecen las obras obradas del Altísimo con tu alma, y trabajar muchísimo por poner tu deseo en obra.

151.-Alma.-Mis Señores, cierto que conozco mi deuda en esto, y al paso que la conozco crece mi deseo en corresponder; y así decidme más en particular lo que debo hacer.

Ángeles.- Debes amar y conocer a tu Señor, sin cesar  alabarle con voces de espíritus angélicos.

152.-Alma.- Decidme os suplico Señores míos, ¿cómo se entiende alabarle con voces de espíritus angélicos?

Ángeles.- Las alabanzas de los Espíritus Angélicos a su Criador son incesables, puras, por ser de espíritus puros, y de todo lo que les dieron dan retribución perfectamente, conociendo a su Señor por poderoso. Esto has de imitar tú, y dar todas las alabanzas al Altísimo de sus obras para contigo, que todas son suyas.

153.-Alma.- Príncipes míos, yo os suplico me perdonéis, y que os alivien mis preguntas tan impertinentes el deseo que tenéis de que mi alma aproveche, y que me respondáis por más menudo. Y decidme ¿que debe ser el empleo de la potencias y sentidos del alma?

154.-Ángeles.- El espíritu y potencias y sentidos todo se debe, y es obligación de dedicar a un origen, que es Dios. El empleo, y oficio de cada potencia (para que tengan este fin y blanco) es lo que se sigue:

155.-El espíritu o mente a de ser su oficio mirar al Altísimo y sus maravillosas obras: y en tu alma se entiende esto incesable.

156.-Alma.- Mis señores, ¿cómo a de ser esto en mí? ¿Cómo lo he de hacer?

Ángeles.- No es obra de criatura, sino del Criador, y así el Altísimo la obró en tu espíritu.

157.-Alma.- Príncipes míos, ¿qué género de mirar la criatura al Criador es este?

Ángeles.-Esto procede de que el Criador miró a su hechura. Y de aquí nace el mirar la criatura a su Señor y sus mandatos para ponerlos en obra. Y también esta es una perpetua alabanza que el espíritu da al Altísimo por sus obras admirables con sus criaturas; y tu le debes que sea esto incesable, pues lo son contigo las obras de tu Criador y Señor.

158.-Alma.- ¿Qué otra cosa debe hacer el espíritu?

Ángeles.- Debe, pues, el alumbrado dar luz a la porción inferior y corregirla en sus desórdenes. Y a este espíritu le compete todo el buen gobierno de esta máquina de la criatura, porque es el que siempre mira al norte y voluntad del Altísimo. Debe más; y eso es acompañar a los Bienaventurados en sus alabanzas, y su habitación ha de ser con ellos. Es oficio también de este espíritu, que tenga de gobernar de manera esta parte inferior, que quede vencida la culpa y maldición del pecado, y se unan parte inferior y superior, y sin contradicción se le de una alabanza al Altísimo; y la parte inferior obre lo que la superior le alumbren.

159.-Alma.- Mis Señores, ¿cómo esto se puede hacer, que las criaturas lo obremos? Porqué conforme lo que me dais entender parece vida de ángeles.

Ángeles.- Hechura y Esposa del Altísimo, en ti quiere su Majestad se cumpla esto: y que hagas tu poder en esto, aunque es poco: y de los demás quiere su Alteza lo procuren

160.-Alma.- Príncipes míos, ¿qué más debe hacer el espíritu o esta parte superior?

Ángeles.- Todo lo que debe hacer se le mostrará y dará su luz el Altísimo?

161.-Alma.- Mis Señores, ¿por dónde, o cómo es este espíritu alumbrado?

Ángeles.- Por la parte superior que mira al Altísimo; y por la inferior por medio de la Iglesia y sus ministros. Y esta luz, lo que tiene de imperfecto, es entrar por tales e imperfectas puertas; pero tal vez en eso imperfecto obra el Altísimo Dios maravillas suyas.

162.-Alma.- Y para que el Señor se agrade de esa parte inferior ¿qué debe hacer el espíritu o mente?

163.-Ángeles.- Debe advertir a la luz que le darán, para conocer con quién trata; que es una imperfectísima criatura, y debe tratarla con gran rigor, continuando siempre de velar sin cesar, porque las imperfecciones de esta parte inferior son continuas, y tiene enemigos que siempre la contristan: y la guarda de todos y bien obrar la compete al espíritu y mente.

164.-Alma.- Mis Señores y centinelas, decidme su fin de todo este cuidado y desvelo, y de este espíritu, y potencias y sentidos, ¿cuál es? 

Ángeles.- Todo lo que queda dicho de este espíritu, y de su buen gobierno en que obren las potencias, ha de ser su principio y fin de alcanzar el amor debido por muchos caminos al Altísimo.

165.-Alma.- Señores míos, ¿cómo ha de ser este amor, que la criatura debe tener a este Señor?

166.-Ángeles.- Las partes que debe tener el amor de los hijos fieles del Señor, son amor incesable sobre todo lo criado; fiel y desinteresable: ardiente obrador; al fin ha de ser un amor sobre razón.

167.-Alma.- Señores míos, esta razón altísima, ¿qué quiere decir? ¿qué es esto que sea sobre razón el amor? No sé cómo se entiende.

168.-Ángeles.- Esto es, que el amor que el alma debe tener, a de ser tanto que entienda que de razón, y de todos caminos debe amar al Altísimo. Por este camino es infinito, y es deuda el amarle. Y ninguna alma es cierto cumplirá con tanta obligación; pero el deseo se ha de extender a más, que es infinito: y debes desear amar a su Criador sobre lo que es obligado; sobre lo que es razón; sobre lo que es deuda, y sobre más de lo que puede ser. Mira, María, que pide tu Señor y Padre mucho de ti.

169.-Alma.- Mis fieles amigos y Señores, mucho conozco (según la luz que me dais) y me pide más mi Señor: decidme ¿cómo cumpliré con esta deuda tan debida?

170.-Ángeles.- María, con tu deuda no cumplirás, porque aunque sin fin se pudiese ser el alargarse a amar todo lo que debes, aun quedarás deudora; porque las obras que con tu alma ha hecho el Altísimo no son para que no quedes con deuda. Y cree alma, que lo primero que debes entender, es que jamás saldrás de gran deuda.

171.-Alma.- Señores míos, así lo entiendo y creo; pero yo os suplico me digáis ¿cómo obraré mis pobres obras, para que no sean con tan poco amor?

172.-Ángeles.- Imita en todas las obras al Hijo del Altísimo, y mira con atención aquel ejemplo precioso; y advierte que ninguna criatura cumple con la voluntad del Altísimo Dios en esto; porque no envió su divinidad a Cristo Hombre solo para padecer, sino para que le imitaseis las criaturas.

173.-Alma.- Príncipes y Señores, ¿cómo haré yo esto de mirar este ejemplar?

174.-Ángeles.- Advierte alma que es obligación del alma que entienda esta verdad, que la es, que Cristo con su impecable vida les quiso dar ejemplo a las criaturas, y no sin misterio la Iglesia tuvo tanta noticia de ella.

175.-Alma.- Señores, así es que la Iglesia tiene noticia de ella: pero yo os he de suplicar me declaréis algunos misterios. Ahora decidme ¿qué quiere mi Jesús y Señor, que yo haga en este artículo?

176.-Ángeles.- Carísima del Señor, cuando su Alteza te hizo aquel tan grande beneficio a tu alma de decir y obrar en ella aquel misterio, que a sus espíritus nos causó admiración, de que quería ser alma de tu vida, y vida de tu alma; entonces y desde aquel instante quiso su Majestad hacer esta obra en tu alma; y tu deuda debida a este beneficio es obrar lo que te declararemos. Advierte que para que una persona se asimile a otra que quiere imitar, de ninguna manera será mejor, que dejando de ser quien es, y tomar el ser de aquella a cuyo ejemplo ha de obrar. El Altísimo quiso dejases de ser, y tomases su ser, para imitar a Dios Hombre. Lo has de hacer en su espíritu, haciendo lo que queda dicho; y en sus potencias y obras corpóreas. Esto ha de ser con unión del alma a ellas.

177.-Alma.-Señores míos, ¿y esto cómo es?

Ángeles.- Esto es lo que obró su Alteza en tu alma en aquel beneficio, unió tu espíritu a su Divinidad; y te miro, para que siempre lo mirases, y así fue el alma de tu vida; y quiso ser tu vida en cuanto a la parte de tu alma que anima por medio del sacramento de la Eucaristía, porque le imites en cuanto el obrar de su Espíritu, y de su ánima y obras corpóreas.

178.-Alma.- Mis Señores, aunque conocía este beneficio, que la Majestad de Dios me hizo, fue grande: no tanto como ahora, que entiendo más lo que me decís.

Ángeles.- Advierte  que no es beneficio para declararse con palabras.

179.-Alma.- Mis Señores, decidme, os suplico, ahora el oficio de las potencias y su empleo ¿cuál debe ser? Porque me deis luz de todo lo que debe hacer una criatura, y ¿cuál sea el oficio de todas sus potencias y sentidos? Al espíritu me habéis respondido ya: decidme ahora ¿qué es lo que ha de hacer el entendimiento?

 

Del entendimiento

 

180.-Ángeles.- El propio oficio del entendimiento y su obligación es entender lo que el Altísimo le muestra, y atender al espíritu, potencias y sentidos en cuanto al alumbrarlas de lo mejor. Es esta potencia, de la cual debe dar el alma más alabanzas al Señor por habérsela dado; y es el gobierno del alma, y lo que queda dicho que ha de hacer el espíritu, se ha de entender por el entendimiento, porque es el que media entre potencias y espíritu. Es la potencias que no puede tener por sí más de lo que le dan. Es usar bien de la luz y entender qué le comunican, puede ayudado de la voluntad, que es la que por sus malas obras a esta potencia ciega, queda respondido con lo que se le dijo al espíritu o mente, o parte superior.

 

De la Memoria

       

181.-Alma.- Señores y amigos míos, yo os doy las gracias de que os conformáis con mi fragilidad en el estilo: Declararme esta doctrina para que yo la entienda. Decidme, yo os suplico, y ruego, ¿cuál es el oficio propio, y su ocupación de la memoria.

182.-Ángeles.- Carísima del Señor, la memoria a de estar purificada, y sacudir de sí todo aquello que no es Dios y servicio de su Alteza. Ha de ser diligente y tarda: diligente en administrar las obras del Altísimo y sus atributos a las dos potencias, y tarda y quieta, cuando hace el Altísimo por sí esta obra, de manera que no inquiete a quien descansa y goza.

 

De la memoria imaginativa y fantasía

 

183.-Alma.- Señores míos, mucho, mucho he entendido en estas palabras que me habéis dicho tocante a la memoria. Pero pregunto yo ahora, quejándome de la fragilidad de la memoria imaginativa y fantasía; por la imperfección de esta potencia acontece tal vez, y muchas, el hallarse el alma metida en el mar de miserias, y lejos de lo que una desea y profesa; ocupada con cosas indiferentes, y no necesarias, y con mil imperfecciones.

184.-Ángeles.- Es la potencia que da mantenimiento al alma, y por donde pueden entrar los enemigos  de ella y hacer asalto. Importa mucho (para no estragarse mucho, y todo) que el alma esté superior a esta potencia, y que sea purificada. Mejor es trabajar en administrar el bien y traerle a las potencias, que no en desecharse el mal.

185.-Alma.- Señores, decidme ¿porqué la memoria sea imperfecta por fragilidad; o por echarle el demonio especies malas a ella, es culpa?

186.-Ángeles.- Dispuesta está esta potencia con facilidad, o por el demonio, o por su imperfección traer presente al alma todos los pecados y miserias del mundo: porque todo él pude caber en la imaginativa; pero no por eso es culpa, sino hay voluntad, pero es lo mejor se prevengan estos daños, y no aguardar a discurrir, sino sacudirse el alma de todo aquello con presteza, que no sea espíritu y pureza angélica.

187.-Alma.- Ángeles Santos, y ¿puédesele dar licencia a la imaginación para que se detenga en cosas amenas, e indiferentes, para que sean motivo de alabanza al Altísimo?

Ángeles.-Tal vez será de provecho; y muchas de daño

188.-Alma.- ¿Cómo se ha de conocer esta diferencia

Ángeles.- Cuando las cosas de la imaginativa remontan el espíritu a lo alto y perfecto, entonces hace bien su oficio; pero cuando le inclinan y llevan a lo terreno, entonces es dañoso; y con diligencia conviene sacudir de sí este veneno. Es potencia en que puede haber mucho para inficionar el alma; y es bien velar en despedir, y no admitir ninguna imagen de perfecciones de criatura.

189.-Alma.- Santos Ángeles, muchas veces es motivo de alabanzas al Señor las perfecciones de las criaturas.

Ángeles.- Para lo mejor conviene que el alma no se detenga en las especies de la imaginativa tocante a las criaturas; sino que pase al Autor de ellas; porque la voluntad no se divida, y para evitar otros daños a que está dispuesta vuestra mala naturaleza e imperfecta.

190.-Alma.- Príncipes, ¿qué debo yo hacer tocante a esta potencia?

Ángeles.- Todo lo que es imaginación terrena has de sacudir de ti, alma, porque quiere de ti el Altísimo grande pureza; y pues debes esta pureza, que no necesitas de motivos y ministerios, para ocupación de tu espíritu, terrenos; apártate de ellos.

191.-Alma.- Confieso este beneficio, y por él doy cortesías al Altísimo; porque de continuo me tienen arrebatado mi espíritu a cosas altas. Y cuando le dan libertad tal vez, para que experimente la fragilidad y lo terreno; es tan de paso, que la diversidad de materias que se le ofrecen a esta potencia, no empecen mi alma, ni la apartan de aquella vista interior.

192.-Ángeles.- Alma, la retribución de este beneficio, ha de ser que cuando te dejen a tu querer: (que alguna vez será porque tu mérito no se pierda) la ocupación de cosas diversas: el acudir antes a las divinas, que a las humanas, para que en todo hagas lo mejor.

 

Ocupación de la voluntad

 

193.-Alma.- Eso deseo hacer. Decidme, Príncipes, el empleo y justa ocupación de la tercera potencia, que es la voluntad.

194.-Ángeles.- La voluntad es la que con su mal obrar es  más peligrosa; por lo cual se ha de emplear con más cuidado y dedicar a su origen entera y perfectamente. Su oficio solo debía ser amar lo bueno y aborrecer lo malo. Y ella es la obligada a dar correspondencia a las obras admirables del Altísimo, amándole perfectísimamente, correspondiendo a lo que amó a la naturaleza humana en sus obras piadosas. Y es bien el alma no ignores que las obras del Señor son tan poderosas y grandes, y dignas de que la criatura en retribución dedique y emplee toda la voluntad sin dividirla a otra criatura, sino al Criador toda; conociendo no es justo; pues no tuvieron parte, (ni el Señor lo ordenó así) en los beneficios que el alma recibe, no es bien la tengan en la voluntad, ni la disminuyan, ni usurpen: pues es razón justo y debido ame la criatura a lo que es infinitamente bueno, e infinitamente santo, e infinitamente justo.

195.-Alma.- Cierto Señores míos, que conozco esta deuda; y todas las criaturas, y los cielos me están dando voces. Decidme ¿cómo yo le amaré a su Alteza, y entregaré entera mi voluntad?

196.-Ángeles.- Alma, en ti la voluntad no ha de tener ocupación jamás en cosas terrenas: y jamás ha de estar ociosa. Has de hacer de tu voluntad una infinidad y generosidad grande, y dedicarla toda a tu Criador, y unirte con su amor infinito, amándole perfectísimamente y sin cesar.

197.-Alma.- Cierto Señores, que yo debo tanto, y me veo tan obligada, que no he de hacer sino unirme como me decís al Altísimo, y que su Majestad me comunique de su amor perfectísimo para amarle . Yo bien conozco; (conforme a la doctrina que me han enseñado) que esta potencia es la más peligrosa; porque con facilidad se divide. Y para que esto no sea conozco es importantísimo el conocer la verdad verdadera de todo lo momentáneo. Esta verdad confieso; y que esta verdadera inconstancia de las criaturas me ha apartado de ellas, y me han sido escala para llegar al Altísimo.

198.-Ángeles.- Alma advierte, que crió Dios al alma tan superior, y a su imagen y semejanza, y de linaje, que nada de lo terreno no la puede saciar. Y si el alma estuviera purificada de lo terreno y sensual, no hiciera su asiento, ni se empleara sino en su Criador; pues no se pude saciar el espíritu a menos de emplearse en su origen, y para lo que fue criada.

199.-Alma.- Yo conozco que este amor tiene sus grados, y así querría saber ¿cómo haré las obras para que las acompañe este amor?

Ángeles.- El Señor se desagrada grandemente de las obras hechas con tibieza, y así las obras han de ser con mucho amor: y de sus grados y agrado de ellas del Señor, está en ser con amor hechas. Tales han de ser, que lleguen a Dios, le aplaquen y le obliguen.

200.-Alma.- ¡Qué imperfecta somos las criaturas! ¡Y qué de ello nos falta, conforme es nuestra vida! Decidme Señores, (ya que me habéis respondido a esta tres potencias) ¿cómo a de ser la ocupación de los sentidos exteriores, para que se empleen bien?

 

De los sentidos exteriores

 

201.-Ángeles.- El estar bien recogidos y ocupados los sentidos a de nacer de la luz interior y exterior que se les comunica: que puertas son por donde entra el mal y el bien, y no es bien descuidar en su buen gobierno, porque tanto cuanto más tienen de sensitivo, tienen de peligro. Y para hacerlo mejor, más han de admirar los sentidos y corresponder a lo interior, que a lo exterior. 

 

DESDE AQUÍ ME DIERON LA INTELIGENCIA, Y NO DICIÉNDOME LAS PALABRAS, CON ILUSTRACIÓN CLARA, COMO LO IBA ESCRIBIENDO

 

202.-Alma.- Señores míos, este interior y exterior en los sentidos quiero me declaréis: Os he oído declarar la inteligencia de estas palabras, para dar cuenta de ellas y comunicarlas, y para doctrina de mi alma.

203.-Yo según aquella palabra, de que los sentidos miren a la interior, más que a lo exterior, colijo hay correspondencia de estos sentidos interiores a los exteriores; y de los exteriores a los interiores: Los exteriores, para que su empleo sea bueno y sus obras, es bien tengan su correspondencia con los interiores; para que esta parte inferior está más con el Amado, que no donde anima, y da vida.

 

De la vista

 

Oficio de la vista interior  

       

204.-La vista interior está mirando a su Criador, y conociendo y amando a su Criador y sus atributos infinitos, conoce cuan bien está y lo que debe a este Señor que es el principio y fin de todo lo criado.

 

Correspondencia de la vista exterior a la interior

 

205.-Su correspondencia de la vista exterior ha de ser, mirar lo necesario, para obrar de esta manera; y que no sea la vista más de para mirar aquello que llega más a Dios y al bien obrar, y para apartarse del mal; porque quien conquista el interior es la vista; y más seguro es no mirar y refrenar la vista, para que no traiga así a las cosas terrenas, y las demás potencias, y prevenirlo antes, que después de distraerse a mirar lo que puede robar el interior.

206.- A cuya causa, conforma lo que muestran, es bien cegar al mundo, y a todo; solo cuando es menester para obrar bien, correspondiendo a obrar lo que la vista interior mira. Este es gran bien; y al paso de la mortificación de esta vista, la interior será alumbrada.

Y buena correspondencia será no mirar la vista exterior lo que puede privar y conquistar la vista interior. La vista solo para no matar nos han dado, y para no errar en lo que trabajamos, y para mirar lo que nos da Cruz ha de ser vista; y para mirar a Dios en sus obras; y no mirar las obras sin Dios, porque todo lo que la vista mira sin Dios es su perdición.

 

De los oídos

 

207.-Los oídos espirituales es su ocupación oír al Altísimo y sus inspiraciones, su doctrina admirable, y estar atentos a lo que el Rey y Señor manda.

208.- Y la correspondencia de los oídos exteriores debe ser no impedir a obrar lo que los interiores oyen del Señor, con lo que ellos oyen exterior, no se ha de oír cosa que inquiete, ni conquiste el interior; sino solo aquello que es doctrina de la Iglesia Santa; y lo que las criaturas hablan para dar Cruz y mortificación; y las necesidades para ejercitar la caridad: a todo lo demás ha de estar sorda la criatura. Y su correspondencia ha de ser no hacer cosa que repugne al buen obrar, y a lo que oye el alma interiormente.

 

Del olfato

 

209.-La suavidad que se conoce interior, no es bien la conquiste, ni turbe el sentido del olfato, estando inmortificado y gustando de olores terrenos: y tanto cuanto menos mortificado estuviere este sentido, carecerá el interior de la suavidad y buen olor de las cosas celestiales.

       

Del gusto

 

210.-El sentido del gusto es bien ayude a los demás en su correspondencia. Y es sentido que puede conquistar mucho al gusto de las cosas celestiales. Este sentido pude hacer mucho, mucho daño al espíritu, sino se mortifica; y así es bien carezca de todo lo que es gusto; pues no es menester gusto en sustentar la naturaleza; y que jamás el alma busque gusto, y así gustará de lo mucho que tiene que gustar la Ley Divina: y es bien haga su correspondencia no impidiendo a que el alma guste de Dios. Si ella gusta de Dios, verá cuan bien le está al amar al Altísimo, y verá su suavidad. 

 

De la lengua

 

211.-Y la lengua, conforme ésta inteligencia y doctrina, ha de carecer de hablar todo lo que es impedimento al espíritu; porque por ella no se derrame y deje de hablar el interior con su Criador: y solo sea su hablar para ayudar esta causa. Nuestras palabras deben ser tales que obliguen a las criaturas a dar alabanzas a su Criador, y en todo medidas.

 

Del tacto

 

212.-El tacto interior es un toque delicado y suavísimo de las cosas celestiales, y rastro de bienaventuranza, porque se tocan y conocen los favores del Señor, y se experimentan sus verdades, y la suavidad de su Ley, ésta, y este toque tan divino que en él se experimenta, se cifra en lo que queda dicho, que gozan los sentidos interiores. Y para gozar de este sentido interior, es bien que el exterior del tacto no impida, sino que esté mortificado, buscando antes la mortificación, que es cruz, que no lo que inclina a regalo.

213.-Este sentido inmortificado es más de bestias que de criaturas, y las almas que se han de dedicara la vida celestial, y no terrestre, es bien prevengan con grande vigilancia y desvelo este daño, para que no carezcamos de tener conocimiento y luz de las cosas celestiales; y que el Padre de las Lumbres dé luz a nuestras obras, y para obrarlas perfectas y tales que glorifiquen al Altísimo, y le alaben correspondiendo a lo que pide su Majestad del alma, y al interior, obrando perfectísima y santamente, sin que el hombre exterior contraste al interior, ni le haga repugnancia, sino que toda la criatura interior y exterior sea sacrificada y hecha holocausto para su Criador, amándole de todo corazón y alma, y de toda la mente, siendo perfecta, y con gran limpieza y pureza de corazón, imitando a Dios Hombre; y no impedir en cosa a Dios, sino antes bien estar dispuesta como cera blanda para que el Altísimo haga sus obras maravillosas.

214.-Alma.-Toda esta doctrina y más entiendo de las inteligencias que me habéis dado.

Pero con vuestra licencia quiero hacer una pregunta, y es que ya que un alma cumple con todo lo que queda dicho, y está dispuesta, y de su parte no impide, sino que con grande resignación en la Divina Voluntad, se entrega entera a su Criador, y se pone en sus manos, ya ¿qué falta?

 

Hablan los Santos Ángeles

       

215.-Ángeles.- Carísima del Señor, cuando un alma hubiere hecho lo dicho y con ayuda y favor de su Criador; y hubiere muerto con Cristo, y olvidada de todo lo terreno, y aniquilada en su conocimiento; entonces gozará del fruto de sus sentidos, en cuanto que no le serán rebeldes; porque es más trabajo no mortificarlos y apartar de apetitos y pasiones que carecer de todo esto. 

216.-Alma.- Mis señores, yo deseo saber como el Señor hace estas obras poderosas con un alma, que se dedica a su Majestad: no digo yo lo común y natural que obra con todas, sino lo sobrenatural. Después que yo hice una determinación, y enderecé mis pobres obras al Señor, y de toda mi alma me dediqué y me sacrifiqué; después de haberme llamado infinitas veces, y dádome saludable doctrina, cuando le correspondí, comenzó su Majestad a hacerme estos beneficios sobrenaturales, y ellos tan ocultos, que quería me diésedes luz para declararme, entenderme, y para comunicarlo con mis Prelados y confesores.

217.-Ángeles.- Estas son obras admirables del brazo poderoso del Altísimo, que las obra el que es. El que las ha de recibir, y entender, es menester quitarse el calzado como Moisés, para entender secretos del Altísimo tan maravillosos. El Señor hace estas obras a quien quiere, y como es su voluntad. Admirable es en el Orden de su Iglesia Triunfante y Militante; y en las obras de las almas. Y el fin de ellas es el comunicarse a las criaturas y obrar sus obras en ellas.

218.-Alma.- Príncipes míos, grande prevención y mucho me han dispuesto vuestras palabras e inteligencias; harto querría yo estar descalza y destituida de todo lo terreno. Y decidme, qué es esto que quieren mostrar a mi alma, que con gran violencia siento me arrebatan el espíritu?

219.-Ángeles.- María, María, María; ecce, ecce, ecce.

Alma.- Mucho es lo que a mi alma se le ha mostrado. Y de mí confieso no basta mi lengua para decir lo que mi corazón siente, y quien me engendra estas maravillas y obras admirables que se me muestran, y un deseo ardiente de alabanza y cantar nuevo al Autor de estas maravillas y obras admirables que se me muestran; y a mi alma se le ha abierto una gran puerta por donde claro conozca las misericordias y el amor de su Majestad para con las almas; porque le debemos eterna alabanza.

220.-Lo que se me ha mostrado es el orden admirable y providencia, que el Señor tiene para con el alma en la Iglesia Militante, y en general con todas las almas; y muchos misterios de la Iglesia Santa. Y cómo por sus secretos juicios en particular se señala su Majestad con algunas almas, y cómo las favorece, cuando ellas de su parte no le resisten. Y cómo en la Iglesia Triunfante, cuando ya el alma a acabado su carrera, cómo la coloca allá, y de la gloria que le da, y por qué orden tan admirable.

221.-En estas tres cosas se me han mostrado muchos secretos y admirables en este rapto, que es cuando me arrebataron después de la prevención que vuestras Majestades, mis Señores y Ángeles Santos me hicisteis: pero son tres misterios, en que se me muestras muchos; y aunque a mi se me han mostrado por visión intelectual, confieso (conforme la inteligencia y misterios que se me han mostrado) que todas las especies que a la imaginativa se ofrecen para declararme, son imperfectas; y mucho más las palabras; y así suplico Ángeles míos, me declaréis estos misterios y me los dictéis para escribirlos, y comunicarlos a mis Prelados; y para que yo pueda hacer memoria de ellos, pasando los ojos por este libro; y conociendo los misterios del Altísimo, mi alma alabe eternamente. Así sea. Amén.

222.-Ángeles.- Cualquier alma, que hiciere peticiones al Altísimo, debe llevar una sincera intención y buena voluntad: ésta fue la que hizo que Dios mirase y aceptase el sacrificio del Justo Abel: y lo contrario hizo desagradable al Altísimo el de Caín. Esta intención, y buena voluntad, hizo que mirase Dios al sacrificio de Aarón y el de Elías, estando presentes los sacerdotes de Baal, y el pueblo Israelítico; bajó fuego del cielo y le abrasó; y esta buena voluntad hace que el Señor mire a sus siervos y reciba sus oraciones, y condescienda con sus peticiones, y con las almas de buena voluntad; es con quien Dios comunica sus dones y su gloria, aun viviendo en carne mortal; y son quien tiene el Altísimo sus regalos y delicias. Por lo cual te importa, alma, en todas tus obras tener sincera intención y buena voluntad.

223.-Alma.- Señores míos, confieso que toda la dádiva buena es de lo alto, y así suplico a mi Señor, por vuestra intercesión, me conceda esta sincera intención y buena voluntad; pero para alabar al Altísimo, confieso me ha dado buena intención en esto, y conozco esta dádiva es de lo alto: yo me conozco indigna de conocer misterios tan altos del Señor; pero su Majestad, no mirando mi indignidad, no cesa de darme luz de ellos.

224.-Siempre mi alma esta absorta por la mucha luz que se le comunica en los misterios del Altísimo; y comunicándolos, me han mandado mis Prelados los escriba; y aun el Señor también me lo ha mandado. Ya mi intención es obedecer; y para obedecer bien, conociendo la insuficiencia de mi lengua para declarar estas maravillas, a esta causa, os suplico Ángeles y Señores míos, me dictéis el cómo he de obedecer escribiendo estos tesoros.

225.-Ángeles.- Advierte, alma, que el Señor quiere que toda tu ocupación sea en sus obras maravillosas; y así nosotros cumpliremos con su querer, haciendo lo que pides. Y tu debes obedecer, disponiéndote a poderlos mirar y alabarle en sus obras. Di, alma, ¿cuál es tu pregunta?

226.-Alma.- Señores míos, lo que ahora quiero me dictéis, es aquellas obras maravillosas y misterios que me mostró el Señor en aquel rapto, cuando me previnisteis diciéndome tres veces mirase: de las tres cosas, que me fue mostrando, pido la declaración de ellas.

  

De la Iglesia Militante

 

227.-Ángeles.- Advierte, alma, la declaración de la Iglesia Militante, que es lo primero que se te mostró; y cómo el Señor en ella se comunica a las almas. La Iglesia Militante tiene  su principio y origen de “abinitio”; y esta Santa Iglesia en raíz es eterna; porque su principio es Dios eterno. Esta Iglesia es ordenada del Señor para amparo y favor, y defensa de las almas; y echó su  fruto, cuando crió Dios a las almas, y fue demostración del amor divino las obras maravillosas que hizo Dios con las almas en la Iglesia Militante: y así como en Dios todas las criaturas tienen su origen de “ab eterno” porque el Altísimo en su entendimiento y ser tenía ya visto el que había de criar al hombre, y su rebeldía y caída, ya su Alteza con paternales entrañas tenía prevenido el remedio de este daño; y así la Iglesia Militante es en esta manera eterna, como lo son las criaturas, y cuál había de ser predestinado y escogido, y cuál reprobado y condenado; y de su eternidad miraba Dios esta obra maravillosa que había de hacer después de criar al hombre; y como es eterno, fue eterno el amor que tuvo al alma. De su eternidad miraba lo que había de venir a hacer el hombre  con su miseria y lo que había de hacer el mismo Dios con su misericordia, y en particular la Ley de gracia, por ser Ley de más amor y más comunicación. Esto era lo que el Altísimo deseaba comunicarse y obrar sus obras admirables con las almas.

228.-Crió al primer hombre, y crióle capaz de comunicársele; y de manera que no hiciese contradicción a Dios: y de aquí la Iglesia Militante, en cuanto a las criaturas, tuvo su principio en la primera. Duró poco el hombre en esta felicidad que el Altísimo le crió, y fue trasgresor de su mandato; y de aquí tuvo principio el padecer persecución la Iglesia Militante, la cual compete a los viandantes; porque quiso el Señor comunicarse con las almas aun en  esta vida mortal.

229.-Miró el Altísimo mucho a su criatura mientras estuvo en aquel feliz estado en que la crió, y no pudo la malicia del pecado quitar de Dios el que piadosamente mirase al hombre; en el cual hizo la malicia del pecado; luego que cayó, un grande estrago: el que antes era sabio, se hizo ignorante, porque se escondió del Altísimo, no pudiéndose esconder ninguna criatura ni obra suya. El que tenía a Dios y sus criaturas, animales  propicias, ya las tenía rebeldes. La tierra brotó contra él espinas y rebeldía de sus pasiones y su mismo cuerpo, y otros infinitos daños que le procedieron del pecado. Aquí miró Dios piadosamente al hombre, y esta fue la primera obra que hizo el Altísimo después que crió al hombre en defensa de su Santa Iglesia.

230.-Y de Adán tuvo su principio la Iglesia Militante, pues escondido Adán le llamó Dios, y lo miró, e infundió luz en él para su ilustración. Y con el azote de la pena del pecado, obró en Adán y Eva que llorasen su pecado. Ya quedó toda la generación muy inficionada por el primer pecado: y Dios mirando su remedio; fuese aumentando la generación, y la Iglesia de Dios por Adán y Eva, y Abel, y los demás justos sus descendientes; y la maldad y malicia creció mucho; y en defender Dios a su Iglesia, siempre ha sido Dios fuerte y poderoso en llevarlo a fuego, y sangre; siempre ha sido su protección y amparo y defensa .

A Caín castigó, e hizo de los réprobos, porque mató al justo Abel. Y a Adán y Eva castigó severamente, y a sus descendientes por los efectos del pecado. Y cuando el diluvio, donde castigó severamente, dejando solo libres a Noé y su familia  en el Arca, y otros muchos castigos. A Egipto envió muchas plagas, castigando el pecado, y defendió su Iglesia militante sacando a tierra de promisión a los cautivos, y libró a su pueblo con tantas maravillas y milagros, como obró por medio de Moisés. Y pues de todo esto te ha dado tu Criador tanta luz, no nos detenemos en declarártelo más.

231.-Alma.- Señores míos, confieso este beneficio, y siendo yo indignísima de entender misterios tan altos, el Señor me da luz de ellos, y alabo a su grandeza y misericordia: y para ser continua esta alabanza en mi, han hecho efectos divinos este entender tan claro de estos misterios: y siendo yo mujer ignorante y tan miserable, me ha hecho este beneficio tan grande, que me ha dado luz de sus obras desde que crió al hombre; pero yo os suplico, porque no se cómo declararme, ilustréis, y paséis adelante, para que pueda yo como en cifra decir alguna cosilla de lo que me ha enseñado.

 

De las leyes de naturaleza y escrita

 

232.-Ángeles.- Carísima del Señor, en las dos leyes que entendiste de Naturaleza desde Adán a Moisés, y la Escrita, desde Moisés a la Encarnación del Hijo de Dios Hombre, el Altísimo hizo las maravillas, y obras maravillosas, que se te han mostrado, y como con figuras y representaciones se comunicaba Dios a las almas, para conforme a la Ley de Gracia, que después de la Encarnación del Hijo de Dios, permaneció y permanecerá en la Iglesia de Dios; fuéronse en las criaturas éstas purificando.

233.-En la Ley de Naturaleza había algunos justos, como se te ha mostrado, que nunca estuvo el Altísimo sin ellos en su Iglesia; y sacrificaban a Dios; pero había muchos pecados. Y en la Ley Escrita ya no había tantos, aunque hubo muchos; y después se aumentaron, cuando hubo de venir la Ley de Gracia.

234.- En esta Ley Escrita parece que iba Dios dando ya más claros indicios de su venida al mundo; aunque en su Iglesia siempre los hubo, pero por la ley que Dios dio en las Tablas a Moisés, y las maravillas que obró el Altísimo entonces, declaró más esta Ley de Gracia: y su Alteza quiso reparar los daños de su Iglesia con esta ley: y todo fue figura y retrato de la Ley de Gracia.

235.-Alma.- Señores, antes de pasar de aquí, quiero preguntar dos cosas. La una es, que la luz y claridad que Dios me ha dado de esta dos leyes de la Naturaleza y la Escritura, ¿cómo es? ¿Porqué son tantos los misterios que entiendo, y tan admirables, y tan claros, que me hace maravilla en tan breve tiempo entender tanto?

236.-Ángeles.- ¿Cómo alma dudas, dí, en las obras que hace el Altísimo? Y diciéndote que su Alteza las hace, no debe ser más tu duda. Es una ciencia participada de Dios, que la infunde a quien quiere y como quiere. Alábale, y bendícele en sus obras, y no quieras más saber. Y la duda que tienes, que no podrás comunicar, no te de pena, que la ciencia de Dios no se puede declarar a las criaturas, ni ellas son capaces. Ya te dictamos esto que escribes, para que como en cifra digas algo de lo que entiendes, que es mucho. ¿Cuál es la otra cosa que quieres preguntar?

237.-Alma.- La otra es, que la Ley que dio Dios a Moisés en las Tablas Escritas, y tantos preceptos, (que cuando se me mostró, me parecieron muchos) si están perfectamente en la de Gracia?

Ángeles.- Si, alma: y de lo que se te mostró lo puedes colegir; que toda fue representación la ley Escrita de la de Gracia; sino que la de Gracia es de más amor, y más suave.

 

De la ley de Gracia

 

238.-Alma.- Pues, Señores míos, y Príncipes, si todo se declara, declarando la Ley de Gracia; yo os suplico me declaréis esta suave ley, y algunos misterios de ella.

239.-Ángeles.- Advierte alma, que así como dijimos que la Iglesia Militante en la mente divina tiene su origen “ab eterno”, como lo tienen las demás cosas criadas, así la persecución de esta vuestra Iglesia Santa principió antes que el Altísimo criase al hombre, porque la Majestad Divina después de haber criado a la naturaleza Angélica perfecta; y aunque es verdad que en el Señor todo lo vimos y conocimos y le amamos, y alabamos, y obedecimos perfectamente, su Alteza, como era conveniente a su providencia y Sabiduría infinita, tenía algunos secretos a nosotros ocultos; más su suma bondad, como es de suyo ser comunicativo, y no hacer cosa sin acuerdo y providencia, quiso descubrir a nuestra naturaleza angélica y comunicar secretos infinitos: y entre ellos los admirables de la Creación natural, y la Redención humana; y cómo para su remedio había de humanarse la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo; y entre algunos secretos de estos, que en el Señor conocimos, que fue divinamente mostrándosenos, o corriendo la cortina de lo que ignorábamos, vimos en la mente divina estos secretos. Y de aquí nació contienda en nuestra naturaleza, y envidia de Luzbel y sus secuaces, por lo que rectamente los lanzó el Señor con brazo poderoso en el profundo, y salieron del Cielo.

240.-Lo primero que hizo Lucifer y los demás, fue amenazar a la naturaleza humana, y con su furor y malicia dijo: mi munición y develo a de ser destruir esta naturaleza que Dios muestra amar tanto y favorecerla. Y el Altísimo nos mostró a los Ángeles que no fuimos trasgresores, había de ser protección y amparo de esta naturaleza, y que la había de favorecer y humanarse, y padecer, y por ella había de morir. Y el misterio Sacrosanto de la Eucaristía; y cómo había de obrar esta maravilla grande.

241.-De aquí, alma, principiaron las persecuciones de la Iglesia Militante: quedó airada, inficionada contra ella la Serpiente, y con gran saña: Más el Señor siempre ha sido defensa y amparo de ella, y la guardará como hizo al Arca con el diluvio, que cuantas más aguas la combatían, más ella se alzaba de la malicia de la tierra, y salvó libre Noé y su familia.

242.-Derramó esta serpiente cruel su ponzoña. Hizo en la naturaleza humana grande estrago; y cuando más estaba en su punto, encarnó el Hijo del Altísimo maravillosamente, y obró los misterios deseados de su Majestad para comunicarse más a las almas. Selló su Alteza las Leyes de Naturaleza, y la Escrita, y dio principio a la suave y admirable de Gracia.

243.-Aquí fue el tiempo deseado y llamado de los Profetas, y fueron cumplidas las profecías: Abrióse el Cielo para la Naturaleza humana; reparose su daño; hízose el Mundo Cielo, porque vino a él el Autor y Criador de él (Real) coronando esta Naturaleza, porque el Altísimo se vistió de ella: Vino el Criador a la criatura, y humillose su Alteza hasta que el hombre llegase a conversar con el palpable y unirse con él; y aun para que le maltratase dio lugar su Majestad.

¡Oh naturaleza humana,  alaba a tu Dios eternamente; pues para ti hubo tal remedio y reparo!.

244.-Advierte, María, que si el hombre, con su naturaleza rebelde, hiciera vida como de criatura angélica, aun debía infinito más; porque ni hombre ni ángel, ni bienaventurado puede dar retribución de esta deuda. Fue el pecado tan gran delito contra Dios que aunque su Alteza con su poder pudo reparar los daños del pecado, quiso hacerlo por si mismo, humillándose en las entrañas de la Purísima, y Reina María, Nuestra Señora, que para reparo de tal daño era menester que fuese justo el que había de morir; y así fue Dios poderoso, y el precio de su sangre fue infinito, y satisfizo Dios Cristo a Dios infinito por todos los pecados del mundo, aunque fueran infinitos más.

245.-Alma.- ¡Bendita sea tal bondad y misericordia, que ya que el hombre pecó, y todas las criaturas estamos inficionadas por el primer pecado, como el pecado no tiene tasa, ni número en los descendientes de Adán, así la satisfacción por ellos no tiene tasa, y es infinita!

Ángeles.- Infinitamente sea alabado el Señor.

246.-Alma.- Príncipes míos, yo me acuerdo de haberos preguntado, que ¿porqué el Señor quiso más hacer su Majestad este beneficio de la Redención por si mismo, pudiéndolo hacer por otros modos; y entre otras respuestas que en otra ocasión me distéis, y causas porque el Señor había hecho esto, fue una que me dio gran gusto; y es?

247.-Ángeles.- No quiso su Majestad que repartiese el alma el amor entre el Criador, y el Redentor; sino que todo fuese uno. Su Alteza quiere ser amado de toda alma y de todo corazón y mente de la criatura; y así pues es justo, lo ha de hacer la criatura.

248.-Alma.- Señores, y ¡quién pudiera ser una purísima criatura para alabar al Señor! Háganlo vuestras majestades por mi.

249.-Ángeles.- Encarnó el Señor, y nació, y vivió obrando maravillas grandes, y misterios; y murió afrentosamente, y padeció oprobios; y resucitó, y subió a los Cielos. De todos estos misterios tiene gran noticia la Santa Iglesia, y su Majestad te la ha dado a ti, alma; y así no diéremos más aquí; aunque adelante se declararán algunos misterios. Desde que Dios Encarnó, hasta que murió. Toda esta vida fue misteriosa, milagrosa, y toda se conformó con lo que la Escritura Sagrada tenía profetizado; y su Alteza dejó grandes misterios en la Santa Iglesia; y éstos son los que pertenecen declarar.

250.-Tocante a tu pregunta, advierte carísima, y amada del Señor: Después que murió y resucitó el Hijo del Altísimo (en cuanto Dios, igual al Padre) como éste fue precio infinito, y sangre de Hombre y Dios, quedó un tesoro grande y poderoso en la Santa Iglesia. Quedaron hechas amistades entre Dios y el hombre; y el Altísimo que en la Ley de Naturaleza y la Escrita era Dios de justicia y venganza, ya quedó de misericordia. Y así le abrió el Cielo; y el que tantos años e infinidad de tiempo había carecido de su Dios en el Limbo, y de ver su cara ya goza de ella, y es premiado en el Cielo.

251.-Son indecibles los bienes que se siguieron de esta vida y muerte del Señor: De aquí tuvo principio la Ley de Gracia.

Orden de la Ley de Gracia

 

252.-Ahora el orden de ella. Advierte: Toda la Iglesia de Dios está fundada en Dios; y todo su orden y gobierno en una obediencia bien ordenada: esta virtud es grande, y la que mucho se acostumbra en la Ley Santa. Dos ordenes de obediencia, y de mayores e inferiores hay: la una es oculta, la otra manifiesta a las criaturas: De la oculta no juzga la Iglesia, porque solo pertenece a Dios, y lo conoce Dios que conoce lo escondido de los corazones: de las dos, es Dios su principio y cabeza. La oculta es que aquel es mayor en el Cielo, que hizo más obras buenas, y es más agradable a los ojos de Dios, de esto te declararé adelante, cuando te digamos del Orden de la Iglesia Triunfante, que es donde el Señor premia justamente a cada uno según sus obras.

253.-El segundo que es el que compete a la Iglesia Militante, es que como Cristo no pudiese ni fuese conveniente después de su Resurrección asistir corporalmente en esta vida mortal, fundó su Majestad su Iglesia en San Pedro Apóstol; hízole su Sucesor. En él dio esta dignidad a todos los demás sucesores, que son las cabezas de las Iglesias, y se va consiguiendo su orden admirable, y bien ordenado por las demás dignidades.

254.-Puso el Altísimo en esta Iglesia Santa; Tesoro, el que da valor a todos los Sacramentos de esta Santa Iglesia; y los distribuidores y Ministros de este tesoro son el Pontífice y Sacerdotes. Y ha puesto Ley suave y mudado el rigor en misericordia: El que tenía su Majestad mandado de la Circuncisión en la Ley Escrita, lo ha mudado en la suavidad del Bautismo. El que tenía en castigar al punto que le ofendían, (como hizo en Sodoma abrasándola por no hallarse los diez justos que dijo Abrahán; cayo fuego del Cielo y no dejó libres sino a Lot, y dos hijas suyas; y su mujer quedó después de castigada hecha estatua de sal; y otros castigos que su Majestad hacía severamente en la ley de antes), ya en esta suave aguarda una y muchas veces al pecador; y con el Sacramente de la Penitencia le perdona; y el sacrificio que se ofrecía a su Majestad de animales muertos; ya el cordero Divino murió, y no quiere sino que el alma se sacrifique y ame al Altísimo. Todo lo mudó en suavidad. 

Tesoro de la Iglesia

 

255.-Este Tesoro es la Sangre del Cordero e Hijo del Altísimo, y los méritos de los Santos; los cuales sobraron a satisfacción de lo que ofendieron al Señor. En primer lugar están los de Cristo y su Purísima Madre Nuestra Reina, que para sí no los hubieron menester, pues no pudieron pecar; y luego lo de los demás Santos.

256.-Este Tesoro es riquísimo, es suficiente y eficaz para los que lo quieren, haciendo buenas obras. Los que se aprovechan de él, le aprecian, y los que no, le menosprecian. 257.-A todos llama el Señor; pero no todos responden, y aunque su Alteza como poderoso los pudiera salvar a todos, y perdonarlos; pero no es conveniente, porque no pude hacer cosa injusta, y lo fuera dar el Cielo a quien le había ofendido. Su Majestad les da lo suficiente, y los auxilios necesarios para que sin ignorancia busquen el bien y dejen el mal; y así salva a los que hace de los predestinados justamente, y a los que condena, también es justamente. Queda libre la criatura para usar bien o mal de estos Tesoros y Sacramentos; que es el medio por donde se alcanza la bienaventuranza.

258.-Alma.- Cierto, Señores míos, que me he alegrado mucho de entender lo que se me ha mostrado, pero para más declaración de mi pregunta quería me dijeseis una palabra en declaración de los misterios, y de los Sacramentos, y ¿qué le pertenece a la criatura acerca de cada uno?

 

De los Sacramentos de la  Iglesia

 

259.-Ángeles.- Después que el hombre pecó, quedó, como he declarado, todo el género humano sujeto al mismo pecado y miseria: de manera que el hombre nace hijo de la ira por el pecado original; y no hijo de la Iglesia; y después en teniendo uso de razón, torna a ofender a Dios; y para restaurar, y perdonarle este daño, puso Dios sus Sacramentos en su Iglesia, y para salvarle, conversar y comunicar con él.

 

Del Bautismo

 

260.-Lo primero que el hombre ha de recibir en esta vida es el Santo Bautismo, el cual ordenó el Altísimo dándole valor de sus merecimientos santísimos, y de su sangre, para hacer hijos de bendición a los que salen de maldición; y para hacer hijos de la Iglesia a los que salen enemigos de ella.

261.- Este es un gran misterio y donde muestra grandemente el Altísimo su poder y brazo poderoso; pues hace tal efecto, que siendo enemigos de Dios, los pone en su amistad, y les da tan gran dignidad como hacerlos de la casa de Dios: Y al fin sin este Sacramento, no será nadie salvo, pudiéndole recibir. Y a los católicos que Dios les concede este gran bien, deben ser grandemente agradecidos. Esta autoridad dio el Señor a sus Apóstoles, mandándoles que en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo les echasen el agua.

262.-Con no haber Dios menester este Santo Bautismo (pues no había pecado, ni pudo) quiso ser bautizado; y más, que su Santa Madre lo fuese, y sus Apóstoles.

263.-Alma.- Señores míos, nunca había oído que la Virgen ni los Apóstoles, sino es San Juan Bautista fuesen bautizados.

264.-Ángeles.- Sí fueron, y convenía que obrasen primero ellos la Ley de Gracia, que predicaban; y eran tan buenos imitadores de su Maestro, que todo lo que su Alteza hacía, hacían ellos.

265.-Este Santo Bautismo hace primogénitas a las almas de Dios, y así la bendición de Dios a Esaú que le dio su padre Isaac, y a Jacob, pensando que era Esaú, los hizo tan diferentes, y al que tuvo la bendición le dijo su padre: Dios te de el rocío del cielo; y de la grosura de la tierra te de abundancia de pan y vino; los pueblos te sirvan, y adorente las tribus: serás señor de tus hermanos; y los hijos de tu padre se arrodillen en tu presencia; el que te maldijere, sea maldito; y el que te bendijere, sea lleno de bendición. Si todo esto promete la bendición de Isaac para su hijo, ¿qué será la bendición y misterio del Bautismo?

266.-Alma.- Cierto Señores míos, que me he consolado de lo que me habéis dado a entender de este misterio, y querría me dijeseis ¿qué debe hacer el alma tocante a él?

267.-Ángeles.- Todas las almas que quieren ser salvas han de ser bautizadas: Y cuando tienen uso de razón, han de procurar el corresponder a esta dignidad que se les dio, siendo en todo hijos fieles de la Iglesia: huir de los errores que hay contra ella; defender su verdad y fe católica; y por esto, si fuere necesario, morir: y en su vida y costumbres conservar la gracia bautismal. Esto debería hacer el fiel cristiano. Y si por su miseria cayere en desgracia, levantarse con presteza. Y también debe corresponder a hijo de la Iglesia en procurar no ignorar todo lo perteneciente a un fiel cristiano, sino saberlo todo.

 

De la Confirmación

 

268.-La Confirmación ha de ser en el alma cuando tenga uso de razón. Y este es un Sacramento que pocos usan de él como deben. Ha de tener la criatura uso de razón, porque no le tuvo en el Bautismo; y conforme lo que se le dio en él, y como es fiel hijo de la Iglesia, y fiel cristiano, hase de presentar al Señor, reconociéndole por su Criador. Por lo menos debían enseñarlo así los Prelados, que administran este Sacramento.

269.-No te decimos lo que ha de hacer el Prelado, o cómo, porque esto a ellos les compete, y la Iglesia Santa tiene esto bien declarado: pero diremos la obligación que tiene la criatura, cuando ya ha recibido estos dos Sacramentos; y en esto nos alargaremos, porque son de gran provecho los avisos que aquí pondremos, y en ellos declararemos mucho de la ley de gracia.

270.-Todos los padres o maestros deberían, en teniendo uso de razón las criaturas, qué es lo que se ha de seguir después de la confirmación, catequizar a los fieles e instruirlos en la Ley de Dios; y esto fuera bien no se hiciese una vez sola, sino muchas; pero que se principiase de pequeña edad; porque se criasen las almas con esa leche, y a de ser leche de robustos, porque siempre deben alimentarse con ella; y si San Bernardo se aprovechaba, preguntándose así: ¿Bernardo  a qué viniste a la Religión?, mucho se aproximaría el cristiano, que se preguntase muchas veces, ¿alma mía, a qué viniste al mundo? ¿Para qué Dios te hizo hija de la Iglesia dándote el Bautismo Santo? ¿Qué preceptos te puso?¿Cuáles son? ¿Cuál te está mejor? ¿Qué te manda el Señor que hagas? Que pues es tu Criador y Señor de todo, vasallaje le debes, mirar su ley y preceptos. Y es bien procure el alma no ignorar ninguno, y cuando la edad no es para que la criatura pueda por si hacer esto, lo deben hacer los superiores y ministros del Evangelio, que para esto lo son: y si lo hicieran como es su obligación, no habría tantos errores en la Iglesia de Dios.

  

DECLARACIÓN DE LA LEY DE DIOS

 

271.-La Majestad divina pone ley suave y promete premio al que la guardare, y castigará al trasgresor. Bienaventurado el varón que medita de día y de noche en la Ley del Señor; y bienaventurado el que la guardare. ¡Qué lleno está de bienaventuranzas y bendiciones, el que la guardare! Y si el Señor prometió tantos bienes a Abrahán, cuando le mandó salir de su tierra, y de entre sus parientes, porque eran malos, y mandole ir a tierra de Canaán, ¿qué prometerá y dará al que se salga de entre los malos, que no guardan la Ley del Altísimo, y ellos miran con atención por guardarla? Prometiole  Dios a Abrahán que le haría Príncipe y Cabeza de mucha gente, y le bendeciría y sería bendito, y le favorecería contra sus enemigos: y diole palabra que por su medio todas las naciones serían benditas, porque había de nacer Dios de mujer de su linaje. Y le dijo: yo soy el Señor Omnipotente, anda delante de mi, haciendo obras dignas de mi presencia; y procura ser perfecto, que yo te acrecentaré sobre manera; y otras muchas promesas le hizo Dios a Abrahán.

272.-Y la Ley de Dios ella se trae consigo el pago; porque aunque no hubiera Dios, que castigara, y premiara, le estaba muy bien a la criatura el obrar bien; porque la ley es justa y suave, y el ir contra ella es violento. Y defecto es más que de criaturas, a quien el Señor ha criado tan bellas, y a su imagen y semejanza; y es bien correspondáis almas a lo que quiere Nuestro Criador, y para lo que formó a esa naturaleza.

273.-Toda la Ley de Dios y sus preceptos consisten en no pecar el hombre, y en hacer buenas obras; así lo tiene declarado la Santa Iglesia. Todo pecado desagrada al Altísimo y agrada al adversario. Este enemigo no se cansa; por cansaros, pone su munición, porque sabe que premia Dios a las almas con lo que el perdió. Por su envidia entró la muerte al mundo.

Por lo cual os importa, alma, velar, y por lo que el adversario más anda, es para apartaros de la Ley de Dios, y que no la cumpláis: por tanto, el que guardare los mandamientos del Altísimo no experimentará mal alguno: el que le ama, todo lo puede; todo lo tiene de su parte. El que dejare de hacer el mal, y aprendiere a hacer bien, ese es bienaventurado; porque todo hombre que no estuviere unido con Dios, por fe, y el tal no llevare fruto de buenas obras, será cortado y echado al fuego, así lo dice el Señor. Y cuando su Alteza se despidió de los Apóstoles para subir al Cielo, les encargó, que fuesen a predicar su Evangelio por todo el mundo, amonestándoles que guardasen sus mandamientos y preceptos. Y la Cabeza de ellos, Pedro, dijo no los que oyeren el Evangelio, sino los que lo obraren serán justificados: y dice también: conviene que nos presentemos delante del tribunal de Cristo, para que cada uno lleve el premio y paga según sus obras; es necesario hacer buenas obras; y guardar la Ley de Dios, para alcanzar la vida eterna. Por lo cual aquel alcanzará y llegará a la bienaventuranza, que viviere sin mácula de pecado, y obrare justicia.

274.-Al contrario, el que peca, se despide de todo bien. El que peca se hace hijo de maldición, y siempre anda con sobresalto e inquietud: su tormento principal en esta vida, porque le pone el Señor fiscal de su misma conciencia. El que peca se hace menos que nada, porque de nada le crió Dios bellísimo, y le miró; y con el pecado Dios le aborrece; sino se enmienda, se aparta de su compañía, y de la Purísima María, y de los Bienaventurados. El fin, Esposa del Altísimo, el cumplimiento de la Ley de Dios consiste todo en dejar el mal, y obrar el bien.

275.-No te declaramos todos los mandamientos, y preceptos de ella, porque la Iglesia Santa los tiene bien declarados, y tu tienes luz de ellos. Lo que te queremos advertir, es que seas recta y justa en guardarlos, y con severidad y celo divino, celes el que los guarden cuanto pudieres, en las ocasiones que el Altísimo te pusiere, que puedas hacerlo. Sé recta en esto.

276.-Cumple siempre en primer lugar lo que Dios manda. Y lo que Dios manda, y lo que es obligación (sin que para esto haya excusa; que por eso es suave la Ley del Altísimo, y ninguna tendréis el día de la cuenta) antepone a lo que es de devoción, y no precepto; y nunca lo cumplas tan medidamente que dejes de añadir a lo que es obligación, más de devoción.

277.-Advierte Esposa del Altísimo que es guardar la ley de su Alteza con puntualidad, pues sobre la doctrina que te ha dado su Majestad, y la que te hemos dado, sé recta, justa, caritativa, sencilla, humilde, obediente, casta, callada; ten mansedumbre y severidad. Todas las cosas de la Santa Iglesia a precia mucho, y trátalas con devoción y estima, porque en todas está Dios, y son en Dios, y es Dios de justicia.

278.-Alma.- Príncipes y señores míos, mil alabanzas doy al Altísimo, porque me concede este bien de ser yo alumbrada en su Ley Santa, por este camino: y a Vuestra Majestad doy mil alabanzas y agradecimientos de lo bien que hacéis vuestro oficio. Yo confieso, mi alma queda grandemente alumbrada. Bien quisiera que tocante a estas virtudes me dijeseis una palabra acerca de cada una; pero porque no sé quede lo que vamos tratando, acabemos; que era lo de los Sacramentos. En el de la Confirmación quedamos, y me dijisteis, que era razón y cosa conveniente que tras aquel Sacramento se supiese la Ley de Dios, y que los padres y maestros espirituales, o confesores lo enseñasen luego, para que las almas se criasen con esta leche desde su juventud. La declaración de cada mandamiento, no la pido, porque en la Iglesia de Dios está bien declarado. Los demás Sacramentos, que para mi es conveniente su declaración, pido me lo declaréis.

 

DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

 

279.-Ángeles.- Carísima del Señor, lo que preguntas de las virtudes declararemos adelante. Ahora advierte: Ya te declaramos que en esta Iglesia Militante estaba el Tesoro riquísimo que daba valor a los Sacramentos, y purifica y limpia a las almas, y da virtud a las indulgencias, y a todas las obras de la criatura. Este Tesoro es la Sangre del Cordero, y los méritos de los Santos, y las obras buenas que muchos dejan por aplicar, se juntan a este Tesoro. Este Tesoro Infinito (que tiene infinito valor, por la Sangre del Altísimo, y suficiente para todos los pecados del mundo, y muchos más que fueran) este Tesoro y la Palabra de Cristo, que dio autoridad a los Apóstoles, y en ellos a todos los ministros del Evangelio, dio valor al Sacramento de la Penitencia, para perdonar pecados, y de parte del Sacramento es suficiente y eficaz, si de parte del penitente lleva las partes que se requieren.

280.-Esta fue la providencia y misericordia grande del Altísimo que hizo a la generación humana; y aunque quedó inficionada después del pecado de Adán y Eva, y dispuesta a pecar siempre, mientras viviere, dejó su Alteza un general remedio, y tan fácil, para que la criatura torne a su amistad y gracia por la confesión.

281.-Gran beneficio es este, más que las criaturas conocen, pero advierte, María, que hay muchísimo peligro por no usar bien de este Sacramento. Muchas almas por esta causa están condenadas y es grande ignorancia de la criatura no usar bien de este Santo Sacramento (porque es Dios fidelísimo en él) tan secreto y oculto, y decir solo a uno los pecados, y el ministro que los oye, está sujeto a ellos. Y si el alma va con las partes, que se requieren, no se acordará más el Altísimo de ellos.

282.-Si la criatura conociera el efecto que hace este divino Sacramento, cuando va con las partes que pide, aunque fuera a mucha más costa suya lo procuraría con veras, y más frecuentación. Los demonios tienen envidia, y si en nosotros la pudiera haber, la tuviéramos, no por el tornar a la gracia, que esa no la perderemos, ni podemos, más por los efectos de este Sacramento, y por el agrado que el Altísimo tiene del alma después de este Sacramento son indecible, porque quien le da la virtud, es Dios, con efectos de Dios; y como son infinitos los efectos y el valor, aquel que llega más dispuesto, más efectos goza.

 

Disposición para la Penitencia

 

283.-Alma.- Señores míos, decidme ¿cómo el alma se ha de disponer, y las partes que ha de llevar a este Santo Sacramento?

Ángeles.- María, eso tiene la Iglesia bien  declarado. Pero si quieres, te diremos alguna palabra para tu consuelo, que parece lo deseas.

284.-Alma.- Señores míos, yo soy tan ignorante y mala, que es menester todo para hacer bien lo que tengo de obligación tocante a este Sacramento.

Ángeles.- La Iglesia Santa ordena se tenga dolor, y la enmienda, y sea entera y satisfactoria, y se cumpla la penitencia; y esto es lo debe llevar el penitente de su parte. Pero, pues, quieres que te declaremos esto, advierte: ha de proponer la enmienda.

 

Del dolor

 

285.-Para llevar dolor, se advierta que la ofensa que se hace es contra el Altísimo, Señor de todo: autor de la vida del alma y del cuerpo, y de vuestra salvación o condenación. Un Dios que merece no solo que no le ofendan, sino que le sirvan y amen, y alaben todas las naciones. Un Señor recto, Santo, justo y bueno; y de quien pende todo ser. A este Altísimo es a quien se la hace la ofensa; y pues se hace a tal Señor, que es infinitamente bueno, era menester infinito dolor. Y si el Señor no usara de misericordia, nada de esto bastara. Y porque se considere cuánta es la ofensa hecha a tal Dios; ninguna criatura pudiera satisfacer por ella, sino solo Dios: y lo que satisface por el dolor, que era menester llevase el alma, es la Sangre de Cristo; pero ha de llevar, para que ella haga efecto, el pecador  o que pudiere, y cuanto más llevase, más efectos harán estos Sacramentos, y serán más eficaces, porque no los impedirá el alma, si lleva dolor. Y tanto puede ser el dolor, que sea perfecta contrición, y se le perdonen al pecador los pecados la culpa y pena; y después tendrá menos que pagar allá, y más grados de gloria; y para alcanzarlos, aun en esta vida, más disposición.

286.-Muchas causas hay por donde el alma había de procurar llevar mucho dolor, y la principal es que la ofensa es contra Dios tan bueno; y que con el dolor tornará a cobrar por medio del Sacramento la gracia que perdió. Y cuando no hay oportunidad, y no se puede conseguir el Sacramento con perfecto dolor y contrición, se puede alcanzar la gracia de Dios.

287.-Otras almas para tener dolor, se valen de las penas del Infierno; de que han de ser castigadas; de que han de carecer de gloria; de que han de ser publicados sus pecados el día del juicio, y los tales tendrán atrición, y no contrición; y con este Sacramento se salvarán. Pero son muchas las ventajas del que tiene dolor solo por ser Dios quien es, y porque ha sido la ofensa contra su Majestad. Y así ha de tener dolor de todos los pecados que se confiesan. Esto es cuanto al dolor.

 

Que la Confesión sea entera

 

288.-El que sea entera es necesario, sin dejar nada por malicia; sino todo como ha sido ofensa se ha de declarar. Grande ignorancia sería, por ninguna causa, el que dejara la confesión de ser entera; porque ¿qué cosa hay que Dios la haya visto y se ha hecho contra su Majestad, y no pueda saberla un hombre que está en su lugar? Si todas las cosas delante del Altísimo son como si no fueran; porque su Alteza solo es el que es; pues que se hizo contra su Majestad, y es cierto que lo sabe, ¿porqué no se dirá todo a su ministro, para satisfacer al Altísimo, que es contra quien ha sido la ofensa? Grande ignorancia y error sería, y aun malicia, el que no fuese entera.

 

Reverencia en la Confesión

 

289.-En este particular, Esposa del Altísimo, te queremos advertir una cosa, y es que vayas a este Sacramento, y te confieses con gran reverencia; que en las criaturas hay mucha falta de lo que te avisamos, de reverencia y consideración. Y hagas la confesión, sencillamente, sin alteración de palabras para dorar y disminuir los pecados. Confiésalos rectamente, sin culpar a otro que a ti, considerando que si allí el alma se juzga, y acusa de todo lo que ha ofendido al Altísimo, no se acordará más su Majestad.

 

De la satisfacción

 

290.-La otra parte que es la satisfacción. En este artículo se ha de obedecer rectamente y sinceramente al confesor; en cuanto al prójimo, haciendo sin replica lo que mandó, y satisfacer si es menester; porque es delicadísima la honra del prójimo; y Dios es severísimo en esto mucho. En cuanto el satisfacer a Dios, el dolor puede mucho, y obras penales; y el amor a dios y al prójimo obrado, puede muchísimo; y también con las indulgencias. En estas hay mucho descuido en la Iglesia de Dios, en los fieles, habiendo tantas; y en ayudar a las ánimas del Purgatorio, que padecen crueles penas, y bien se colige lo ignoran las almas, pues no ayudan más a las del Purgatorio hoy; pues las mismas almas no las ganan más, para no padecer tanto allá, porque se satisface con las indulgencias mucho a Dios por los pecados. A esta indulgencias y gracias, también se les da su valor del Tesoro de la Iglesia. Son gracias que hace Dios al alma para que satisfaga por sus culpas; y el alma no las conoce. Y así, Esposa del Altísimo, persevera en ganarlas y haz bien a los fieles que penan en el Purgatorio.

291.-El cumplir la penitencia ha de ser con puntualidad; y toda la que el confesor ordenare; y con devoción y atención; y juntarla con la Sangre de Cristo. Pues, alma, hay tantas indulgencias, reza algunas con la penitencia, para que supla las imperfecciones con que se cumple. Y en esto de obedecer al confesor, y no dejarla de cumplir, porque si fuese con menosprecio, sería culpa.

292.-Esto es lo que en suma requiere la Confesión. Los maestros espirituales lo dirán más espléndidamente. Obedézcanse con puntualidad y cuidado y así hará todo bien.

 

293.-Alma.- Señores míos, una cosa quiero preguntar a vuestras Majestades, y es que yo recibo cada día el Santísimo Sacramento de la Eucaristía con harto dolor de mi corazón, por verme tan ruin e indigna; pero al fin me lo manda la obediencia: y como es cada día, algunos que procuro andar con cuidado; y como estoy entre Religiosas santas y buenas, no me parece que suelo llevar materia para la confesión; y así es mi pregunta ¿cuál será lo mejor, confesarme cada día, o dejarme alguno por temor de que no llevo la disposición que se requiere?

 

Efectos de este Sacramento

 

294.-Ángeles.- Disponiéndose el alma como debe, y llevando las partes necesarias, conforme ella pudiere, mejor es llegar más a menudo a este Sacramento de la Penitencia; porque si al pecador, que va en pecado mortal, le hace tales efectos, ¿qué será al alma que va dispuesta, y sólo lleva pecados veniales?

295.-Y como los efectos del Santo Sacramento son de parte de él infinitos, por la virtud de Cristo, síguese que el que más dispuesto fuere, se le aumentarán muchos grados de Gracia; y así, alma, las veces que pudieres acudir a esta fuente y gracia disponiéndote de tu parte y recibiendo al Santísimo Sacramento de Eucaristía, es bien no llegar sin el Sacramento de la Penitencia.

296.-¡Gran bien hizo Dios a la naturaleza humana dándole tal remedio!

Este Sacramento de la Penitencia, os hace amigos de Dios, siendo por el pecado enemigos: de la muerte del alma resucita a la gracia, con este Sacramento se haya el mayor bien que se perdió por la ofensa a Dios, que es con lo que se va Dios del alma que está en pecado, y con la Confesión vuelve Dios a ella. Advierte, María, que este es Sacramento de particular asistencia del Altísimo.

297.-Alma.-Señores, eso no lo dudo yo, porque siendo los efectos del Sacramento, y la virtud del Señor, claro es que asistirá en él.

298.-Ángeles.- Advierte que es otra cosa la que decimos: En todas las criaturas asiste el Criador de ellas, por su esencia, presencia, y potencia, como en las plantas, en los animales y en los planetas y firmamento del Cielo, y en el hombre que está en pecado; pero está su Majestad diferentemente en el alma que está en gracia, y en el Cielo, y en el Santísimo Sacramento del altar; pues cuando va el alma a confesarse, si va en pecado mortal, va sin Dios, por el particular modo que asistía en ella por gracia; pues al punto que ella va teniendo dolor, y confesando sus culpas, y el Ministro le absuelva, torna Dios al alma por la gracia; y así como el Sacerdote en acabando de decir las palabras de la Consagración, no hay instante que deje Dios de estar en las especies de pan y vino, así en el alma, como va teniendo dolor, y reciba la absolución, torna Dios a ella; y aunque es diferente lo uno de lo otro, pero lo entenderás por este misterio de la Consagración, y así te dijimos que era Santo, en que está el Altísimo con particular asistencia; y si las almas fueran capaces de ver este misterio, y lo que Dios concede, y la mudanza que hace el alma, es cierto se frecuentaran más: torna el alma de las tinieblas de la noche del pecado a la luz clara del día de la gracia.¡Grandes son los bienes de este Sacramento e incomprensibles!

299.-Alma.-Cierto, Señores míos, que parece que lo que deja el Señor tocar con las manos; porque para mi no hay mayor contento, ni mejor día, que el que me confieso, y siento gran bien en el alma, que no le sé yo decir, y experimento, como que cobro fuerzas para todos mis trabajos y tentaciones; y siento particularmente (de algún tiempo a esta parte) una cosa como aliento, o como que renuevan una nueva vida, que no se puede explicar.¡Sea bendito el Altísimo!

300.-Ángeles.- Obra la palabra de la Absolución en el alma, después de haberse ella acusado, y como la acusación significa dolor de la ofensa, y aborrecimiento a ella, por ser contra Dios, cuando este dolor es perfecto, trae destrucción de la culpa que se hizo con ignorancia y por flaqueza, o por malicia, y así se destierra el pecado del alma por la confesión de la criatura y la absolución del sacerdote, que significa el perdonar los pecados.

 

Del propósito de la enmienda

       

301.-Otra cosa ha de tener el alma de su parte que es el todo, y es el propósito firmísimo de la enmienda; de manera que destruya el pecado sin tornar más a él, y para esto ha de hacer todo su posible; porque es esta parte muy necesaria para la confesión, y para que se le perdonen al alma los pecados. Y por ser la naturaleza del hombre tan rebelde, y que cuando ha caído en un pecado queda afecto a él por lo sensual que tiene, por eso es menester más desvelo en la enmienda, y gran fortaleza; y porque la criatura de suyo no tiene nada, ni puede, a de clamar al Altísimo.

 

Alma.- EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA, falta ahora que me declaréis, Señores míos.

 

302.-Ángeles.-  Para declarar este Sacramento, era menester que el Señor lo hiciese; y para entenderlo era menester espíritu bienaventurado e inteligencia de Dios; y así, alma, de lo que te diremos, entenderá más tu espíritu que pueda decir tu pluma; pero dirás lo que pudieres, conforme a la inteligencia que te damos.

303.-Lo primero que has de advertir, alma, es que el que obra estas maravillas, puede hacerlas, pues con una palabra crió todo lo criado de nada, y fue, y es poderoso para esto; y más bien lo será para mudar una forma en otra. Y al grande amor del Altísimo para con las almas, que le hizo criarlas, (y criar para su servicio infinitas cosas, como plantas, animales, elementos, y las demás cosas) le obligó a humanarse, y padecer por el hombre. A este grande amor y demostración de él, parece que le faltaba, mientras la criatura era viandante, y carecía de la cara de Dios, que su Alteza diese traza, como comunicarse con esta criatura, y que le recibiese, y en comida para que por su sustancia se hiciese esta transformación Divina. Y para que cuando el Hijo del Altísimo  se hubo de ir a los Cielos, no se fuese sin quedarse; y así trazó tan divina traza para que los viandantes en su vida mortal tuviesen a Dios, en correspondencia de cómo le tenemos en la Iglesia Triunfante, quiso quedarse en la Militante.

304.-Más quiso su Alteza, y es que la criatura viese como no solo quiso sacrificarse una vez, que fue cuando murió generalmente por las almas, sino que quiere que este sacrificio se está haciendo siempre, y para cada alma en particular, por todas en general, como es para cada una en particular, que quiere recibir, y para todas en general.

305.-Quiso más su Alteza; que este Sacramento se estuviese siempre sacrificando al Eterno Padre por las almas: y no solo una vez en particular, sino muchas; todas cuantas un alma le quisiere recibir, y así muestran las palabras repetidas de la Consagración, tantas veces repetidas, cuantas se consagra; y tantas veces obedecidas del Señor, cuantas se dicen, pues no hay instante de como se acaban de pronunciar, que su Majestad luego baja, y se convierte la sustancia del pan en el Cuerpo y Sangre de Cristo, y la del vino en la Sangre. Y dicen las palabras: Este es verdaderamente mi Cuerpo, y en el Cáliz, Esta es verdaderamente mi Sangre, de Nuevo y Eterno Testamento, que por vosotros y por muchos, será derramada, para remisión de los pecados. De estas palabras son sacrificar y renovar el sacrificio de su muerte por donde vino la vida y salud a los mortales. Verdaderamente es el mismo Cristo, el que se os da en manjar dándoos a comer su misma Carne, y a beber su misma Sangre, junto con su Divinidad.

306.-No se muda o convierte Cristo en el alma; sí el alma en Cristo por cierto modo. Y recibiendo el alma a Cristo realmente, el mismo cuerpo suyo se estampa en el alma aquella imagen y semejanza del mismo Señor, y os hace miembros suyos. El alma sube a Dios mediante su Majestad; y Dios baja al hombre mediante las cosas visibles de pan y vino, por las palabras de la Consagración. Y como en las entrañas de la Purísima María bajó Dios, y se crió el cuerpo o le formó Dios de materia de tres gotas de sangre del corazón, y luego fue organizado este cuerpecito; y luego el alma y divinidad de Dios se unieron con el Ser que hoy tiene, así acá en este misterio, las palabras de Cristo obran real y verdaderamente lo que dicen y transforma su Cuerpo en la forma del pan, y su Sangre en la del vino, y están estos accidentes como rebozo que encubren a Dios. Y es manjar espiritualísimo, que satisface al alma: y así como las cosas corpóreas, que son el pan y el vino suben en este sacramento a tan alta dignidad y nobleza, que pasan a ser Cuerpo de Cristo sustancialmente: así por este modo, y por este Sacramento, las almas que le reciben en gracia, son alzadas y levantadas a tal dignidad, que por amor se hacen una cosa con Cristo, y el alma participa de la virtud del Altísimo, y por ella son sus obras purificadas, y las virtudes fortalecidas con esta virtud de Dios. Y así como la palabra de Dios convierte en su Cuerpo de las cosas visibles la sustancia, así este Sacramento convierte en sí las almas, que son formas sustanciales de los que dignamente le reciben; y así el que no le recibe en gracia impide a Dios, y no le hace efectos, sino que se va de él.

307.-Alma.- Señores, ¿cómo el alma le impide, siendo todopoderoso? No fuera mejor usar de su poder, porque no llegara al alma en mal estado, y porque no dejara de recibirle, sino que obrara su Majestad y diera luz al alma?

308.-Ángeles.- Porque Dios  no se une ni se ajusta con el alma que está en pecado, es por que no puede estar, (ni sería bien) la misma bondad, con la misma maldad. Y como le obliga a su Alteza la misericordia a comunicarse y entra en el alma que está en gracia, la obliga su justicia a no entrar en la que está en pecado, y es indigna; y siendo Dios misericordioso y justo, ya no sería Dios. Todos los atributos tiene Dios enteramente y perfectamente.

309.-Y otra razón, Dios no entra en el alma a hacer los efectos del pecado, sino los contarios. Lo que el pecado destruye, repara Dios. El pecado causó en el alma y en el hombre: torpeza, tibieza, mala disposición, ira, avaricia, soberbia, envidia, lujuria, y otros. Muchos daños; y este Sacramento causa lo contrario, hace al hombre puro, hábil, idóneo de los bienes divinos y disponiéndolo para ellos: humilde, obediente, casto, y manso, y otros infinitos bienes; y así el alma se ha de purificar y vaciar por medio del Sacramento de la Penitencia para llegar a este Sacramento de la Eucaristía.

 

Disposiciones para el Santísimo Sacramento

 

310.-Alma.- Señores, yo me he consolado mucho de la luz que me habéis dado de esta Sacramento; pero fáltame ahora el que me digáis ¿qué es lo que el alma ha de hacer para llegar a este Santísimo Sacramento; y también cuál es mejor dejar de recibirle por temor de falta de disposición a menudo, o frecuentarle mucho por amor?

311.-Ángeles.- Para recibir a Dios dignamente necesario que otro Dios le recibiera, si pudiera ser. Porque siendo Dios Altísimo infinito el que está en el Santísimo Sacramento, era menester quien le recibiese dignamente: ninguna criatura puede, sino es que fuera otro Dios y Señor igual a él. Y fue tanta su misericordia, que sabiendo que no la había, ni las criaturas habían de tener la dignidad de Dios, sino antes bien, de ser pecadoras, y que la habían de hacer grandes desacatos, con todo esto se quiso quedar en el Santísimo Sacramento, para que las criaturas le recibiesen, y para esto ordenó este Santísimo Sacramento.

312.-Pero advierte, alma, que aquella criatura está sujeta a pecar, y de su naturaleza es tan frágil, que no puede estar constante en la Gracia, sino es con mantenencia del Altísimo; ya que esto es así, tiene obligación grande de cuidar cuidadosa y velar para guardar a su alma limpia y pura; porque ha de venir a ser custodia del Señor, y la obligación que en esto tiene es muy grande.

313.-Y así como la Iglesia Santa ordena por precepto que todos los fieles comulguen a lo menos una vez, oblígales que sea dignamente, porque si el no hacerlo falta al mandamiento de la Iglesia; el que no lo hace dignamente cae en indignación de Dios Todopoderoso: y si esto le obliga al que lo hace una vez, ¿qué será el que frecuenta este Sacramento indignamente? Caerá, y dará en el más desdichado estado, dará de ojos, e irá dando de pecado en pecado hasta que sea lanzado en los infiernos, sino mira por sí.

314.-Tiene Dios diputado particular infierno con horrendas penas para los desdichados, que usan desacatos con este Santísimo Sacramento, y con él hacen capa de sus malas vidas. Pesadamente lleva esto Dios, y grande ofensa se le hace. Y los pecados que a nuestra naturaleza más mal nos parecen, son éstos: de los demás pecados nos compadecemos, por la flaqueza humana; y a éstos volvemos las espaldas a los que los cometen, porque son pecados sobre malicia. Y por lo que les decimos sobre malicia, es porque ningún pecador que está en pecado lo ignora; y si lo ignora no es pecado. Pues si lo sabe, y llega, no es pecado y desacato sobre malicia? En ningún pecado llega la malicia tan a su punto como en éste.

315.-¡Oh sacerdotes indignos cómo no tembláis y miráis vuestro juicio! Pues hacéis desacatos delante del que nosotros estando en su amistad, y siendo ya impecables y de tal naturaleza temblamos. Volved y mirad con atención que os bebéis el veneno de vuestra eterna muerte. ¡Oh infieles! ¡Mirad que sois las luces, y cómo tales el mundo está en tanta oscuridad!

316.-¡Ah, María, que es grande la ofensa que a Dios se le hace, que llegue el hombre solo por costumbre, y sin disposición! ¡Mejor fuera al tal quedarse hecho estatua de sal como la mujer de Lot, y que no tornara otra vez, si no se había de enmendar! María, mejor les fuera a las desdichadas almas, que les cupiera la suerte de Ozá, cuando levantó la mano para detener el Arca, figura de este Sacramento, y fuera más merecido, pues aquella era el Arca, y en este Santísimo Sacramento está Dios. Mucho se indigna Dios de tales ofensas!

317.-Una de las cosas que más le afligieron a la Santa Humanidad del Señor en el Huerto, fue ésta; y le obligó a aquel copioso sudor de Sangre; y decía: triste está mi alma hasta la muerte; porque esta alma, que animas a este cuerpo que por el hombre se hizo capaz de pena, se entristece hasta que muera, que ya después de mi Resurrección, no soy capaz de pena, hasta entonces está triste, porque vio aquel misterio que acabó de celebrar, ha de ser muy mal agradecido; y cómo me quedo en él porque el hombre me reciba; me ha de recibir muchas veces indignamente.

318.- Confortóle el Ángel trayéndole presente que muchos amigos suyos le recibirían dignamente, y que el pasar el cáliz de la pasión sería para purificar las almas y disponerlas a este Santísimo Sacramento.

319.-Más daño se hace un alma que va a recibir al Señor indignamente  para su alma, que le pudieran hacer a su cuerpo todas las fieras y animales con su furor ejecutado en él, y es más mal cuanto va diferencia de la muerte del alma, que es eterna, y de criatura más noble, a la del cuerpo que no ha de ser, porque es mortal, y el cuerpo fuera del alma es como un bruto, y el ser que tiene es corrupto y de nada.

320.- Más castigo merecen, sino es por la misericordia que usa el Altísimo, que Lucifer; porque aquél fue pecado de pensamiento, y éste de obra. El hombre peca de obra y de pensamiento por su naturaleza; y el Ángel de pensamiento por la suya.

¡Alma, no hay palabras con que significarte la indignación del Altísimo en estas ofensas!

321.-Alma.- Cierto, Señores, que yo quedo confusa y atemorizada, y llorando toda mi vida, y en ésto la quería gastar; que he llegado a este Santísimo Sacramento  a menudo, y con tan poco disposición: y de manera me dejan estas palabras, y su inteligencia que comprende más, que no me parece podré llegar a este Divino Sacramento, si Dios no me da fuerzas espirituales, y me dispone; porque aunque siempre he temido, ahora me deja atemorizada, y quisiera tener larga vida para llorar con amargura, y suspirar tristemente, pidiendo a Dios perdón de lo poco que me he dispuesto para este Sacramento; y querría hacer penitencia.

322.-Ángeles.- María, no te turbes, y advierte que así como es grande ofensa la que se hace al Señor llegando con mala disposición, le es grande servicio el llegar con disposición, y que el alma haga lo que pueda por esto, y lo premiará el Altísimo como te declaramos en el orden de la Iglesia Triunfante. Y mira carísima, que es imposible que entre Dios en el alma dispuesta, que deje  de hacer singulares efectos: y si Dios castigó a Ozá, cuando fue a detener el Arca, también bendijo a Obededón, porque recibió el Arca, que David por temor no osó llevar a su palacio; y a Obededón, y a toda su casa hizo beneficios; y muy grandes los hará su Alteza a quien le reciba dignamente, porque  participa de la bondad del Altísimo y de sus atributos, porque los obra con el alma por amor y por unión, fortaleciéndola en todas las virtudes. Y así como el cuerpo participa del alma, que le da vida; el alma participa de Dios, y se le comunica. ¡Oh dichosa naturaleza! Los Ángeles envidiamos tal dicha, y nos causa admiración, cuando las alma le reciben.

323.-Alma.-Señores míos, con encarecimiento os suplico, me digáis alguna cosa para la disposición; ¿qué es lo que pude hacer un alma?

Ángeles.- La virtud de la fe es la que ha de obrar mucho con actos fervorosos, antes, y después, de ¿qué es lo que recibe? Y por lo menos no había de comulgar una alma, sin tres horas de oración antes, y tres después, en que estuvieran haciendo actos de amor y de fe, y de esperanza, y de agradecimiento, y de admiración; y la voluntad unida a la de Dios; y después todo el día de recato. Y si hubiere ocupaciones forzosas, si fueren lícitas, y no distraídas y profanas, en ellas se puede tener atención a lo que se ha hecho, y sino fueren, lo dejen, y si han de distraer, mejor es no llegar.

324.-¡Pero ay del que trocare las cosas divinas por las humanas, pudiéndose excusar!

Y no trato de lo que es ilícito, ni ofensa de Dios, sino lo que es lícito, no necesario: ni tampoco hablamos con sacerdotes, ni religiosos, ni almas que están dedicadas para recibir a menudo este Santísimo Sacramento, que estos tales no han de ser cuervos, sino palomas, que salgan del Arca, y no pongan sus pies en las inmundicias del mundo. Y guárdense de tal, que son verdaderamente el Arca del Señor. Y si David, con ser quien era, temió llevar a su palacio el Arca, teman las tales almas de ponerse en las ocasiones:

325.-El alma que frecuenta los Sacramentos, siempre ha de ir diciendo con su pensamiento y sus obras: Esta es el Arca del Señor ¿a dónde la pondré? Y no ha de hallar asiento, porque en el mundo no ha de haber asiento, para las almas. Hazlo así Esposa del Altísimo, y vela cuidadosa; y nosotros que somos Espíritus del Señor, te ayudaremos, pues somos tus centinelas.

326.-Y porque no hemos respondido del todo a tu pregunta advierte:

El alma debe disponerse para recibir este Santísimo Sacramento con confesión sacramental, y dolor grande de haber ofendido al Altísimo, y con gran pureza de corazón, y de pensamientos, con algunas exclamaciones y coloquios con el Señor, antes, y después, (pidiendo a los bienaventurados intercedan con el Señor para esta disposición, porque como es causa justa y perfecta, lo hacemos luego) y con vida pura haciendo lo posible el alma de su parte, que el Altísimo favorecerá.

327.-Alma.- Señores míos, una pregunta tengo propuesta, que no me habéis respondido a ella, y es ¿cuál era mejor llegar con amor, o dejar de recibir al Señor por temor?

328.-Ángeles.- Amor y temor, y obediencia ha de llevar el alma. Bien ordenadas estas tres cosas. Obediencia si lo mandan los confesores, Prelados. Que el temor no sea causa a desobedecer, sino es que  sea conocida la culpa, que esté para confesar. Temor se ha de llevar lo que bastare para disponer un alma, y conocer es Dios de Justicia, y Señor de todo. Y amor para amarle y darle gracias por tal beneficio. Y si todo esto se lleva, mejor es con amor llegar a menudo, que no con temor desordenado dejarlo.

329.-Pero advierte, María, que te queremos dar una advertencia, y es que después que recibas al Santísimo Sacramento, es grande la descortesía y desacato de las almas, que en recibiéndolo, no se acuerdan más de lo que han hecho. Si Dios quedó para comunicarse; y en no advertir más a lo que han hecho, que si hubieran recibido solas las especies, no se cumple lo que Dios quiere. ¡Ay, alma, y qué desacato tan grande es! Si Dios nos diera licencia a sus Espíritus, que vengáramos este agravio, y fuera así su voluntad destruyéramos a los tales, y la ira de Dios cayera sobre ellos. ¿Quién es el que reciben, sino el Poderoso, Infinito, Incomprensible, y Criador de todo? ¿Pues ha de ser al alma tan ingrata a su Señor, que viniendo a su alma no ha de corresponder, sino como si no fuera?

Y así, María, gasta tiempo en reconocer tal Huésped, y en entender quién es: en darle gracias y alabanzas; uniéndote a su Alteza  sin impedir los infinitos efectos que hará, y no salgas de tu interior largo rato: el comer manjar ninguno tampoco ha de ser, hasta que pase mucho.

330.-Alma.- Señores míos, a esa causa y devoción dejé yo de comer a mediodía, como los demás lo usan, viendo que le recibía cada día.

331.-Ángeles.- Bien hiciste alma, que Dios tomará por su cuenta la falta de mantenimiento natural, aunque no ha todos es esto lícito, ni sin ordenación divina se ha de hacer; pero es bien ninguna criatura coma ningún manjar hasta que las especies del Sacramento se hayan consumido por el calor natural.

332.-Alma.- Yo, señores, como en los principios me concedía el Señor un beneficio grande, y era que todo el día sentía una suavidad admirable, y gusto Celestial, y por esto dejé la comida hasta la noche, que se me venía a quitar.

333.-Ángeles.- Muchos son, alma, los beneficios que el Señor hace, y diferentemente, y admirables en este misterio: dale por él eternas alabanzas, y por todas las naciones.

334.-Alma.- Yo se las doy, Señores míos, y vuestras majestades por lo bien que hacéis vuestro oficio; y por la luz que dais a mi alma. Decidme ¿qué haré en comulgar yo? Si será cada día, como hasta aquí lo hago, o si dejará algunos días por temor, y por ser yo tan mala?

335.-Ángeles.- Haz, alma, lo que te ordenare la obediencia; tu de tu parte disponte cuanto fuere posible, y haz con vera lo que te hemos dicho, y déjate en las manos de Dios, y en las de tus Prelados.

336.-Alma.- Señores y Príncipes, de los demás Sacramentos no pido declaración, por no serme a mi necesaria. Yo alabo al Altísimo por la providencia que tiene de su Iglesia Santa, y por el buen Orden, haciendo Sacramento; para que se multiplique la generación; todo testimonio de la gran misericordia que usa con la Iglesia Santa, y del gran amor de las almas; pues en general para todas está con tantas ayudas de costa esta Santa Iglesia. Yo confieso me tiene admirada y deseosa de ser agradecida al Señor de los muchos misterios que en esta Santa Iglesia se encierran. Bendito sea el Autor de ellos.

  

Bienes de la Iglesia Nuestra Madre

       

337.-Alma, no hay lengua humana que pueda declarar estos misterios. La Iglesia Militante es amparo de los vivientes, refugio de los pecadores, Madre que cría a sus pechos sus fieles, defensa de los enemigos que los contrastan. En esta Santa Iglesia es todo el bien, y el Tesoro que se comunica a los fieles por medio de los Sacramentos: tiene esperanzas fieles, y los hijos de esta Iglesia son muchas veces benditos, es regida por el Espíritu Santo; está Dios en ella para comunicarse a los fieles; sus promesas y escrituras son verdaderas; su Ley es suave y no violenta, está llena y poblada de fieles, los cuales cría y ha criado para colocarlos en el Cielo; y todo este gobierno y tesoro es para sus almas. Este es el amor del Altísimo para con ellas.

338.- Por las almas habla Dios a sus Profetas, y fundó su Escritura; por las almas dio la Ley Escrita; por el bien de las almas castigó Dios, y favoreció a los de la Ley antigua; por ellas encarnó y se hizo hombre, y vivió con trabajos treinta y tres años, por ellas obró tantas maravillas; por ellas afrentosísima muerte, y resucitó, y subió a los Cielos, y por las almas envió al Espíritu Santo. Por las almas ordenó la Ley de gracia, y ley tan suave y santa; por las almas, y para su bien, ordenó los Sacramentos; y por ellas ha favorecido tanto a los justos; y por ellas nos envía a nosotros a que las guardemos, y seamos su defensa, desde el instante que en el vientre de la madre tienen el alma, estamos señalados cual ha de acompañar el alma, y al que nace la acompañamos, y hasta que la presentamos al Señor no la dejamos: por las almas ha edificado el Señor el gobierno y monarquías del mundo y las leyes humanas justas, si las guardan para no hacer agravios unos a otros; por las almas crió Dios la diversidad de la tierra, los elementos, las plantas, los animales, los cielos, y la luz y las estrellas; todo es por las almas, y para ellas.

339.-Mira alma si es pequeña vuestra obligación.

La Iglesia Santa es amparo de alma en todos tiempos: ella está patente cuando la criatura nace, para acogerla y hacerla hija de la Iglesia con el agua del Bautismo; cuando tienen uso de razón y peca para acogerla a Penitencia; cuando a unas criaturas le quieren quitar la vida, acogerse a sagrado, y allí está libre de la justicia seglar; que de su pecado ha de hacer penitencia por todo el discurso de su vida, para comunicársele  ha Dios y favorecerla, y cuando muere ha de darle sepultura al cuerpo, y al alma colocarla en la Bienaventuranza si sus obras lo merecen; y esto es general de parte de la Santa Iglesia para todos, para pobres y ricos, ancianos y modernos, si ellos quieren y buscan el bien. Quien le buscare sea bienaventurado.

340.-Ya has visto, alma, lo que se te ha respondido en el orden de la Iglesia, ahora propón tu segunda pregunta.

341.-Alma.- Yo os doy infinitas gracias por lo bien que lo habéis hecho, que mi alma se ha consolado mucho. Sea alabado el Señor, que tanto bien me ha concedido. Y pues me habéis respondido y no os canso con mis impertinencias, yo propondré lo segundo que se me mostró.

 

Cómo el Señor se señala con algunas almas

 

342.-La segunda cosa que me fue mostrada, después del orden de la Santa Iglesia, y como en general para todos, fue que el Señor por sus secretos juicios, en particular señala con algunas almas, y cómo las favorece cuando ellas de su parte no resisten y se disponen. Esto es lo que os suplico me distéis, y deis luz, para escribir ¿cómo es esto? Yo os suplico, Señores míos, perdonéis. 

343.-Ángeles.- Advierte, alma, las respuestas siguientes: El Altísimo en su mente divina tiene numeradas todas las cosas, y sabe sus calidades y cuantas son las cosas criadas  sin adquirirlo por trabajo, ni por otro de ello tiene noticia, sino que su Alteza como infinito y Criador lo conoce, y antes de criar a las criaturas tenía en su mente divina el número de nuestra naturaleza y nuestros nombres y dignidades; el número de las estrellas, de las plantas todas; a tiempo conveniente les da lo necesario para producir cuanto es su voluntad y conviene; y el número de los animales terrestres, de los peces del mar, y de las gotas de agua y arenas de ellas; de las aves, de las hojas de los árboles, y con su providencia divina a cada cosa acude su Alteza a un tiempo y sazón, para que todo vaya ordenado según su naturaleza. Con su poder sustenta su Alteza la máquina de los Cielos y gobierna sus astros, y también la máquina de la tierra; lo cual todo lo crió con un fiat.

344.-Pues este Criador y Señor, que en todo fue y es tan poderoso, y es tanta su providencia con todo esto, que sólo lo crió para el servicio del hombre ¿cuál será la que tiene para el hombre? Y advierte, que todo lo criado de esta vida mortal solo es para el servicio de la inferior del hombre, como es para sustentar la vida mortal; pues si para la vida mortal que ha de fenecer, tiene su Alteza esta providencia tan de antemano, ¿qué será para el alma, que es la que es sin fin ( que aunque tuvo principio es sin fin?) No hay palabras con que os pueda significar la providencia tan paternal, y de misericordia del Padre de las Lumbres para con su amada alma.

345.-Después de lo que hemos dicho de la Providencia que su Alteza tiene y orden admirable en la Iglesia Militante, que es lo que se le administra al alma por los sentidos, y por orden de los Ministros de la Iglesia Santa ¿cuánto es lo que el Altísimo hace por sí y obra y por medio de sus Espíritus Angelicales? ¿las inspiraciones secretas? ¿Los llamamientos? ¿La luz? ¿Los toques ya de trabajos, de enfermedades, o de avisos interiores?¿Qué de llamamientos?: ya atemoriza al alma, ya la regala, ya da bienes de fortuna; ya los quita todo como es más conveniente para que el alma se salve. Al fin de su alteza es todo lo conveniente y suficiente, y lo eficaz para el alma, y lo quiere seguir.

346.-Ya su Majestad tiene visto en el alma, que sus obras han de ser eficaces porque sabe (como hemos dicho) el que ha de ser predestinado, y el que ha de ser condenado; y así su Alteza, como es su querer, da a quien quiere, y como quiere señala, y se comunica en particular, haciendo algunos a medida de su Corazón; y por ventura hace elección se Majestad de alma pobres e ignorantes del mundo, y menos idóneo para que resplandezca su misericordia más, como hizo a los Apóstoles, que eran pobres e ignorantes al mundo, y aquellos eligió.

347.-Siempre se ha señalado su Alteza en algunos en su Iglesia Santa, para que sean columnas de ella, y para bien suyo y de los demás: y estas columnas nunca faltarán en la Iglesia de Dios, porque son quien las sustenta: y hoy las tiene su Alteza, por las cuales no ha mostrado su ira y ha castigado severamente las ofensas que le hacen a su Majestad. En la Ley de Naturaleza y en la Escrita tuvo su Majestad amigos suyos, unos ocultos, otros descubierto, como es conveniente. Estos son los que han de llenar y ocupar las sillas de los malos espíritus, y así estén en esta Iglesia Militante, para colocarlos en la Triunfante. Muchos Profetas de estos hubo en sus principios, y en la Ley vieja: Eva y Adán fueron justos, que fueron nuestros primeros Padres; Abel lo fue; y Enoch Patriarca; Noé Patriarca, Melquisedec sacerdote y rey; Abrahán Patriarca; Lot justo; Isaac Patriarca: Jacob Patriarca; José Patriarca; Moisés Profeta; Josué Capitán Hebreo; Samuel Profeta; David Profeta; Eliseo Profeta; Ezequiel Profeta: con todos éstos se señaló el Señor y los hizo escogidos muy particulares. Y en la Ley de Gracia otros muchos, como los Apóstoles; tantos Mártires y confesores, Vírgenes como la Iglesia Santa tiene. A estos en particular señaló el Señor, e hizo eficaces para ellos los bienes de su Iglesia Santa; como en un San Pablo; y en una Magdalena. Y de su Majestad es cierto (si las almas no lo impidieran) los hiciera con todos eficaces; pero la criatura no se dispone. Es menester sea descalza del todo; y muerta a todo el alma, que el Altísimo ha de comunicar sus misterios.

348.-Alma.- Señores y Príncipes míos; de que el Señor ha tenido, y tiene algunos amigos en su Santa Iglesia, estoy bien cierta; y cómo me habéis mostrado son muchos más, de los que se pueden numerar. Lo que yo ahora os suplico me declaréis, es lo que el alma debe hacer de su parte; y cómo el Señor obra estas misericordias sobrenaturales?

 

Lo que el alma ha de hacer

 

349.-Ángeles.- María carísima, oye atenta. Toda dádiva y obra buena es de Dios. La criatura de suyo sin el auxilio del Señor no puede nada; más con El, todo lo puede. Lo primero que debe hacer, es no impedir con su mala vida y costumbres, antes obligar al Señor: Ha de estar como cuando fue criada, que la materia de que crió Dios al hombre no le resistió; y así pudo obrar lo que quiso; y quiso y obró una criatura tan bella, como lo estaba en el primer estado de gracia. Allí nada le impidió al Criador, y le dio ser y vida, y alma tan bella el Señor al primer hombre. Y ahora que tiene vida,y ser el hombre, ha menester  más Dios porque le impide con su rebelde natural; pero si él fuere fuerte contra sus domésticos enemigos, y dejase al Señor, obraría maravillas con su brazo poderoso; y si obrare la doctrina, que queda dicha en este libro al principio, la mirará Dios piadosamente.

350.-Ha de hacer tres cosas: Primer, dejarse al Señor, como cera blanda y dispuesta, que imprima el sello de sus misericordias. Segunda: Después que su Majestad las obre, el cuidado en conservarlas con vida pura y vigilante, a no enterrar el talento, sino trabajar con él y dar la correspondencia de él; con esto irá el alma creciendo de virtud en virtud; y al Señor obligará con sus obras; y su Alteza las irá multiplicando y vendrá a hacer del alma un compuesto de rara hermosura para su Majestad.

Mucha doctrina queda dada en el discurso de este librito; y así no te decimos más de lo que el alma debe hacer; haz tu lo que el Señor te ha mostrado, y cumple con la doctrina y avisos de su Majestad Divina; y no tienes que hacer más. 

Como el Señor hace el compuesto de rara hermosura en las almas

 

351.-Alma.- Señores míos, y Ángeles Santos y puros, yo os suplico me vayáis declarando, ¿cómo Dios va haciendo en el alma este compuesto de rara hermosura, que me decís?

352.-Ángeles.- Cuando el alma está lejos del mal, y deja de obrarlo; y se llega al bien, y lo obra; y está olvidada de todo lo terreno; y sólo pone su mira en obedecer el Señor y meditar su Ley de Día y de noche; y con vigilancia y cuidado lo guarda perfectamente; entonces, cuando el Altísimo quiere señalarse milagrosamente con un alma, va su Alteza obrando estas obras tan divinas y misteriosamente, que a sus Espíritus Angélicos nos causa admiración. Y advierte, alma, para que conozcas tu obligación. Que contigo ha hecho el Señor de esta manera: al punto que el alma fue criada en el cuerpecito, la miró Dios piadosamente; y con su providencia y entrañas de misericordia, hace demostraciones con el alma; que de aquí colegimos los Ángeles, que sin duda el Señor quiere hacer grande obra en aquella alma; y que ha de ser maravilloso el Señor en sus obras con ella.

353.-Y tal vez da demostración de esto a sus Espíritus y a los bienaventurados, por donde es alabado el Señor tan temprano en aquella alma; y los Bienaventurados principiamos a tener la hermandad, principiando a alabar al Señor en lo que nos muestra; y al alma la amamos y estimamos y pedimos por ella al Señor; porque los Bienaventurados lo vemos todo en el Señor, como en espejo cristalino. Y cuando conocemos lo que el Señor se gloría en aquella alma, que ha de elegir para sus obras maravillosas, a nosotros nos viene gloria accidental de la que el Señor tiene; y en retribución de la que se nos comunica, alabamos al Señor y oramos por aquella alma; que es un modo, a vuestro entender, de agradecimiento. Y que le nace el alma, aun estando en el vientre de su madre, tener ya hermandad y parte en los Bienaventurados; no de parte del alma, sino de Dios; y que en Dios todo está prevenido.

354.-Y luego que el alma ha nacido, el Señor le encomienda al Ángel de la Guarda, aunque no con asistencia de ella, hasta que nace; pero desde el cielo tiene un modo de protección al alma, porque en Dios es el diputado para ella, el cual la guarda desde que fue criada en el vientre de la madre. Y mándale el Señor al Ángel que la guarde, y asista y defienda de los peligros a que está dispuesta por la edad tan poca, y que la guarde del adversario; el cual por conjeturas ya él conoce (como es Ángel aunque es malo) las obras que el Señor quiere hacer. Y si en su poder le dejasen y diesen licencia, (que sin ella nada puede) ordenaría mil peligros por donde no llegase a cumplirse lo que de ella pronostica la manutenencia del Señor en defenderla y guardarla; y él pone toda su munición en hacerla guerra tan temprano; no espiritual, que hasta que hay uso de razón no la puede hacer, más corporal, para si pudiera quitarle la vida; pero el Señor paternalmente guarda su Ciudad querida.

355.-Luego la va el Señor labrando, y aun en esta edad tal vez la da enfermedades naturales, con que pagan lo que tal edad suele ser de molesta a los padres, aunque en tal edad no es culpable, hasta que hay uso de razón; pero cuando da el Señor tales trabajos, castiga muchas veces pecados de los padres. Y cuando hay uso de razón, los de los hijos, en ellos mismos. Y aquí queda respondido a una ignorancia que la gente plebeya, ignorante suele tener, de cómo castiga Dios a las criaturas, que no tienen uso de razón; y los juicios del Altísimo son incomprensibles, y no se han de examinar.

356Cuando al alma tiene uso de razón, las que Dios quiere señalar, (esto no es con todas, ni regla general, porque muchos son pecadores, y después santos, Y muchos santos, y después pecadores; sino con algunas almas, que muchas, aunque son las menos, las guarda el Altísimo que no pierdan la gracia. ¡Y qué pocas son estas!) Pues a las que quiere escoger, luego las previene (en teniendo uso de razón) con inspiraciones y luz divina; con desengaños en sucesos, con enfermedades. ¿Quién podrá decir la gran providencia de su Alteza en esto?

357.-Alma.- Señores y Príncipes, una pregunta quiero hacer: y es, que esas inspiraciones cómo son?  Una habla interior, que el Señor da luego, ¿cómo es ésta? Reprende y aconseja: y me consolaré me declaréis cómo es?

358.-Ángeles.- Alma y carísima, las inspiraciones en este tiempo, como la edad es pequeña, aunque ya hay uso de razón, son que el Señor da una luz particular, donde se conoce malo y bueno, y los misterios de la Iglesia; y por Ministros que les enseñan acude el Señor a dar luz para entenderlos, y da lumbre de la fe, aunque no claramente, pero va entrando luz poco a poco, como entra la del día en el mundo.

359.-La habla que dices interior que reprende interiormente, es un beneficio que el Señor hace grande, y de pocos entendido. Esta no es habla formada de Dios, aunque muchos piensan que sí, que Dios le habla por aquella habla. La causa es Dios, y principio, como lo es de toda obra buena; pero del modo que obra en el alma, esto su Majestad la previene e ilustra todas sus potencias con particular luz divina; y dale Dios natural acomodado, y bueno para lo que ha de obrar: y ordena y rige su interior; y dale deseo ardentísimo de obrar lo bueno.

360.-De esto nace aquella habla interior, que reprende cuando el alma se descuida en acudir a sus obligaciones, y la misma fuerza de la razón y de la gracia causa esa reprensión; y un modo de aborrecimiento a los malos. Estos son efectos de la buena conciencia. Así como la criatura a que el Señor no ha hecho esta prevención, y por el mal natural se inclina al mal, de donde nace la irascible, y mal orden y apetito a lo malo; así en ese otro estado causa diferentes efectos, que es la fuerza de las obras del Señor que no son ociosas. Por esta fuerza e inclinación al bien, nace el reprenderse el alma así misma. Y esta es el habla que dices; y el entristecerse cuando obra mal, aunque no sea culpable.

361.-Alma.- Señores míos, bien conocía yo no era habla interior formada, sino una fuerza que me hacían al bien obrar; que yo tuve ésta desde que tuve uso de razón: yo conozco espiritualmente lo que me habéis dicho.

362.-Ángeles.- Luego va el Señor disponiendo al alma ilustrándola; y va aumentando cada día sus obras en ello, y el alma correspondiendo y agradeciendo los favores, aunque son tan grandes que nunca el alma paga lo que debe. Esto de haber en el alma correspondencia y hacimiento de gracias, es lo que a Dios obliga mucho para aumentar sus beneficios; y con el trato que tiene con su Dios, va creciendo de virtud en virtud.

363.-Lo que luego hace el Señor, es quitar todos los vicios e imperfecciones, e imprimir las virtudes perfectamente; y son virtudes sólidas y macizas; porque como es comunicación y unión con Dios, son participadas de Dios; hace participante de su humildad, de su caridad, y todas las demás virtudes: Y las que el Señor imprime en el alma son más fuertes señales y de más virtud, que no las que el alma por su industria y trabajo alcanza; y con ayuda de Dios, que sin ella ningunas virtudes se pueden alcanzar: pero cuando el Señor lo hace por sí tan milagrosamente, son virtudes infusas-

364.-Alma.- Señores míos, de estas virtudes, ¿cómo son?, me habéis de decir una palabra de cada una, que me consolaré mucho. 

365.-Ángeles.- Las virtudes para ser perfectas, han menester mucho, porque las aparentes, que en llegando la ocasión se pierden, no es lo que el Altísimo agrada; ni son las que imprime en sus almas queridas. 

 

RESPUESTA DE LOS ÁNGELES SANTOS DE CÓMO SON LAS VIRTUDES VERDADERAS QUE DIOS IMPRIME EN EL ALMA

 

HUMILDAD

 

366.-Ángeles.- La primera virtud que el alma ha de tener y Dios imprime en ella es la humildad. Esta es la que han tenido todos los Profetas y Santos Padres del Testamento Viejo, y del Nuevo en la Ley de Gracia. Y quien más mostró el tenerla fue el Hijo del Altísimo; pues cuanto más alto y más se humilló, más resplandeció en su alteza. Todos los Santos se señalaron unos en una virtud, otros en otra, como te diremos en la declaración de cada una; pero en la humildad todos; y quien en ella se señaló, fue el Hijo del Altísimo, Jesucristo, que la quiso reservar para sí, como lo muestran sus obras maravillosas: y el nace en un pesebre, y el morir en un palo; y padecer tantos oprobios, siendo su poder tanto que con solo correr la cortina de lo que tenía encubierto, y mostrar a la naturaleza humana su Divinidad, que estaba encubierta con su Humanidad, hiciera al mundo, Cielo. No quiso su Alteza, ni excusó nada de los oprobios e injurias; sino que trató cómo tenerlas mayores, y dejó a la ignorancia humana y a la malicia, y envidia hacer su oficio; y aun salir de los límites naturales para que su Alteza fuere despreciado. Y con padecer lo mucho que padeció, no hizo demostración ninguna en su defensa; ni habló palabra; ni vengó tal agravio; antes bien pidió por los que le crucificaban, y oró al Padre Eterno por ellos. Todos los Santos, y particularmente la Virgen Purísima, se señalaron en la Santa humildad; y si subieron, fue porque se humillaron.

 

En qué consiste la humildad

 

367.-Alma.- Decidme Señores míos, ¿qué debe hacer el alma para ser humilde?

Ángeles.- La humildad consiste en la verdad obrada y entendida. Si Dios es el Autor y Criador del alma y criaturas; y ella fue formada de nada; y todavía es del Altísimo, de ¿qué se ha de gloriar el alma? Si ella por sí, sin el favor del Altísimo, no puede decir Jesús; ni sin Dios tiene ser, ¿de qué se ha de gloriar? Si vuestra naturaleza es tal, que los auxilios el Señor y su luz y beneficios, y gracia, todo lo convertís en miseria, por que no os aprovecháis, ¿de qué os ensoberbecéis?

368.-Y estas verdades no solo las de entender el alma y estar ciertas de ellas; sino que ha de desear que todos la vituperen y desprecien y conozcan sus miserias. Y si el alma en sí se mira con atención, y da vuelta por su vida, no habrá criatura mortal que no tenga por qué humillarse.

369.-El alma para ser humilde se ha de reconocer por nada: y el ser que tiene es imperfecto de su parte; y que es la peor del mundo; conociéndolo con verdad, y deseando todos lo conozcan; y desear y procurar ser vituperada y menospreciada de todos. De ninguna obra que hiciere el alma se ha de agradar, ni permitir nadie le agrade ni haga ostentación de ello. Descubrir antes las faltas y miserias, que las buenas obras ni virtudes.

370.-Esto es lo que un alma debe hacer para ser humilde de su parte, y desear y procurar esta virtud; y pedirla al Altísimo; y luego su Alteza acude con la luz infusa y acrecienta más por sí esta virtud, acudiendo a los deseos y peticiones del corazón humilde. 

 

TRATADO DE DIVERSAS PREGUNTAS HECHAS POR EL ALMA A ESTOS SANTÍSIMOS ÁNGELES

 

371.-Alma.- Señores y Príncipes míos, yo os suplico me respondáis algunas preguntas que quería hacer.

Ángeles.- Di alma, ¿cuál es tu intención? Enderézala a buen fin, primero que lo preguntes.

372.-Alma.- Señores míos, confieso que en ésto he debido tener alguna imperfección, pues me hacéis esta pregunta. Yo deseo dar gusto a Dios en las preguntas, y para que sea así, deseo las respuestas, para aprovechar más mi alma, y para alabar más al Altísimo, conociéndole en la diversidad de sus obras; y para que mi espíritu sea alumbrado y deshacer mi ignorancia; y para que el Altísimo sea conocido y amado de todas las criaturas. 

 

Pregunta el alma, y responden los Ángeles

 

373.-Alma.- Príncipes y Señores, ¿porqué Dios crió al hombre de tierra y no de otra cosa mejor? O de nada cómo crió al alma?

Ángeles.- Si el hombre hubiera de perseverar en el dichoso estado que le criaron, o le formaran de otra cosa mejor; pero como había de pecar le criaron de materia, y le sujetaron a elementos, que ellos le quitaran la vida, que mereció no tenerla por el pecado.

374.-Alma.- Pues si el hombre no pecara ¿no había de morir?

Ángeles.- Por virtud asistente, (sino pecara) no muriera; aunque por virtud inherente era sujeto a muerte, y no fuera muerte de dolor

375.-Alma.- ¿Qué es esto de virtud asistente?

Ángeles.- Que asistía Dios con él, para que nada le dañara ni ofendiera.

376.-Alma.- Y ¿qué es otro de virtud inherente?

Ángeles.- Eso es, que si le hirieran, le mataran; y no tenía en sí virtud para no morir así.

377.-Alma.- Y si no pecara; hubiera quien le matara o le ofendiera, decid.

Ángeles.- De criaturas humanas, no; porque aunque se extendiera la generación humana, si no hubiera pecado no le quitaran la vida, porque quitarla la criatura una a otra, es efecto del pecado.

378.-Alma.- Pues si unos a otros no la quitaban, ¿los animales podían quitar?

Ángeles.- No. Porque antes del pecado todos estaban sujetos al hombre; y pena de su pecado fue el verles rebeldes después.

379.-Alma.- ¡Qué malo es el pecado pues trajo tantos daños consigo! Señores míos, muchas veces en mi interior me he estado yo maravillando de que en la ley de Dios, que todo es suave, cuanto a la criatura la obligan; y que una cosa tan violenta y amarga como es la muerte, me parecía rigor. Decidme y respondedme a esta mi duda.

380.-Ángeles.- La muerte y su violencia y amargura fue castigo del pecado; y Ley fue de amor y misericordia del Altísimo el obligarse para un daño tan grande como el pecado, de la pena y dolor del hombre.

381.-Alma.- Señores míos, la muerte de grande mérito debe ser al hombre?

Ángeles.- Sí es. Y tanto que una criatura se conformara, y con alegre rostro recibiese la muerte, es bastante satisfacción a sus pecados, según los actos que en ella hiciera.

382.-Alma.- Ya conozco todo es amor y misericordia. A Adán crióle  Dios sin pasiones, ¿cómo las tenemos?

Ángeles.- Sí, sin ellas lo crió y en estado perfecto.

383.-Alma.- ¿Cuál es este estado?

Ángeles.- Hízolo amigo suyo el Señor, recto, e infundiéndole toda la sabiduría; hízole perfecto, ajeno a todo temor y malicia, idóneo y capaz de gozo y alegría, por participación de la unión que tenía con Dios.

384.-Alma.- ¿Conocía a Dios Adán? Porque si era esto no le ofendiera

Ángeles.- No estaba en estado, que si él no se dejara engañar y quebrantara el precepto que le pusieron, ofendiera a Dios.

385.-Alma.- ¿Alababa al Altísimo?

Ángeles.- Sí, y le daba gracias y retribución como a Criador de todo lo que el veía; y el Señor lo recibía y se recreaba en él más que en otra criatura, porque era superior a todas las de la tierra y la más perfecta.

386.-Alma.- Y qué estaba Adán antes del pecado ¿sin ninguna pasión y apetito?

Ángeles.- Estaba sin irascible; porque todo estaba en él perfecto, y rendido de corazón, sin soberbia; porque tenía luz clara de la verdad; no sentía resistencia, ni pasiones, ni apetitos; porque estaba todo en el estado perfecto; sin pena, ni dolor; sino ágil y apto para todo lo bueno y para todo gozo; conociendo y amando a Dios perfectamente.

387.-Alma.- ¡Qué dichoso estado! ¡Qué bienaventuranza tan grande! Ay de mí Señores y Príncipes míos y ¡cuánto mi alma desea este estado! ¡Y cuánto lo envidio! Decidme Señores míos, ¿es imperfección el envidiar este estado? 

Ángeles.- Ni el envidiarlo ni desearlo no es desagrado del Altísimo, cuando la intención y fin es el que tu tienes.

388.-Alma.- Confieso mis Señores, que si lo he deseado, ha sido por no ofender a mi Señor: solo este es  mi blanco, y porqué lo he envidiado.

Ángeles.- Bien puedes desearlo y procurarlo, que tu Dios y Criador no te lo niega.

389.-Alma.- Pues, Señores míos, un alma en esta vida imperfecta, después que nuestra naturaleza quedó inficionada por el pecado, ¿puede alcanzar este dichoso estado? Mi pregunta es, no del estado de la inocencia, sino de la gracia.

Ángeles.- No. Porque ninguna diligencia de la criatura, ni méritos suyos merecen esta bienaventuranza: pero el Criador, como Autor y Dueño de todo, lo puede obrar en un alma.

390.-Alma.- Y ¿la ha obrado su Majestad con algunas?

Ángeles.- Sí, con algunas de su Iglesia Santa ha hecho esta obra heroica: Hízola su Alteza con San Juan Bautista, y con otra almas lo ha hecho.

391.-Alma.-¡Bendito sea su poder infinito! Decidme, Espíritus Angélicos, ¿cómo su Majestad hace esta obra?

Ángeles.- No es obra, para que la conozcamos las criaturas, porque es obra de su brazo poderoso, y merecida por la de la Redención: y su Alteza la hace santificando a la tal dichosa alma, y bendiciéndola, y preservando de la culpa y maldición merecida por ella: convierte el veneno en dulzura; lo imperfecto en perfecto; bendice y santifica al alma, y le levanta el Espíritu así mismo: y al alma que da vida y anima el cuerpo, la levanta de la tierra, y deja a toda la criatura en paz y serenidad de sus enemigos.

392.-Alma.- Señores míos, ¿todo ésto hace Dios con el alma que pone en este dichoso estado?

Ángeles.- Sí. Todo esto hace; y la deja pacífica, que ya para ella no hay guerra.

393.-Alma.- Señores y Príncipes, ¿cómo la guerra se acaba si los enemigos no mueren, porque el demonio vive, y la criatura también, y el mundo no se acaba?

Ángeles.- Por lo que es guerra en el alma está vida, es porque ella vive a las pasiones y a los enemigos; pero a ellos murió, y el Señor a ellos les quitó su saña y furor, ¿cómo ha de haber guerra?

394.-Alma.- ¡Dichoso y feliz estado es éste! Decidme Príncipes y responderme a una duda, (que es lo que yo en este artículo busco y envidio; aunque me sentencio por indigna de tal estado; porque antes bien temo que ha de ser de mi, y si me ha de salvar; pero consuelo es para el cautivo saber que hay algunos que hayan tenido Redención. Lo que yo aquí llamo dicha, es que no caiga el alma en pecado; y Adán aunque estaba en aquel dichoso estado, cayó en pecado.) Si Dios santificó en el vientre de su madre a San Juan Bautista, después podía caer en pecado?

395.-Ángeles.- Diferente es el santificar y el confirmar en gracia a un alma, que el estado en que estaba Adán cuando le crió nuestro Criador. A Adán dejole en libertad y voluntad en un precepto; en este otro estado todo lo santifica. Para que tu lo entiendas, te pondré por ejemplo nuestra naturaleza. Cuando nos crió nuestro Criador, nos crió en gracia, pero cayeron en desgracia Lucifer y sus secuaces; y como ellos cayeron, podíamos caer, y ahora no. Ya nos santificó nuestro Criador, y vemos su cara, y no podemos perder lo que tenemos. Así es el alma que Dios santifica y confirma en gracia, que no pude caer en pecado; que si cayera, no estaba confirmada en gracia.

396.-Alma.- ¡Que pocas almas deben ser, Señores míos! ¡Y qué dicha es ésta tan dichosa!

Ángeles.- Poquísimas son las almas que él hace este beneficio tan señalado.

397.-Alma.- ¡Harto es digno de llorar con lágrimas de sangre! Otra duda se me ofrece, Señores míos: Adán en aquel estado no merecía padeciendo; pues no padecía según lo que he entendido conforme a esta doctrina?

Ángeles.- No, alma, no padecía trabajos ni podía padecerlos.

398.-Alma.- Señores míos, y ¿el alma que el Señor santifica y confirma padece o merece?

Ángeles.—Sí padece; y es mayor preeminencia de este estado, porque el premio se acrecienta y los méritos para aplicarlos por otras almas.

399.-Alma.- ¿Pues cómo estando en este estado merecen más?

Ángeles.- Perfecto era, en el que estaba la Humanidad de Cristo, y padeció y mereció.

400.-Alma.- Pues ¿cómo si es un estado el que Adán tenía, y el que el alma tiene (en este que vamos tratando) Adán no merecía, y el alma si?

Ángeles.- Como el merecer y el padecer os vino después que Adán pecó (que antes de pecar no podía padecer) y como el padecer es perfección del amor, y  para merecer más grados de gloria, no quiere privar Dios al alma (auque la purifica de todo lo malo) de este bien.

401.-Alma.- ¡Qué fidelidad es la de este Criador, que del daño del pecado sacó este bien de padecer!

Ángeles.- Sí alma, que para el justo y amigo suyo todo lo convierte en bien.

402.-Alma.- Oh, Ángeles Santos, y ¡cómo se conoce el poder del Altísimo, y su bondad en esta obra!

Ángeles.- Son, alma, las más maravillosas.

403.-Alma.- Lo que a mi me maravilla es, Príncipes, que del daño tan grande del pecado tome motivo el Altísimo para obras tan maravillosas, como el confirmar a un alma en gracia y santificarla, como a San Juan; y la obra admirable de la Redención; y los Sacramentos; y otros muchos que el Altísimo tiene en su Iglesia dedicados para la gracia del alma y ponerla en su amistad. Príncipes míos, digno es de alabanza el Autor de tales maravillas: alabémosle.

Yo os suplico me respondáis a algunas preguntas, que os quiero hacer tocante a este estado, que el alma puede tener en esta vida.¿Qué es esta confirmación en la gracia, decidme, para que yo entienda esta diferencia de estos dos estados sobre la pregunta 4ª, si el hombre, por la virtud inherente, se preservara de otra muerte natural, y que no fuera violenta, así de todas le guardara la virtud asistente sola? 

404.-Ángeles.- El Altísimo no crió al hombre, para que siempre estuviera en el mundo, ni para él había de ser eterno; más quiso su Alteza criar en lugar tan incapaz e imperfecto y de materia tan imperfecta al hombre: e infundir en el Espíritu y alma; y hacer con su brazo poderoso de materia tal obra tan poderosa y criatura tan bella, como el hombre, a su imagen y semejanza, para colocarle en la Bienaventuranza, y para trasladarle allá. Por la virtud inherente, y con favor de la asistente, tuviera una muerte suave, o sueño, o abstracción de sentidos, como el que tuvo cuando formó el Señor a Eva de su costilla; y no fuera muerte violenta; porque no se había de dividir el alma del cuerpo, y solo era menester este rapto, para colocarle en la Bienaventuranza. 

 

DE ALGUNAS MISERICORDIAS QUE EL SEÑOR HA HECHO A MI ALMA, Y DE UNA DOCTRINA QUE ME DIERON DOS SANTAS VÍRGENES. PÓNGOLA AQUÍ PARA MEMORIA Y ESPEJO. 

 

406.-Estando en unos ejercicios (que acostumbra nuestra Religión), tiempo de quince días, en que me recogí, sin hablar palabra a nadie, sino al confesor), me hizo el Señor por su bondad algunos beneficios muy particulares: era después de unos grandes trabajos, que yo había tenido de temores, si desagradaba a Dios, y otros trabajos. Y estando así, fuíme al Señor, y me quejé de cómo me tenía en tanto trabajo. Y por qué se me escondía. Mostrome con inteligencia lo bueno que era padecer. Y díjome así: ¡Ah, Esposa, padece y ama, que en eso está la perfección!

Y luego se me mostró uno como brasero precioso; y como una lumbre suave, y que quemaba y no consumía. Y en aquel fuego estaba quemándose un corazón mucho; y de él salía un humo suave que llegaba hasta el Cielo. Yo pregunté al Señor qué corazón era aquél. Y me respondió: el tuyo. Y dije. Señor, ¿pues qué fuego es ese que le quema que así le hace perfumar? Respondió su Majestad. Amor y temor. Y procura no se te acabe este fuego. Y es así, que las dos cosas, que me tienen crucificada en esta vida, son éstas, cómo le amaré, y temor que no le amo como debo.

407.- Dile quejas al Señor, de los trabajos en que su Majestad me había puesto aquellos días. Y me dijo el Señor: para descanso de ellos quiero hacerte un beneficio bien señalado, y es, que para que cobres fuerzas para los que te he dado, y los que te daré, que serán grandes, es señalarte un camino a los mundanos oculto, por donde vengas a mí. Y viendo mis Atributos, y las maravillas que tengo obradas con mis escogidos en el Cielo, te alientes y me alabes, y descanses en los gozos y obras de tu Señor.

408.- Este es grandísimo beneficio, más que yo puedo encarecer. Después acá, muchas veces, y cada día algunas, se me muestran (no sé por que camino o modo, que es harto oculto) grandes grandezas del Señor, y sus Santos, como si me abriesen una puerta del Cielo, y allí lo viese todo, y se me mostrase. Así es, y veo lo que no puedo decir. ¡Grande beneficio es este! Y algunas veces me vuelvo al Señor muy trabajada; y luego se me muestra este mar de grandezas: con que aunque los dolores fueran mayores, era bastante alivio.

Muéstraseme mucho de los Atributos de Dios y de la Gloria, y diversidad de los Santos.¡Es de grande consuelo y aliento!

409.-Para declararme se me ofreció una comparación, y es, como si el Rey diera a un Privado, o conocido suyo entrada por un camino secreto y oculto a Palacio, o si a este tal le abriesen una ventana, por done gozase de las fiestas, que al Rey se hacen: cierto que es grande beneficio y favor de este Rey soberano, que hace a esta su esclava. De este favor y misericordias me han venido muchas; porque de aquí salgo fortalecida para mis trabajos, y con nuevos deseos de ser fiel al Señor y servirle.

410.- En estos propios ejercicios y retiro, me hizo el Señor otro beneficio grande , y fue: que un día estando con su Majestad presentándole mi alma, mi corazón, y deseos, me dijo: Esposa mía y amada, tus trabajos y deseos recibo y quiero, ya que te los doy, darte alivio en ellos: Mira que soy fiel y admirable con las criaturas. Yo quiero hacerles beneficios y comunicármeles, y a ti llamo y quiero para esto. Yo mis obras nos las dejo principiadas sino que las acabo. Seme fiel, ama mucho, dilata tu corazón, échale en las manos de tu Dios y Señor, empléate en servirme; y no te turben criaturas. Yo quiero que tu trato y conversación no sea más que conmigo y con mis electos y escogidos; y con mis espíritus; acá ha de ser tu habitación, y lejos has de estar de todo lo terreno. Para que cumplas esto, y comuniques y trates, te quiero dar compañía de dos Vírgenes y Esposas mías: te quiero dar con quien comuniques y trates, de las dos naturalezas, angélica y humana. Yo te di a mis Espíritus, los cuales han sido fieles en guardas tuyas; pues ahora te quiero dar de la Naturaleza humana dos escogidas y electas mías.

411.-Luego vi a dos Santas hermosísimas y bellísimas; y mostráronme eran Santa Úrsula y Santa Inés, dos Santas que yo quiero mucho: Díjoles el Señor: Esposas mías, a mi amada María os entrego, que cuidéis de ella, la acompañéis, y la consoléis en sus trabajos y la ayudéis para que me sea fiel Esposa mía. Esta es mi amada.

Estas y otras cosas entendí, que me decía el Señor, con que mi alma se alentó mucho. Dile las gracias a su Majestad, y luego se las di a las dos Santas mías, las cuales siento su presencia continua, y grande ayuda y favor, y consuelo para mi alma.

412.-Suélome ver, cuando me pongo a oración, con los seis Príncipes y Señores rodeada, y con estas dos Santas gloriosas a mi lado. Y cuando estoy sola, siento esta compañía, que me son motivo de alabanzas al Altísimo. Y estos Santos ángeles y Vírgenes me ayudan a dárselas. Sea bendito tan fiel Señor.

413.-Una doctrina que estas Santas Vírgenes me dieron luego que las vi y sentí su presencia, me ha parecido poner aquí para memoria mía, y provecho y edificación, que todo lo traen consigo.

 

Doctrina dada a mi alma de estas Santas Vírgenes, mis Señoras y compañeras

 

414.- Diles las gracias a estas Santas del beneficio que me hacían, y ofrecímeles  por devota; que lo procuraría ser fiel; y pediles favor: las Santas me recibieron muy agradablemente, ofreciéndome me favorecerían, y ayudarían, y me alentaron y consolaron harto en mis trabajuelos; y me abrazaron y me acariciaron, y me dieron la doctrina que sigue. Gloriosas Santas, orad por mi, devotas y compañeras mías, Santa Úrsula y Santa Inés. 

415.- María, Esposa de Cristo, ámale y sírvele fidelísimamente; y mira que debes infinito a este gran Rey, y tu correspondencia debe ser incesable, y tu alabanza. Mira que no quiere el Señor de ti, ni pide correspondencia, como de las demás.¡Ah, ah, María, cuanto debes! Ama al Altísimo de todo tu Espíritu, alma, y potencias, y corazón: dásele entero; no lo dividas, ni a criaturas ni a sucesos, ni trabajos, ni a cosa de esta vida, sino entero, entero dáselo a tu Esposo y Señor, sin que otra cosa criada tenga parte en él.

416.-Mira Esposa del Altísimo, que te advierto yo, y las dos lo hacemos, como Esposas del Rey Soberano, que en esa vida mortal y en esa naturaleza imperfecta hay muchas imperfecciones, que es bien quitar para la correspondencia que pide de ti el Altísimo. No pide de ti, Esposa mía, de criatura natural sino Angélica, y así de tal manera vive en esa naturaleza, que no tengas cosa imperfecta ni natural: a quien asiste el gran Rey y Señor, y sus Espíritus, y sus siervas escogidas. Ya con ellas, y su trato ha de ser en los cielos. No has de tener niñerías e imperfecciones terrenas.

Advierte María nuestra, que muy gran parte de no caminar el alma, cuando el Altísimo por su bondad la llama está en que se apega y detiene a cosas terrenas, y niñerías, e imperfecciones. Y es lástima que no se dé toda una Esposa a su Esposo, y Señor; y se detenga en unos grilluelos de hilos delgados que con facilidad los pude cortar, a trueque de un poco violencia y mortificación.

417.- Tu Esposa carísima, María, del Señor has de tener correspondencia a las criaturas (por vivir entre ellas, y ser fuerza) de naturaleza perfecta; y al Altísimo has de tener retribución angélica. Toda tu, has de ser Serafinada y Angélica, y la naturaleza solo te ha de obligar y ayudar a ser Angélica, más sublimada y agradable al Altísimo, añadiendo el padecer que es lo que le falta. Y de tal manera corresponde a la Angélica, que perpetuamente estés sin cesar Alabando, Conociendo, y Amando al Altísimo. Estas tres cosas te competen y has de hacer en tu Espíritu, y perfectísimamente, sin que te impida nada exterior, ni corpóreo: todo ponlo debajo de los pies, y para ti sea el mundo y sus criaturas como un cuadro de diversas cosas borrado, que no conozcas nada de él. Y mira, cosa terrena no te aparte un instante solo de las tres cosas, que son: Conocer al Altísimo, Amarle, y Alabarle sin cesar.

418.- Haya en ti dos Palacios, o dos correspondencias, a donde tu goces. Y mira, María, no impida la imperfecta a la perfecta, ni la inferior a la superior. Advierte aquello que dice el Altísimo: no la despertéis hasta que ella quiera. Mira, María, tu espíritu y alma no es de tu cuerpo, sino cuerpo del Espíritu: y así si el cuerpo y parte inferior, y el ánima por sus imperfecciones diese mala cuenta del Espíritu, pagarlo tiene, y le pedirán cuenta de él; y así esas dos correspondencias, que has de tener, ha de ser darte toda, y dedicarte a la alabanza del Altísimo: toda ha de estar superior, sin que la impida lo terreno; has de dar un vuelo como de paloma, y no has de bajar, sino tente, pues te tienen y llaman; y conoce, ama y da alabanzas sin cesar.

419.- Y en esta otra correspondencia que has de tener, se fuerte y piadosa, caritativa, perfecta, apacible, humilde, agradable, obediente, y severa, prudente y no arrogante, pobre, y sobre todo casta y pura, sin mancha alguna: de todas estas virtudes has de hacer holocausto a Dios perfectísimo. Y en esta naturaleza que tiene por ser criatura natural, de tal manera has de hacer las cosas que entre las criaturas no te excuses; y de manera ten la correspondencia con las criaturas, que siempre, y sin cesar des holocausto a Dios de esta Naturaleza. Sé mujer fuerte; y de tal manera trata con las criaturas que las obligues a que den alabanzas al Señor. Con ellas sé discreta, ámalas con caridad perfecta; y de tal manera que las obligues con severidad a que lo sean; con tu sencillez, a que lo sean; con tu apacibilidad, a que lo sean. Mira que son instrumentos que con facilidad se destemplan. No te espantes de sus ignorancias e imperfecciones, ni las desprecies, sino míralas con ojos piadosos. Ni te obligues de sus gracias y obras; todo lo dedica al Altísimo, y dale de todo holocausto. Ninguna criatura ni obra suya te detenga un solo instante, sino vuela hasta descansar. Ninguna obra hagas por agradarlas. Y ninguna hagas que las desagrades, ni escandalices, sino sé parte en que glorifiquen a tu Padre y Dios: y en esto pon cuidado, que más falta hay en el mundo de quien edifique, y con sus obras componga, que no quien escandalice.

420.- El exterior ten muy compuesto y agradable, y con notable severidad: jamás te rías, que es liviandad, ni tangas extremo de tristeza, sino sonríete cuando los otros se ríen. Y cuando lloran o están afligidos no desprecies sus acciones, sino acude a sus necesidades. No menosprecies, no menosprecies los pobres e ignorantes, sino condesciende con sus miserias e ignorancias; sino es que sea ofensa de Dios, que ésta jamás las has de consentir si puedes evitarla.

421.-Tu trato para contigo sea áspero: de pensamientos puros y acciones compuestas y severas sobre manera; ni cuando sola, ni acompañada. Advierte a que nunca estás sola; pues está contigo Nuestro Criador y sus Espíritus, y sus siervas y Esposas. Jamás hagas acción que desdiga de Esposa del Señor, ni hables palabras ociosas, ni graciosas, ni altivas, ni de alabanza tuya, y no faltes a la cortesía perfecta y virtuosa, ni hables, ni imagines, ni te detengas a naturaleza como criatura, sea perfecta en ti, y toda tu superior e inferior, sobrenatural y natural has de ser para el Señor, perfectísima criatura y Esposa suya. A su Alteza como Autor y vida de todo dedica tu espíritu, tu alma, tus sentidos, tus acciones: toda te entrega al Altísimo perfecta y pura, y agradable a sus ojos, a donde descanse y tenga sus gustos y regalos su Alteza.

422.- Y para que lo cumplas te ayudaremos y favoreceremos, y cumpliremos la voluntad el Altísimo; y te recibiremos para nuestra compañía, y por nuestra amiga, Esposa de nuestro amado Esposo, y te damos nuestra bendición, y mil bendiciones, y sin fin pediremos a nuestro Criador y Señor tuyo, que te las dé, y oraremos por ti eternamente. Alabemos a Nuestro Criador, séle agradecida, y ámale mucho.

Esta doctrina para mi alma bien consolatoria y provechosa  me dieron estas dos Santas. Y después pedí me la enseñasen, para escribirla, porque no se me olvidase, y así me la ilustraron al escribirla, porque no se me olvidase.

Bendito sea el Señor que lo hace todo. Alábenle todas las criaturas. 

423.-De algunas misericordias particulares que el Altísimo, por su bondad, ha usado con mi alma este año de 1626. Póngolas aquí, por hacer memoria de ellas, que todas las que tengo de ellas, me es de gran provecho para mi alma. 

424.- El día que la Santa Iglesia celebra la fiesta, o Dominica del Niño Perdido, tuvo mi alma muy grande ternura de corazón y particulares efectos en mi alma. Mostrome el Señor intelectualmente grandes misterios y particular de esta festividad; y también de la edad y estatura, y hermosura, que era el Niño. Y confieso de su belleza, y cosas que con su Majestad me pasaron, me dejó enamorada y herida, y tierna más de lo que he estado jamás.

425.-Estando en oración llegó aquella belleza suprema de Niño Dios a pedirme limosna, y dijo: Esposa mía, dame limosna que estoy pobre. Yo le dije: vida de mi vida, y mi amado, ¿limosna a Rey tan rico? Dijo: sí, que yo la pedí; y pues me hice pobre por el alma, dándome tu alma limosna, bien la estimaré. Díjele: pues vida mía, ¿a quién llegará vuestra Alteza a pedir limosna, que no le diera su alma y corazón entero?. Ese quiero, dijo el Niño.

Y otras cosas que enternecieron y convirtieron mi alma en ternura y dulzura.

426.- Cómo se me mostró entonces el Niño fue intelectualmente, hermoso sobre manera; tanto que el alma no puede sufrir sus efectos; de edad de hasta doce años; estatura perfectísima conforme la edad; gran gravedad y severidad agradable; blanco como unas azucenas; y rojo como unas rosas; todo él con grande variedad de grandezas, que al mirarle daba testimonio de ellas; una tunicela por vestuario, sus cabellos como un oro, lindos, nazarenos, con grande agrado, esparcidos por su hermosa y linda garganta y hombritos; su boca destilaba efectos de divinidad, y gran consolación de dulzura; sus ojos bellos mataban de amor, y su mirar causaba efectos indecibles. Todo él perfecto y lindo. Dile limosna, que me pidió, que fue el corazón; y pedísela como rico; y diómela como tal; porque tres días que duró estos beneficios y efectos estuve fuera de mí, y me ha dejado herida, y el alma me ha robado.

427.-En uno de estos tres días, después de haber recibido el Santísimo Sacramento, estando recogida en lo íntimo de mi alma a donde no entra imagen ni otra cosa, oí a este Señor intelectualmente, y que me decía este Niño con grandísimo agrado y altísimos afectos: amada mía, esposa, mira que quiero descansar y reclinarme en tu alma y dormir en ella; dame tus brazos. Y luego le vi como he dicho, que dormía y reclinado divinamente, y agradable hacia tales efectos que lengua humana no los puede explicar.

428.- Pregunté una cosa que me mostraron, a la pregunta de lo que me mostraron, fue decirme y advertirme lo dicho y lo siguiente: mira, María, y advierte no le despiertes. Dije yo: Señor mío, y mi bien ¿qué he de hacer yo para no despertar a mi amado? Respondíome: velar tu. En esta palabra me enseñaron más de lo que puedo decir. Todos estos tres días llevé los mejores que en mi vida. ¡Grandes, grandes, grandes son las obras de Dios!

429.- Al fin de estos tres días, tuve otro no menos dichoso y feliz para mi alma, que fue el del nombre de Jesús, que celebra nuestra sagrada Religión. Tuve muy grandes regalos con este dichoso y dulce nombre, del cual yo soy devotísima; y no hay tribulación que no me sirva de consuelo; ni trabajo que no me sea de fortaleza. Obligada de muchos beneficios que recibí estos días, propuse en enmendarme y de ser fiel con una protestación que aquí diré, y luego en haciéndola le dije al Señor: Señor, esto deseo hacer y cumplir: ahora vuestra Majestad me ayude y favorezca, que sin Vos, Dios mío, y vida mía, nada puedo. Díjome el Altísimo: tus deseos recibo; yo haré de mi parte, y te enseñaré ciencia Divina; yo te haré docta en mi ley y preceptos; yo te enseñaré ciencia divina; y eso no será sino viendo mi cara: allá hallarás toda ciencia y sabrás del mal para apartarte; y el bien para obrarlo. Ven, ven a conocer mi ciencia. Diciendo esto el Altísimo, me llevaron con gran presteza a donde vi lo que no sabré decir, ni es explicable.. Allí conocí grandes grandezas. Vi el Señor como sin cortina: conocí sus atributos infinitos, por estar en sujeto infinito. Esto no se puede decir lo que vi, porque vi cosas que no sé decir y grandezas, que no sé explicar. Aquí conocí de todas las cosas. Me mostraron lo que convenía hacer para el bien obrar tocante a ellas. Al fin vi a Dios como sin cortina, y todas las cosas inferiores a Dios, como lo son todas las criaturas y bienaventurados, Ángeles y Serafines, y Criaturas; toda la diversidad de la tierra, conociendo aquella inmensidad de Dios, así como el que estudia por acá ciencia, cuando

Llega a conocer el último grado de ella, sabe los inferiores de ella; así acá como se conoce la última bondad y sabiduría, que es Dios, todo lo inferior se conoce. Con este ejemplo me declaro.

430.- Grande beneficio fue éste, el mayor que he recibido jamás. Que aunque es verdad, que he visto esto que digo tres veces de esta manera; pero no me enseñaron tanto como en esta última; y así lo decía el Señor: toda ciencia te he enseñado mirando mi cara, que te la he mostrado. Ya no tengo más que ver ni que mirar, ni que desear, que ya lo he visto todo. Y a todas las cosas criadas, fuera de esta vida, que es Dios, pueden cesar para mi; y mis ojos cerrarse para el mundo y sus criaturas ¡Oh grandeza de Dios, que admirable es tu Alteza! ¡No me maravillo que los bienaventurados lo sean y gocen de júbilo y gloria eterna, pues ven Aquel que mi alma ha visto!

431.-Juntamente con esta enseñanza de todo o sabiduría, o desengaño de todo, que todo lo es, y toda ciencia me mostraron, y junto con esto me dio su Majestad una doctrina admirable y saludable en que me enseñaron a todo buen obrar. Grande beneficio fue éste, pues me ha deshecho de criaturas, y tornado y convirtiéndome en una vida grande. Y con esta verdad verdadera , puedo decir lo que San Pablo: vivo yo, más ya no yo, sino el Altísimo vive en mi. Cuando hago memoria de este beneficio, solo puedo decir aquel cántico de los bienaventurados, (y con silencio sé decir más, porque no es el explicar esto de lenguaje humano) Santo, Santo, Santo es el Señor de los Escuadrones Celestiales, digno de cantar nuevo.

432.-Señor mío, deseosa estoy de corresponder, y obligada y confusa de vuestras obras piadosas y maravillosas; grandes, grandes son, ¿quid retribuam domine quid retribuam? ¿Qué te daré, Dios mío, que te daré? De voluntad, Señor, deseo ser agradecida ¿qué te daré Altísimo? Yo protesto lo siguiente desde hoy.

433.-Y esta fue la protestación que hice cuando el Señor, por su bondad, me hizo el beneficio que queda dicho. ¿Quid retribuan Domino? ¿Qué te daré? 

 

PROTESTACIÓN DE FIDELIDAD Y PERFECCIÓN QUE HIZO LA VENERABLE MADRE MARÍA DE JESÚS

 

434.-A los veinticuatro años de mi edad, poco más o menos; a los siete de religión, en este año de 1626, día de la festividad de la Orden, del Dulcísimo nombre de Jesús, a los 14 de enero, protesto y propongo lo siguiente:

435.-YO, SOR MARÍA DE JESÚS:

Hago de mi alma, vida y corazón, espíritu y mente, de toda yo, ofrenda a la Majestad de Dios a quien toda me dedico: yo ofrezco todas mis obras, palabras y pensamientos. De voluntad deseo servir al Altísimo y darle gusto y agrado en todas mis obras. Y si en mi voluntad tuviera todas las del mundo, las dedicara a su Majestad. Y de enmendar mi mala y ruin vida; de trabajar y velar por no caer ni en las más pequeñas imperfecciones; de ser agradecida al Altísimo, de no dejar de perseverar ni descuidarme en la más pequeña imperfección. Todo esto protesto; y he de ser mejor, y acudir a mis obligaciones con más puntualidad y desvelo; y de guardar y cumplir todo lo que he puesto en este libro; y de hacer todos los ejercicios que hago, antes añadir, que quitar.

436.-Yo quiero y deseo, Señor, ser fiel, y serviros y amaros de todo corazón, y de restaurar en mi posible mi mala vida pasada, para lo cual me hago esclava, la más pobre de vuestra casa.

De nuevo os pido, Señor, mío, me pongáis la señal y el clavo como vuestra. Y enseñad de que soy de vuestras ovejas, y seguir vuestra Ley; de toda voluntad hago entrega de mi a vos Altísimo de nuevo, y pongo por testigos a mi Señora la Virgen, y a todos los Santos y escogidos vuestros, a los cuales le doy buenas nuevas que ya su Criador tendrá con quien mostrar su gran misericordia, y que la ha usado de manera conmigo, que le deben perpetua alabanza; a los cuales suplico me admitan en su compañía, y por de la casa de mi Criador y suyo. Ya Santos Ángeles, ya de hoy en adelante he de ser de mi Señor toda, y he de enmendar la mala vida pasada.

437.-Dios y Señor mío, bien me admitiréis por vuestra; pues me estáis buscando y llamando; y toda la Iglesia Santa a voces está llamando a los pecadores, y convidándolos con la vida.

Y vuestra Majestad dice que es su regalo estar con los hijos de los hombres, y por ellos viniste, Dios mío, al mundo; y por los pecadores; que así lo decís, que no buscáis a justo sino a pecadores. Por este camino, yo sé y fío, Señor, que me hallaréis y acogeréis: pues os busco y me buscáis y me queréis, y os amo; ya desde hoy he de ser vuestra, ya no ha de haber otra cosa. Bien sé que por vuestra Majestad no ha de faltar, y de mi parte, con vuestra ayuda y favor, desde hoy ofrezco de no faltar.

438.-Yo renuncio desde hoy, y de nuevo, a todo el mundo y sus gustos; y desde hoy ofrezco que no han de tener parte en mi; y ya para mi pereció el mundo y sus miserias, devaneos y enredos. Mi ocupación ha de ser en los atributos de mi Señor, y en meditar de día y noche su Ley Santa. Yo renuncio los gustos y entretenimientos, y alabanzas de criaturas; y hago elección de corazón de los trabajos y menosprecios, y mortificación. Yo renuncio y echo de mí al dragón enemigo y sus secuaces, y les advierto que con la guarda y defensa, y la sombra de sus espaldas de mi  amado no ha de tener parte en mi. Y de hoy en adelante ha de ser mi conversación con las Majestades de los Príncipes y Señores, los Ángeles y Serafines. Yo renuncio, y de mi sacudo a las criaturas, sus miserias e inconstancias, que en mi no han de hacer asalto, ni me han de apartar un punto de mi amado: y solo quiero ejercitar la caridad; y que me acrecienten la cruz, y llegar las criaturas a Dios si pudiese, quiero de ellas; y así desde hoy ha de ser mi trato con los Ángeles y con lo que gozan de la cara de Dios. Yo renuncio y echo de mi todo aquello que no es mi amado, y darle gusto y perpetua alabanza. Y para hacerlo; desde hoy levanto mi espíritu de toda miseria de esta vida y de todo lo terreno, y le remonto al Altísimo y sus atributos, y sus Santos. Ya desde hoy no vivo yo en mi: no tenéis que llamar a las puertas de mis sentidos y casa, oh enemigos, sino dejadme que ya no me hallaréis, ya no soy la que solía: déjeme lo criado y criaturas; servir y dar gusto a mi amado y conocerle y amarle. Dejadme ser de los de su casa, y que en mi no haya cosa , sino mi amado. Dejadme gozar de sus abrazos y estar a su siesta; y mirad que os conjuro me dejéis gozar de la cruz de mi amado; no me la disminuyáis, ni quitéis mis trabajos con vuestras falsas apariencias de entretenimientos y urbanidad. Ya nos soy esclava pobre, soy de mi amado, a quien desde hoy deseo servirle.

439.-Todo esto deseo, Señor y Rey mío. De mi miseria y maldad poco o nada, nada fío, sino que lo he de perder todo, pero está en vuestra mano el obrarlo en mi como poderoso. La voluntad eficaz y entera os ofrezco y dedico, y de mi toda hago, como he dicho, entrega para dedicarme como lo he hecho, a ser esclava vuestra, y serviros de todo corazón y alma. Y por ser verdad pongo por testigos a todos los Santos y Ángeles, y Siervos vuestros, y al Cielo, y a la tierra, y todo lo criado; y así como verdad que lo es, lo firmo de mi nombre.  SOR MARÍA DE JESÚS

440.-Una respuesta que me dio nuestro Señor  a un alma que afligida, si el espíritu que llevaba, y camino era bueno, y pedía el alma luz: y estaba hecha otro Santo Tomás. Pidió luz y desengaño el alma, y lo había pedido muchas veces. Y respondíole Dios Nuestro Señor: yo justo y recto soy; haz alma buenas obras, que no premio ni castigo injustamente.

441.-Esta alma tuvo un pensamiento contra las cosas de la fe, de que le parecía si creía que era razón el Misterio de la Santísima Trinidad; porque le parecía turbarse algo en tal piélago de infinidad de grandezas. Le fue  respondido: no te obliga Dios que entiendas cómo son los misterios, sino que los creas.

442.-Esta propia alma estaba temerosa de si Dios le recibiría por ser pecadora, o por su miserias no merecía ser predestinada; y fuele respondido, contándolo con sonoras y admirables voces, los Ángeles: Si recibió y amó ¿quién hay que no llegue?

443.-Otra vez preguntó esta alma a un espíritu, que ¿cuál era mejor Amor o Temor? Y fuele respondido: todo es menester; pero ha de ser el amor con exceso y el temor con templanza. Este fue la perfección de los padres del yermo y de los Santos: amar a Dios, despreciándose a si mismo, no despreciar a nadie; reverenciarle; continua oración y habitación en los Cielos.

 

CANTICO Y ALABANZA en que alegre y llena de júbilo confiesa mi alma los bienes recibidos de mi Dios: y como en cifra los caminos por donde me lleva y ha llevado a la alteza del amor Divino y perfección cristiana.

 

444.-Hablan a mi corazón y alma voces muy agradables y misteriosas: enséñanla una doctrina altísima; intiéndese más de que por acá se puede explicar. Lo que en ella se me muestra y pido, y sus efectos son los siguientes: obliga con gran fuerza a grandísima pureza de alma. No consiente esta doctrina aun las pequeñas imperfecciones. Anima esta doctrina a trabajar para alcanzarla, trabajando con trabajo. Enséñame en esta Escuela divina a grandísima humildad, porque se conoce al Autor de todo. Y para que mi alma tenga esta virtud la comunican gran luz, y la hacen gran fuerza con superioridad, y así me lo mandan. A la caridad y demás virtudes me hacen gran fuerza, mostrándome lo que el Señor de ellas se agrada; y lo que ha menester cada virtud para ser perfecta: y por virtud que lo obrase y las procurase, me labraron con grandes amonestaciones y trabajos de todo género. Han obrado en mi alma y corazón estas amonestaciones un ay, ay, ay, y cómo obraré que me tiene el alma traspasada por lo que me amonestan, no es para que solo entienda, sino para que lo obre.

Enséñanme con esta doctrina (enseñada e ilustrada por el Gran Rey, y de los Espíritus, de suerte que a ello me obligan) un ánimo y corazón dilatado, ni teme pena, ni desea gloria.

 

445.-Vistiéronme de Fe; adornáronme de Esperanza; diéronme paz y quietud en mis potencias y corazón, acá en mi interior, que continuamente mi alma descansa en el Señor; y en su Majestad vive; y con gozo de mi corazón le alaba y trata como a Esposo y como a Padre; y de todo me provee como Esposo, y mucho me regala como a hermana, y como a tal a mis necesidades acude. Nada me turba con esto, ni puede.

446.-Enséñanme  a mar mucho, y amarlos a todos. Y enséñanme, y me enseñaron a todo género de bien vivir interior y exterior: interior, a mirar siempre a lo alto a Nuestro Rey y Señor, y sus grandezas, y a extender los ojos a nuestra patria; a bien obrar sin ingratitud y quietamente, sin turbación, ni advertir a cosa de esta vida.

En lo exterior a todo buen agradecimiento y cortesía con las criaturas: a amarlas como a hechuras del que mi alma ama. Mostróseme viviese de tal manera con ellas que las amase lo necesario, solo para dar gusto a Dios; y a amarlas igualmente, no queriendo ser de ninguna de ellas más amada de lo que Dios por ella obrare, a no mostrarles mi secreto, sino amarlas cuanto me pueden allegar al camino de virtud. Ensenáronme a obrar delante de las criaturas y hablar como todas; y obrar como todas, sino es que sea ofensa a Dios: a no tener delante de ellas singularidad: a ser modesta, apacible, y tenerles junto con esto severidad, sin hacer acciones aniñadas; a toda compostura religiosa; a no hablar altivamente, ni ser porfiada ni cansada.

447.-Enseñáronme  en la Casa de mi Señor y Maestro sus Cortesanos a darle a todo su aprecio, sin excederse en esto; a no desear saber cosas de esta vida mortal; a no hacer mudanza, sino estar a todo con igual ánimo, recibiéndolo todo de quien lo envía; pues sin su Majestad ninguna cosa permanece ni tiene vida, sino que perece. Enseñáronme a fiar en todo de este gran Señor: a todo lo bueno. Finalmente me enseñaron todo lo mejor en todo.

448.-Diéronme una santa habitación; (y enseñáronme a vivir en ella) que tiene la vida espiritual cerca de nuestro Criador, y lejos de las criaturas. Aquí en esta habitación descansa el alma: aquí halla su siesta y reposo y asiento. Este es el lugar de la siesta del medio día. De aquí triunfa de sus enemigos el alma; y con claridad advierte de allí los engaños y la falsedad de esta vida. Es esta morada muy vecina a la del Cielo: habita el Rey en ella, y tal vez parece está cerca de la bienaventuranza, y no falta tanto para entrar en ella. Como los trabajos hacen su bien, ellos  llevan a esta ciudad. Esta doctrina, y esta vida cosa es Celestial. Ninguna cosa se puede desear gozando de este bien; porque lo demás todo es falso, momentáneo y perecedero.

449.-No me han dejado ignorar tampoco estos divinos Maestros quién soy; lo poco que valgo; el peligro en que vivo de perder este tesoro o alcanzarlo; cómo todo es gratis, y lo mucho que perderé si a ello no correspondo. Y he entendido como es: darme, para que obre mucho; y que por ello se me ha de pedir mucho y más que se puede significar. Enseñáronme en esta Escuela del Cielo, que temiese mucho porque es frágil la vida; que me guardase con atención y vigilancia; y me guardase de ofender a este Señor, porque sería pecar muchas veces en una. Y así me tiene esta doctrina divina crucificada en el amor, porque me obliga a desear perseverar: y el temor me crucifica por mi vileza. ¡Qué grande es mi inconstancia conforme con la luz que de esta doctrina he tenido! También me crucifica la retribución de estos beneficios; y siempre está en mi corazón aquel verso; ¿quid retribuam Domino pro ómnibus, que retribuit mihi? 

 

450.-Para ayudar a obrar lo dicho, pongo aquí una doctrina que me fue enseñada el día de San Pablo primer ermitaño

 

Y fue que oí su vida y dióme grande envidia y ansia de aquella soledad que el Santo tuvo tantos años, con su palma que le daba dátiles, y fuente; y el pan que le traía el cuervo: su soledad y trato con Dios envidié mucho; de manera que hecha arroyo de lágrimas, decía al Señor: ¿no me viera yo en soledad como este dichosísimo Santo? ¡no fuera yo tan dichosa? Y con esta peticiones me deshacía de lágrimas. Consolome el Señor por su bondad, y Mostrome que no me afligiese, que su Majestad mejoraría en mío lo que envidiaba y deseaba de aquel Santo. Dijo: tu ermita será desde hoy tu interior y la contemplación. Las puertas serán tus sentidos, los cuales procurarás cerrar; la fuente que has de tener de agua viva he de ser yo; la palma que ha de llevar fruto ha de ser el amor mío: y todas las virtudes el fruto: el pan será de vida, que te le darán, no un cuervo, sino mis ministros. Cata aquí todo lo que pides. 

Amonestación y doctrina, que con la luz que el Señor a comunicada al espíritu de mi alma, se persuade amonestando a la parte inferior, que da vida al cuerpo, a que obre perfectamente en el camino de la virtud. 

451.-Alma mía, mira que te amonesto y advierto palabras y consejos de la vida Eterna. Mira que el Rey Eterno por su sola bondad me ha hecho un favor grande, de lo cual le debo divinas alabanzas; y es que ha puesto mi espíritu y mente junto así; y de su Alteza, como de fuente caudalosa se derivan a mi alma algunas gotas de agua viva. Púsome su Alteza divina (usando de sus acostumbradas misericordias) a los resquicios de sus puertas, de donde vienen a mi unos rayos de su luz divina incomprensibles, que veo no mirando, y entiendo no viendo, y entiendo lo que no sé explicarme, porque es imposible; son palabras de vida y de verdad, y causan en mi unos deseos ardentísimos e insufribles y con gran violencia por obrar la verdad a mi declarada; y por seguir el camino de la vida eterna y por ejecutarlo muero.

452.-Y así te ruego, alma mía, me oigas: óyeme alma y ejecuta lo que te amonestare. Advierte alma imperfecta, por la parte que das vida, y animas a ese cuerpo, lo que dice San Pablo, amonestándonos a la verdad: Si viviereis según la carne, moriréis; y si según el espíritu viviréis. Vive, alma mía, según el Espíritu, pues el Señor, por su bondad te favorece, en darnos luz, y te llama. Mira, alma, que son sin número las que con voces de Padre, y fiel Pastor te ha llamado; y pues te llama y quiere, ¿porqué no le has de responder? ¿Acaso el que te llama es otro que Dios? Dios te llama, alma mía, respóndele. Y mira que eres Esposa suya, y la obligación de una Esposa del Altísimo es indecible, y sino advierte , que en toda ley humana ha de ser la Esposa igual al Esposo; y pues en la divina ¿cuánto será nuestra deuda? Infinito debes Y sí infinito.

453.- Lo primero te persuade, que ni has principiado, ni acabado. Adórnate, alma, y mira con atención, y no ceses de día y noche de mirar cuáles son los mandatos y ley de tu Esposo y Señor, y cúmplelos. Adorna su tálamo para su Alteza; y adorna su Templo, que templo suyo has de ser a donde tenga su habitación.

Mira que pide mucho tu Amado, porque siempre pide y amonesta: y no quiere solo de ti que le sirvas por camino llano y dejativo: fervoroso le quiere. Y conforme a la luz, que a mi me ha dado, pide lo siguiente: y con severidad y veras de su parte te amonesto y conjuro lo cumplas y guardes y me seas fiel compañera en mortificar y castigar al cuerpo, que das vida: dásela para el bien, y no para el mal: y aun eso tienes de bueno; y muchas veces de lo bueno usas mal, correspondiendo más con los apetitos que el cuerpo pide, antes que con lo que yo pido que es la mortificación.

454.-Voluntad libre tienes, alma mía, empléala en el bien y no en el mal. Guarda, alma, los consejos siguientes con rectitud y cuidado. 

 

Pureza de alma.

 

455.-Lo primero, alma mía, que te conviene (pues has de ser templo del Altísimo) esté, éste puro y cristalino tálamo y templo de su Majestad; porque si no es así no entrará el Sol de Justicia, ni hará sus divinos efectos si algo le impide. En esto de la pureza, advierte y mira cuidadosa, que no solo pecado mortal no has de tener, que eso es temeridad; pero ni aun pecados veniales, ni imperfecciones; y pues el Altísimo por la gran misericordia ha usado contigo tan gran favor y beneficio, como es el que apenas has caído en la más pequeña imperfección, que la conciencia te da garrote y ansias de muerte, este, alma mía, es gran beneficio; y así has tenido luz del Señor; y luego al instante buscáis el lavatorio del agua de la gracia, que es la Confesión: así lo has de hacer, alma mía. Mira y advierte que tal beneficio pide gran retribución; y no menos de que procures no caer en las imperfecciones por ningún acontecimiento.

 

Dedicar el alma a Dios

 

456.- Lo segundo que has de hacer, alma mía, es  después de estar con esta pureza el templo del Señor, dedicarle a su Majestad, que aunque es cierto, si estás en gracia será suyo, con todo eso debes de voluntad fervorosa ofrecérsele al Altísimo para perpetua habitación de su Alteza; y para que como poderoso te le adorne. Pide con veras los baños de sus Sangre preciosísima con que quedará del todo blanco; y que en ti haga los efectos de su Divino Sacramento de la Eucaristía: con esta Sangre roja y preciosa (suficiente para mil mundos, y más, pues es su precio infinito) se esmaltará tu templo, para dársele al Altísimo. Pide, alma mía, sean eficaces sus Sacramentos para contigo.

 

Adornar el alma de virtudes 

 

457.- Lo tercero, alma mía, debes adornarle y ataviarle con virtudes y actos heroicos de ellas. Y mira, alma mía, no han de ser las virtudes solo aparentes, sino virtudes muy perfectas y sólidas. Estos son los atavíos y adornos de la Esposa fiel. Y te advierto conforme el mal natural en que somos formados, que las virtudes es menester sean con extremo para venir a tener medio.

 

De la humildad

 

458.- Particularmente la humildad santa, de donde ha de venir todo bien; y han de ser los fundamentos de estos edificios. Mira, que para esta virtud trabajes mucho; y mira que esta es virtud; si piensas que la tienes, estás sin ella. Mira que la tengas de modo que tengas gusto cuando los otros te huellan y abaten. Escoge siempre el lugar más bajo e inferior a todos, y en todos tiempos. Tu vocación sea la nada: tu nombre, sea lo propio. Nunca hagas ninguna obra que sepas han de alabar. Nunca descubras de ti cosa digna de alabanza, que será poner el tesoro a los ojos de los enemigos, y te darán luego asalto; porque es lo que más mal está de ellos la santa Humildad.

459.- El trato del Señor, procura que sea con gran reverencia y humildad. Escoge siempre los pies, y de allí tu no te levantes, que si el Señor te quiere levantar, no le impedirás tu humillándote; antes bien te levantará: porque al que se humilla, ensalza. Y mira que te advierto, nunca te humilles por ser ensalzada, porque no será sino subir muy alto, para dar mayor caída.

460.-Las cosas espirituales y obras del Altísimo trata, alma mía, con gran reverencia y temor; y al comunicarlas antes digas menos que más. Y en las que pudieres, y en todas, sino es con el confesor ten silencio, que más seguro es callar que hablar sin errar. Guarda tu tesoro y mira, alma mía, que lo hagas; y pues te ha dado el Altísimo deseo de esto y natural de ocultarlo, guárdalo; y da gracias al Altísimo por este talento, y aprovéchate de él, que te pedirán cuenta como de los demás. 

 

De la caridad

 

461.- Mira, alma mía, que te amonesto que me tengas gran cuidado de la virtud de la caridad; y que trabajes mucho por alcanzarla para adorno de este templo del Señor; que le será a su Majestad muy buen adorno para el templo colgarle y guarnecerle con esta virtud santa; y entoldarle con ella, muy bien le estará al cristal, cristalino, y claro lo encarnado. Y mira, alma mía, que es virtud muy delicada; y no hagas diferencia de los enemigos a los amigos, sino a todos los ama igualmente: y al Criador sobre todo lo criado.

462.- Acude con presteza a las obras de caridad, que no sin poca admiración me admiro  cuando la Iglesia Nuestra Madre nos pone en el Juicio (la primera dominica de Adviento) que no pide Dios tan estrecha cuenta de las demás virtudes, como de ésta. Y dice: porque me distéis de comer, teniendo hambre; y porque estando sediento, me distéis de beber. Y aquello que lo hicimos con uno de los párvulos y pequeños lo recibe su Majestad, como si lo hubiéramos hecho con El.

Grande es esta virtud. ¡Grande! ¡Y grandemente hermosea el templo del Altísimo! Y bien es, alma mía, que acompañes al Esposo que dice de él la Esposa: es blanco y colorado. Adórnate tu para parecer blanca y colorada. Procura esta virtud del amor ferventísimo. Y encendida de él, procura ser muy pura y casta para que vayas de blanco y encarnado.

 

Igualdad de ánimo en todo

 

463.- Procura, alma mía, llevar una igualdad grande: igual ánimo a todo, y severo, para que este nivel venga bien, que sino esta derecha esta fábrica de este templo, no vendrá a unirse igual con Dios; por lo que te importa estar con igual ánimo a todo, y estar de hito en hito mirando la voluntad de tu Señor; y aquello pon por ejecución, y verás cuan nacido estará este Nivel con esta obra.

Nada te turbe ni espante: todo se pasa. Esta vida mortal es un devaneo y locura. Solo quieras de ella la Cruz y trabajos, que es lo más estimado que tiene: éstos abraza con alegría . Y mira, alma mía, no dejes pasar punto en esto, ni dejes mortificación que se te ofreciere.

 

Para no profanar el alma, templo de Dios, huir de lo terreno y habitar en el cielo.

 

464.- Alma mía, lo que encarecidamente te encargo es no dejes este templo que se profane en él: que tu Esposo y amado lleva muy pesadamente que en el templo de su Padre entren los profanadores del mundo: está muy lejos de él; y tu habitación te advierto no ha de ser en este mundo, aunque estés en él. Da un vuelo como paloma y busca tu nido, y como caudalosa Águila, vuela hasta que te pierdan de vista, y tus los pierdas a las criaturas. Vuela, vuela, alma mía, sube, sube, y guárdate de las aves de rapiña. Vuela, y no ceses hasta que halles tu asiento; y éste sea en el Señor. Allí canta cantares nuevos; allí llama; allí pide; allí clama; allí llora; allí descansa; allí te alienta; allí oye; allí te dilata que es lugar seguro; allí recibe los gustosos abrazos; allí esta a la siesta; allí están las manzanas y flores que te cubrirán de ellas; allí ha de ser tu habitación donde sin cesar alabes al Altísimo; y allí estará ya el gran Rey, y en su Ciudad y Templo querido; allí estará el Señor en su Tálamo. Y después que hubieres obrado todo esto (si lo obrares) júzgate por sierva sin provecho, y por gusano inútil.

465.- Esto procura, alma mía, para que se consume este edificio para el Altísimo; lo cual en esta vida, (mientras estuviéramos en ella) no podrá ser hasta que vayamos aquella Ciudad Santa de Jerusalén Celestial; pero para alcanzarlo, vela con atención cuidadosa. Y no solo, alma mía, te pido esto a ti sola, sino a todas las potencias, que se ocupen conforme sus ministerios fielmente.

466.- Y qué cosa tan violenta es, que para subir el espíritu, haya tanta contradicción y enemigos! El mayor trabajo de la vida espiritual es éste: que el espíritu padezca tanta violencia, particularmente cuando le han dado luz, como queda dicho.

467.-Algunas quejas, por esta causa pondré aquí que son las dos continuas peleas del espíritu, y de la parte inferior. Y ya que el espíritu quiere volar, le impiden. Aunque tal vez, y muchas, puede más el espíritu cuando el Altísimo le llama con violencia. 

 

QUEJAS DEL AMOR DIVINO CONTRA UN TIRANO ENEMIGO, QUE ES EL CUERPO, DESORDENADO DE SU APETITO, Y AMOR CON EL PECADO, POR LO QUE COBRÓ DE ADÁN

 

468.- ¿Hay dolor que se iguale a mi dolor? ¿Ni hay pena, que no proceda de estar siempre el alma violentada? ¿Qué es esto que así traspasa el corazón de pena? ¿No es triste cosa que esta alma y espíritu está siempre mirando a su Criador, y su luz, y sus mandatos?  (Y si le mira, fuerza es, que no es amor ocioso, el amor espiritual, que con deseo fervoroso desea obrar bien. Esto desea mi alma, y muere por alcanzar lo que le han dado luz y alumbrado; y ve y mira lo que debe a su Criador; así será razón atenerse a ella y conformándose con ella; y con el camino de la verdad, es fuerza el bien obrar; porque siente allá otra nueva vida que la da prisa; y así muere por obrar). ¿Pues no es gran dolor? ¿No es fuerte caso que tenga siempre consigo quien la acreciente la pena y violencia? ¿Y quién detenga y haga resistencia al buen obrar? ¿Y que tenga siempre quien la haga morir sin salir con su empresa? Este es enemigo cruel. ¿Qué otra cosa era lo que decía San Pablo; que el hombre interior se oponía al exterior, y el exterior al interior? ¿Pues cómo, que lo que está más conjunto con esta alma, la compañía que le han dado, éste sea el contrario? ¿No es caso lastimoso?.

Ángeles Santos, que estáis fuera de tal tormento y guerra, doleos de mi alma; y orad por mi; que tengo un enemigo es este cuerpo que a toda obra buena se opone. ¡Que jamás con su gusto se haga ninguna! ¡Qué caso tan lastimoso! Y no lo es la insistencia en no hacer obras buenas, sino en apetecer las malas. ¡Y ay dolor, que tal vez pesa tanto, que le dejan salir con lo que quiere, y muchas! ¡Oh potencias, que no seréis fuertes y constantes! Sedlo en el bien.

469.- ¡Triste cosa es! ¡Menester es considerar mi Señor, que vuestra Majestad, crió a este enemigo cruel, para no dar con todo en tierra! Pero ¡ay dolor de mi corazón! Que cuando esta obra  quedó hecha de vuestras manos, no quedó así! Harta perfección tenía; pero la dejasteis, Señor, precepto y voluntad libre; y aun de esto suele formar quejas mi corazón. Pero también considero lo mucho que se puede  granjear con esta libertad; y conozco fue ley de amor lo que hicisteis. Sólo por amaros me gozo, Dios mío, de tener voluntad libre; y así, Señor, yo la dedico desde ahora a amar a su Amado y querido. Ella es fuerza ame algo; pues razón es ame al mayor bien. Y aunque yo os la tenga dada, Señor, de nuevo os la ofrezco, y dedico a que os ame mi Señor, de toda voluntad, corazón y alma. 

 

Llama a la parte inferior, potencias y sentidos, y al cuerpo, para que haya orden y concierto.

 

470.- Y tú, parte inferior de mi alma, potencias, sentidos y cuerpo, vengamos a concierto, que lo ha de haber, que este mundo pequeño de mi alma se ha de concertar: justicia y razón ha de haber. Sujetaos a la parte superior del alma. Mirad, que por lo que tengo más de luz que vosotras, me obedezcáis. Mirad que estoy siempre a la mira de nuestro Dios y Criador; y cómo alumbrada e industriada de tal luz, os aconsejo y amonesto lo mejor; y que dejéis la correspondencia que tenéis a apetitos y pasiones. Y dejad todo lo que no es Dios; porque todo lo que no es este Señor, es muerte. Mirad a lo alto y superior y dejad lo terreno y momentáneo. Y mirad que de parte del Señor os conjuro y aseguro con su ayuda, lo que resta de vida a de ser diferente; y a de haber razón y enmienda.

 

Pónese en justo concierto y orden la memoria

 

471.- Memoria mía, ¿porqué no te has de ocupar para lo que fuiste criada? En acordarte de tu Hacedor y Redentor. Ea, deja vanidades. Deja niñerías. Deja todo lo imperfecto. Mira que te puedes ocupar en cosas muy altas y divinas. No te quieras ocupar, (ni las quieras acoger) en cosillas que no te importan. Entra en aquel mar de Infinita grandeza del Altísimo; y allí te anegaras: y bien tienes en qué ocuparte. Ea, memoria mía, mira que no ha de ser otra tu ocupación, sino en mi Amado: en sus grandezas y atributos; y en los beneficios que me ha hecho: en su hermosura y belleza. En todo esto, para que hagas tu oficio y te emplees para lo que fuisteis criada. Y mira demos buena cuenta de la parte y talento que te dieron.

 

Dase buen orden al entendimiento

 

472.- Y tú entendimiento mío, entiende lo que te importa, para dar gusto a tu Criador. Y mira el beneficio que su Majestad te ha hecho en criarte, para que entiendas y comprendas tantas grandezas. Si bien no eres capaz de conocerlas todas, ni cómo son, por ser tan grandes: pero gran dignidad te dieron. Ocúpate para lo que fuisteis criada; y delante el Señor está atento para conocer sus grandezas, bondades y atributos. A vosotras dos potencias, advierto trabajéis, porque yo he de velar y esmerarme en lo que hagáis. Razón es conozcamos al autor de la Vida, en quién sois; y por quien tenéis el ser. Es razón le tengamos presente a su Alteza y Majestad.

 

Ordenase la voluntad

 

473.- Y tú voluntad mía, pues entras a mesa puesta, entra muy enhorabuena y ama, que bien puedes, que es amable este Señor. Entrégate toda al todo. Ama de veras; y mira que es razón, porque por todos caminos merece nuestro Rey y Señor ser amado. Ama lo bueno, pues es sumamente Bondad Infinita, y no cosas perecederas. No te ocupes ni dividas en niñerías; sino date entera, que así lo pide el Señor. Entera te emplea en amarle y servirle; y porque lo hagas hemos de trabajar.

 

Que todas las potencias ordene la justa mortificación del cuerpo

 

474.- Razón ha de haber, y poned potencias en ella a este mal cuerpo; regidle y mortificarle, y sacrificarle en el temor de Dios. Yo propongo, con el favor del Señor, y su ayuda, he de ir siempre contra él y mortificarle: que no es razón reine el criado y sujete al Amo. A él hemos de sujetar. El Señor dé luz y fuerzas para ello; y es cierto que si a Dios hemos de dar gusto, es cierto y fuerza he de contradecir a mis tres enemigos, y darles disgusto; por no dársele a mi Dios y Señor trabajaré y velaré de día y noche, meditando en la Ley del Señor.

475.- Muchas veces se ofrece descansar el cuerpo por un suspiro que da; y así el alma cuando está violentada y desea amar y que conozcan al Amado; y la conozcan a ella (para que se vean las obras del Altísimo cuan maravillosas son, tanto más cuanto las usa con pobres instrumentos) para descanso de mi alma (que está violenta y deseosa entienda el mundo, quien es) pondré un suspiro del alma, diciendo mi miseria. 

 

Suspiro y queja del alma, y palabras de conocimiento de cuan pobre soy

 

476.- Oídme, oídme Santos Ángeles y Serafines. Y condoleos de mi; orad por mi. Oídme, oídme todas las criaturas y todas las cosas criadas. Oídme, y tomad vuestra venganza en quien a vuestro Criador ha sido infiel, ingrata y desconocida. ¡Oh, Autor de la Vida y Señor de todo, quién pudiera dar a conocer dar a conocer a todas las criaturas esta verdad para que se glorificara tal Dios y Criador!

477.-Oíd criaturas: yo soy la que he ofendido a la Majestad de Dios infinitas veces; la que más ha recibido dones y talentos, y sin aprovechar ninguno ni ser agradecida. Soy más culpada de todas las almas que Dios crió; más que los herejes, moros y gentiles, porque si ellos tuvieran la luz que yo, fueran unos serafines y dieran mejor retribución que yo.

478.-Yo soy la hija que su Padre amado le dio su parte y hacienda: Yo me ausenté de su casa y la desperdicié toda, y vine cual no me conocieran, según los enemigos me trataron: y esto no una vez, sino muchas. Yo soy la que el Padre amado, con los brazos y el pecho abierto ha recibido infinitas veces  a esta ingrata y desconocida.

479.- Yo soy la oveja que muchas veces me he ausentado del ganado, y he llegado a las fieras, y puesto a peligro de que me despedazaran. Yo soy la que el Pastor divino y cuidadoso me ha llamado y dado pan, y llevado a sus hombros Divinos y halagado y curado de la roña. Yo soy la que a todo he sido ingrata y desconocida.

480.-Soy la Esposa por quien mi divino y amado Esposo bajo del Cielo empíreo; y con caricias y amonestaciones como de tal Esposo me ha llamado, y a todo he hecho el sordo, y no he sido agradecida. Soy la que peor a correspondido de todo el mundo. La que merecía que todas las cosas de él se volviesen contra mi, castigando los agravios hechos a su Criador Divino. Soy mala e inconstante en el bien. Y mirándome, y después de haberme cansado en mirarme, y más, remirarme, no hallo otro que miserias, infidelidades y malas correspondencias a mi Criador. La que ha gastado su vida ociosamente. La que en la Viña del Señor no ha trabajado. Y la que a recibido tras esto muy buen jornal. Soy la que entra tarde. La que más ha recibido y menos ha pagado.  

 

NIVEL DEL ALMA PARA NIVELARLA Y AJUSTARLA, Y LLEGARLA A DIOS, QUE HA DE SER EL BLANCO DE SUS DESEOS Y OBRAS SU MAJESTAD SANTÍSIMA 

 

481.- Así como el oficial albañil no puede pasar para consumar sus obras, que vayan derechas, iguales y seguras sin el nivel, el cual le pone: y si la fábrica está derecha, viene a dar la pesilla en su lugar y blanco.

Mucho menos podemos las criaturas inconstantes y sujetas a caer, andar sin Nivel con que nos medir y ajustar con el Señor, de que seamos fábrica y templo del Altísimo. Es cierto, porque con nosotros está; y para que le hospedásemos, se nos quedó en el Santísimo Sacramento. Y si su Majestad dice; que sus gustos y delicias es estar con los hombres; cierto es somos templos del Altísimo a donde hace su habitación; por lo cual nos está bien cuidar de esta obra y trabajar por llevarla bien ajustada, mientras se fuere haciendo; que es mientras vivimos.

482.-El peligro de no hacerla derecha, ni segura, es fácil por los malos fundamentos de una estragada inclinación, que es tan peligrosa, que a cada paso estamos a pique y peligro de dar con todo en tierra. Y no sin causa nos amonesta la Iglesia, cada día, o noche, que velemos y estemos vigilantes, porque los enemigos son muchos, y ellos velan para hacernos guerra: por lo cual nos importa estar en guerra con ellos, pues la vida del hombre es una continua guerra en la tierra; para hacerla es necesario velar y poner a nuestra alma, no solo murallas, sino ante murallas, para estar seguros; no solo los mandamientos de la Ley de Dios, que son los muros, sino ante murallas de Religión, como las tenemos: y para conservar éstos para que estén fuertes, que son los preceptos y mandatos y votos es menester otras ayudas, como son la oración mental y devociones, y amonestaciones para que nuestros enemigos no lleguen a las murallas y ante murallas.

483.-Para esto pondré aquí como se ha de emplear el día para que no perdiendo punto en las obras para cada hora dedicadas, la flojedad y pereza no tenga lugar de dilatarlo a otra hora.

484.-Y también pondré una amonestación en que trate la criatura con su alma, amonestándola y obligándola a bien vivir y obrar. Todo será menester porque nuestra inconstancia e imperfección a menester esta espuela: porque es como un reloj desconcertado, que luego deja de dar. Aunque propongamos y deseemos perseverar, a un vientecito que se mueve, dejamos las cosas de virtud.

485.-A mi me espanta la inconstancia de la criatura. Y ninguna otra cosa más me hace conocer a Dios que ella. Ya proponemos, ya quebrantamos; ya nos afligimos, ya nos alegramos; ya tomamos las cosas con veras, y luego las dejamos; ya canonizamos a una por santa, ya por pecadora; ya nos subimos a la cumbre de la soberbia, ya nos bajamos a lo profundo de la desesperación; ya juzgamos bien, ya mal; ya estamos fuertes, ya flacos; ya amamos, ya aborrecemos; ya proponemos, ya pecamos. No se puede fácilmente decir la miseria, la inconstancia de nuestro natural malo; por lo cual es necesario mucho que velemos, y que en tales inconstancias tengamos nivel, con que nos ajustar y medir.

486.-Para esto pondré aquí el orden de ocupar el tiempo para que midiéndose mi alma, y cumpliendo esto, venga a dar en su blanco que es Dios; y para alabar al Altísimo con este orden de ocupar el día: y a las Religiosas nos compete esto más que a los demás porque somos Esposas del Cordero, y siempre hemos de andar dándole alabanzas con himnos y cántico nuevos. Y la obligación que las Religiosas tenemos de vacar a las divinas alabanzas es grande; y el hacerlo es contra nuestro estado, vocación y profesión. Y no solo es justo se haga lo que es de obligación, que esto no sería mucho.

487.- Fuimos llamadas para el oficio en la tierra, que los Ángeles en el Cielo; y así como la Iglesia Militante significa la Triunfante; y en estas dos Iglesias a de haber espíritus y Ángeles que alaben al Gran Señor, Dueño de ella, Cabeza y Criador suyo; los Ángeles de la tierra son los Eclesiásticos y Religiosos; pues miembros hemos de ser las Religiosas de esta Iglesia; y así somos los Ángeles del Señor y de su Iglesia; por lo que nos obliga a imitarlos en el encendido amor y casto y limpio espíritu. Y el mejor medio para alcanzarlo en esta triste vida, es la Oración y Contemplación, y ejercicios espirituales, e imitación de Cristo nuestro Señor. Sería lástima, (pues su Majestad nos llamó a su casa) dejásemos de corresponder.

Alégrame mucho el Salmo de Completas, que nos dice nuestra obligación; y dice la miremos con atención: “Que los de la casa del Señor le hemos de alabar”. Es el Salmo Ecce nunc benedicite Dominum; de día y de noche y a todas horas le hemos de alabar. Su Majestad sea servido lo hagamos y darnos espíritu para eso. Y pues nos llamó, seamos de las Escogidas.

488.-Y primero de principiar lo dicho para cumplirlo, querría dar a entender a mi alma las verdades siguientes; que no sé quien las cree y tiene fe de ellas, como ofendemos a Dios. Y sino las creemos, ni tenemos fe, merecíamos que la Inquisición nos castigase. Y si no las  creemos, sino que lo olvidamos, me admiro. Y viendo lo que vemos cada día por nuestras puertas; y tal vez por nuestros Padres y Hermanos, de verdad digo, que ninguna cosa más provecho me hizo a mi salud espiritual, que la consideración de la muerte y juicio. 

ORACIÓN AL BUEN PASTOR

 

490.-Tuve grandes inteligencias de este título de Pastor. Y conocí cual fiel Pastor es de sus ovejas: y ellas cuan ingratas a su Señor y Pastor.

Conocí cómo que andaba por valles y selvas buscándolas; y que las llamaba. Y a mí me llamó y me dejó enamorada  y herida de amor.

491.- ¡Oh que gran Pastor! ¡Oh qué rara belleza! ¡Qué fiel! ¡Qué afable! ¡Qué severidad! ¡Oh que gran hermosura! Sobre todas. ¡Ay Pastor divino! No sé, no sé que pasto es el que me habéis dado que me lleváis tras Ti! ¡Qué pan tan blanco me habéis mostrado, vida de mi alma, que querría con gran prisa y acelerado paso correr tras Vos, amado de la mía!  Ya desde hoy en adelante correré tras vuestras pisadas. Confieso, vida de mi alma, y Autor de todo, me dejáis engolosinada en lo que hoy me habéis mostrado. Ya no, ya no Señor, ya no quiero con vuestra ayuda y favor, irme de vuestro rebaño, ya no.

492.- Bienaventurados y escogidos del Altísimo y Ángeles míos sed testigos, ya no me he de ir. Y mi Padre y Pastor me ha mostrado cómo es Camino, cómo es Verdad. Y me ha dado de sus secretos y divinos pastos. Ya, ya he de correr a seguirle: y si yo fuere tan flaca y floja que me descuidare; yo sé de mi Pastor y de mi Amado, que por mi puso su vida, me llevará en sus hombros, y limpiará mi mucha malicia y maldad; y la señalará con su sangre, pues la dio por mi. ¡Oh pastos divinos de mi Pastor! Llegad, llegad almas, llegad; no carezcáis de estos divinos pastos; que yo sé de verdad si los gustáis, correréis. ¡Este si que es buen Pastor cuidadoso! El conoce sus ovejas, conoce y sabe sus pecados y miserias; y con sus entrañas de misericordia las remedia y perdona; y las reconoce para remediarlas. ¡Cuál es el cuidado de este Pastor Divino, cuando tiene una oveja perdida y descarriada, para traerla a sí! Tal vez con regalos, con inspiraciones, con caricias, con silbos del Espíritu Santo, con Pasto de su Cuerpo y Sangre, y hasta dar la vida no paró. Y cuando esto no basta, tal vez tira el cayado, de los trabajos sanando y lastimando, y dando conforme la lana, la nieve. Este si que es Pastor cuidadoso; y conoce sus ovejas, y conformase con sus miserias, cuidados por donde más las ha de aprovechar: llámalas con voces eficaces. ¡Cuántas y cuan admirables son las inspiraciones que da a sus ovejas! Este es el Pastor que las conoce, para consolarlas y animarlas, y estar con ellas en la tribulación. Y tal Pastor que con las obras de misericordia las trae a si piadosamente; y las hace sombra con sus espaldas para defenderlas de sus enemigos, y cuida de ellas, que hasta un cabello de su cabeza, dice no perecerá, ni será defraudado.

493.-Considerando el cuidado cuidadoso de este Pastor, ¿cuál es la oveja que le resiste a que con ella haga su oficio? Mira, alma mía, que el no acudir a ti este Pastor y remediarte, le es violento (si en Dios puede haber violencia) Mira si es Pastor cuidadoso. ¡Y qué admirable es la providencia de este divino Pastor para sus ovejas! ¡Qué general para todas, para flacas y fuertes, pobres y ricas! Y qué mucho que haciendo Vos esto, vida de mi alma, las ovejas os conozcan a Vos Pastor Divino, por su Padre y por su Pastor, y por su bienhechor; y por su Dios y Criador; y por admirable y misericordioso en vuestras obras; y pluguiera a vuestra Majestad no fuéramos tan ruines que más pudiéramos conoceros. Todas las naciones lo hagan. Amén. 

 

Capítulo de una petición que he hecho por un alma a quien tengo muchas obligaciones. Y de la respuesta de ella que fue preguntando y respondiendo al alma (los Ángeles)

 

Petición y respuesta de ella, que hice con muchas veras a los Santos Ángeles por un alma, que yo tengo obligación. 

 

494.-Alma.- Supliqué a mis Príncipes con grandes veras me dijesen;

1 ¿qué podía hacer esta alma para conseguir su salvación?

2 ¿Y para alcanzar perdón de sus pecados? Y satisfacer al Infinito por ellos?

3 ¿Y para perseverar en la virtud y gracia?

4 ¿Y para alcanzar un estado en esta peregrinación, perfecto, y de agradecimiento?

5 Finalmente les pedí que me enseñasen a suplicarles y pedirles ¿qué había menester                                  esta alma para el mayor agrado del Altísimo?

6 ¿Qué cómo se había de avenir con sus acciones exteriores, enfermedades, y en todo lo demás? 

495.-Y a todo esto me han respondido algunas veces lo siguiente; y el mismo Señor lo ha hecho por si mismo.

A la primera pregunta me respondieron:

Ángeles.- María, tus peticiones oyó el Señor y las de esa alma. Y la respuesta de las preguntas advierte. Supuesta la verdad firme de cuan necesario y conveniente es el seguir el verdadero camino de la virtud (como se lo manifestó el Señor a esa alma, y a ti, por el suceso del otro día) es necesario que el alma ponga muchas veras para negarse a si misma, porque desterrando con esta negación las pasiones e inclinaciones imperfectas que impiden se haga apta para el Reino de los Cielos. 

En qué consiste la verdadera y evangélica negación

En lo que consiste esta negación es en tres cosas:

La primera en que las ocasiones que se ofrecen, en que puedan intervenir las cosas del servicio del Señor, o las que ayudan a llevaros a la vida eterna, se tomen con veras, aunque sean violentas al natural; (si bien no lo han de ser a la fuerza) convirtiéndose de todo corazón y la mente, y alma, a obrar mientras durare la luz. 

496.-A la segunda pregunta, advierte alma, que en ninguna cosa más obliga al Señor a que olvide vuestros pecados, que el tener el alma memoria de ellos, y contra quién se cometieron, porque el tenerla trae dolor; el dolor perdón. Y la satisfacción la puede hacer esa alma con actos de amor. Y lo que más satisface a la justicia de Dios, y suele ser de los mortales menos conocido, es la resignación perfecta en la voluntad del Altísimo, padeciendo con igual ánimo los trabajos así ordenados por el Señor, como por las criaturas.

497.-A la tercera. Para perseverar en el camino de la virtud y gracia, es conveniente quitar las raíces del pecado y desterrar sus costumbres, para no imposibilitarse; y ser fiel en lo poco y en lo mucho; evitando con fortaleza las faltas ordinarias y más comunes. Y es conveniente ser fuerte en las cosas que se emprenden en el servicio del Altísimo y perseverar.

498.-La cuarta petición que es alcanzar en esta vida perfecto y quieto estado, es necesario, y mucho, que el alma esté superior a todo lo criado, inferior a Dios. Y que ninguna cosa ocupe ni embarace, aunque sea con razón o sin ella. Y si son cosas de la honra y celo de Dios, si se pueden remediar hacedlo con paz interior, porque la caridad bien ordenada principia de sí. Y no solo han de turbar estas cosas; pero ni deben hacerlo las contumelias para alcanzar este estado; sino que es más perfección alienten el interior con alegría. Y por todo agradecerlo al Altísimo y darle retribución. Y en confianza de la fe, y esperanza, descanse el alma en el Señor, que atento mira su remedio el Altísimo, y lo procura.

499.- La quinta es, que lo que aquí es menester esa alma para agradar a su Criador, son tres cosas particulares, que quiere el Señor de ella. La primera: que sea  fiel en corresponder con sus inspiraciones; que no se impidan; y obrando con ejecución lo que el Señor por ellas enseña, y agradecerlas a su Alteza. La segunda: que su ocupación sea en las alturas; (purificando con muchas veras el interior de lo que puede impedir a este fin en todos tiempos) y en particular en sus alabanzas y sacrificios. La tercera: paz del alma, que con la resignación en las obras del Altísimo se alcanzará; y con la guarda de los sentidos interiores y exteriores.

500.- La sexta y última petición es, que como se ha de avenir esa alma en las ocasiones exteriores y enfermedades. En las ocasiones exteriores se procure dar buen ejemplo, y vivir según las obligaciones del estado; con confianza en el Señor que si es de su gusto dará fuerzas para hacerlo, y si no las diere; y mientras diere enfermedades, se puede dispensar con alegría de espíritu, creyendo se agrada su Alteza tanto de obedecerlo como del sacrificio. Y dar enfermedades el Señor, es particular favor del Señor, y las que ha dado a esa alma, son con particular providencia y ocultos fines: y como tales se han de admitir.

501.- Estas preguntas y respuestas he hecho con particular luz del Señor; porque la tuve para la petición y preguntas, y para la respuesta. Dijéronme  los Ángeles: Di a esa alma, que fíe del Altísimo; que todos le seremos Intercesores, y que tiene su Majestad atención a esa alma y la mira. 

 

TRATADO DE ALGUNOS AVISOS PARA BIEN VIVIR Y PARA ENSEÑAR LA PERFECCIÓN

 

ES RESPUESTA SOBRE UNAS PREGUNTAS QUE HE HECHO AL ALTÍSIMO POR ORDEN DE LA OBEDIENCIA; POR LA CUAL ME PROMETO EL ACIERTO 

 

502.- La petición que N. P. me mandó pidiese al Señor, lo hice con veras; obligada y compelida de la obediencia y supliqué a su Alteza, que diese luz a N. P. para el cumplimiento de su Stma Voluntad: Y lo que de ella siento en respuesta es lo siguiente:

503.- Lo que sería de mi agrado y gusto en el Confesor de este Convento en quien habitan mis Esposas; con quienes tengo de tener mis delicias y regalos, y venir a descansar de las muchas ofensas que me hacen en el mundo, te lo diré en dos puntos: el primero enderezado a la buena dirección y gobierno del confesor. El segundo cómo se ha de avenir con las Religiosas.

504.- El confesor y P. Espiritual debe (según mi voluntad) cumplir lo que yo amonesto en mi Iglesia. Resplandezca vuestra luz en presencia de los hombres, para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos. Deben ser luz puesta en el candelero, y no escondida; porque han de guiar almas. Yo que soy Padre de las Lumbres estoy dispuesto y pronto a dar luz para a los que me la piden. Y yo pongo en tales oficios y obligaciones; pero deben los tales sujetos no poner óbice de su parte que impida la Luz del Espíritu Santo. Los que de esta manera se disponen son embriagados de la abundancia de mi casa: y darle yo a beber del impetuoso Río de mis deleites, porque está cerca de mi fuente de la vida. Y en los rayos de mi luz verán la luz. Esto será; que yo si se dispusiese el que ha de guiar esas ovejuelas, le daré mi sabiduría de mi fuente perfecta y abundante, para que lleguen mis Esposas y vislumbren, y conozcan que hay Dios en Israel, que las ampara, anima, corrige. 

505.- Muy grande es el servicio que se me hace con este ejercio; porque les fío mis almas y escogidas. A los tales yo los pongo por custodia de mi tesoro, por el cual, y por robarle andan rodeando sus enemigos inicuos y crueles; por lo cual importa mucho orar y estar advertidos los centinelas, ordenando su interior, que es el primer punto.

506.- Para que se facilite todo, lo primero ha de procurar el P. Vicario tener algo de oración, y buscar tiempo para dedicarse en este ejercicio; porque es el medio por donde yo me hablo y comunico, y doy luz a mis siervos. Procura el andar en mi presencia y acudir a algunos ejercicios espirituales, acomodándolos según las ocupaciones.

507.- En estas ocasiones procure avenirse sobria y prudentemente; porque la antigua serpiente mueve (ya que no puede tocar en las religiosas) los negocios del convento: por lo cual es conveniente tener advertencia, paz y paciencia, y fiar en mi (que deseo los acrecentamientos de lo espiritual y temporal) que haré lo mejor; y procurar conseguirlo en todo. Muchas ocasiones habrá que se pueda aventurar mucho de la paz del alma y recogimiento por la muchas ocupaciones; pero yo estaré atento. Y el confesor lo debe estar para regir y gobernar sus acciones prudente y mortificadamente. Encárgole ande siempre en mi presencia, con la cual todos los bienes se acrecientan, y las virtudes: sin la cual todas las virtudes y bienes se disminuyen.

508.- En segundo punto es que enseñe a mis Esposas y administre mi Doctrina, enseñando, y compeliéndolas a bien obrar; a dar la retribución que deben según Esposas del gran Rey; y a mi imitación, que es la mayor que tienen; porque es obligación de las Esposas imitar al Esposo y Señor. Enséñelas a que renuncien los deleites y pensamientos impuros, porque se espiritualicen como Ángeles.

Y se alcanzará esto por la mortificación de los sentidos. A ella las debe amonestar mucho; porque son los que roban el interior y tesoro del alma: que no es bien oigan , ni vean, ni hablen, ni gusten, ni comuniquen sino con su Señor y Rey; que está aguardando a los canceles de su casa para que le respondan alguna palabra dulce de sus oídos, devota y atenta para el rendimiento de su divina Majestad.

509.-Enséñelas a toda modestia y compostura, y mortificación. Enséñelas a que no peguen la afición a ninguna criatura; sino que tengan un alma despegada de todo lo criado. Enséñelas y amonéstelas a que huellen por la negación y resignación todas sus pasiones y malas inclinaciones de la propia voluntad; y a avenirse pasivamente para lo que yo les enviaré, o de regalo, o de trabajo; que amo como Padre, y regalo, y corrijo como juez. Enséñelas a que pongan los ojos en mi providencia en todas las ocasiones, considerando que todo se deriva, y vienen de lo alto y por mi mano poderosa.

  510.- Enséñelas a ponerse en el más bajo lugar; y humillarse e todos, conociendo ¿qué   son de sí? Y a que se persuadan que no tienen humildad, porque el que pensase la                          tiene, ese tal la puso al viento, y se la llevó como cosa liviana. Enséñelas a que cumplan el parecer ajeno, y que se rijan por él; y a la prontísima obediencia, porque la que es pronta en cumplir, está cerca de ser Ángel; y de lo contrario, Demonio.

Enséñelas a que se contenten con pocas cosas; y a ser pobres de espíritu, porque todo lo que carecieren de cosas terrenas y niñerías, tendrán de más amor mío, y de menos repartida la voluntad.

511.- Compélelas a que amen mucho a sus hermanas y a la paz entre ellas, porque en las Comunidades que están mujeres flacas, hace Dios gigantes contra el Demonio y sus secuaces. Y a que se alegren cada una en el bien de la otra. Y a que se compadezca cada una de su trabajo. A que no juzguen de sus hermanas ni miren con poca piedad sus acciones, sino con sencillo corazón.

Ámelas como a miembros en el cuerpo de Cristo, como lo son los cristianos, cuya Cabeza es Cristo. A que trabajen por agradar a Dios solo, y no deseen ninguna honra mundana. Enséñelas en que se ocupen en obras de virtud; y de ordinario tengan el pensamiento en cosas altas; y que su asistencia y ocupación sean en los Cielos; y a que traten perfectamente de oración. A que sean fuertes contra el Demonio; y otras cosas. 

 

Protestación de la fe y suspiros de un alma atribulada: confesando y magnificando a su Señor en su tribulación y pelea. Pide el alma a su Majestad le de luz de su peligrosa guerra para engrandecerle, porque misericordiosamente la libró de ella 

 

El asunto de esta pequeña obra

 

513.- Cuando aquel admirable Profeta vuestro se vio libre de la persecución del Faraón, y que quedaba anegado su enemigo y sus secuaces, y el Pueblo Hebreo libre: y que habían pasado con tantas tribulaciones libres, y con tantas maravillas y milagros; convirtiose de todo corazón y alma a alabarte a ti Señor, Dios de Israel, como a Autor de todas las maravillas y milagros. Y con un cántico muy memorable, y con mucha razón. Y su hermana María, movida de la misma causa, tomó un instrumento músico y tañéndolo, y siguiendo sus compañeras dijo: Alabemos a Dios gloriosamente, derribando en el mar al Caballo, y al Caballero. Al Faraón, y todo su ejército. Y Judit de todo su corazón te alabó, Señor; y porque fuisteis magnificado en su flaqueza, dándole fuerzas, contra aquel cruel enemigo Holofermes. Y en reconocimiento de este favor, ofreció las armas e instrumentos de la Guerra con el Pabellón del Templo. Si estos tus siervos hicieron ésto, Señor mío, ¿cuánto más lo debe hacer esta vil y pobre criatura? Pues el favor ha sido mayor, y con sujeto más flaco: la pelea más sangrienta, el enemigo más cruel.

514.-  Pues, Señor Dios de Israel, yo polvo y ceniza, te quiero alabar y confesar, y anatematizar a tus enemigos y quebrantarles la cabeza. Y pues con tu virtud, Señor, lo hicisteis, quiero glorificaros de corazón: ¿pero quién es la criatura ignorante para conocer tus obras? ¿Y hasta qué punto han llegado mis peligros? ¿Y a qué grado mis ofensas? Y porque no lo puedo conocer como criatura pobre, ni alabarte por el peligro de que me has sacado; porque lo haga con más veras, ruegote, Señor Dios  mío, que alumbres mi entendimiento e informes mis potencias, para que la principal, que es la voluntad, se enfervorice y convierta en tu alabanza. 

515.-Y te suplico, mi Señor, no ignore yo hasta qué grado ha llegado este favor; que a mi ver ha sido mayor que el hiciste al Pueblo Hebreo, y a Moisés su Capitán; porque merecían mejor tu favor, Señor, y no era su pelea tan peligrosa y sangrienta. Mayor juzgo que ha sido mi favor, que al que hicisteis, Señor, a David, cuando quitó la vida al gigante: pues me he visto en tantas peleas, con tan crueles enemigos y gigantes. Yo, Señor, no puedo juzgar cuanto ha sido mi peligro en dos meses, y más, que tu, Señor, me has tenido afligida y con tentaciones tan violentas y peligrosas, que son inexplicables. Y por serlo así, para que yo ejecute  mi deseo de alabanza por los favores que en ella me has hecho, acompañando a Moisés, a su hermana, y a Judit, te suplico, Rey mío, me enseñes y digas por tu boca ¿qué peligro ha sido éste, y qué favor? Habla Señor que tu sierva oye. 

516.- Dios Increado y Señor Inmenso, dicho tiene Vuestra Alteza del Justo por S. Mateo, que le tenéis contados los cabellos de su cabeza, porque uno tan solo no le sea quitado. Pues yo añado glorificando a V. Majestad, que no sólo lo hacéis con los justos, sino que lo ha hecho Vuestra Alteza con mi pobre alma y pecadora criatura. Y así, Rey mío, querría, aunque soy polvo y ceniza, glorificaros magníficamente porque me habéis librado del peligro cruel y del demonio nocturno y meridiano. 

517.- Rey mío, bien creo el encarecimiento de la pelea que me habéis mostrado; y si bien es verdad que cualquier encarecimiento dicho de vuestra boca es grande, porque sois Dios de verdad: y lo estamos, que con ser así, conozco que aun no me lo decís (porque habláis con criatura limitada) todo  mi peligro: porque fue tan grande que no puede caber debajo de ponderación de corazón humano. Pues ¿cómo será posible que yo lo pondere con mis breves palabras? Ni vuestra Alteza me lo declare? No porque vos mi Dios, no podéis; sino porque, quien lo ha de entender es criatura limitada, como yo (y no cae debajo ponderación mi limitación) sino hubo crueldad, invención, fabulación, espanto, que el Demonio no ejecutase conmigo; ni fantasmas, que no me pusiese delante, ni herejía que no me persuadiese; ni aflicción, que no me representase; ni difunto que yo conociese que no me representasen y trajesen presente a mis ojos? ¿Quién podrá contar los linajes de tentaciones? ¿Quién podrá numerarlas? Las visiones formidolosas y falsas que me mostró disimulándose con vuestras verdades. ¿Y si vuestra Alteza no me hubiera concedido don de conocer al demonio interiormente, cuando se encubría con vuestras verdades, ¿cómo me fuera posible a mí pobre gusanillo librarme de la boca del Dragón?

518.-Finalmente, Señor, ¿puede llegar a más ponderación que llegó la antigua serpiente (a su pesar y a violentarse) a fingir querría recibir con gusto las cosas divinas? ¿A recibir y esperar el agua bendita y pedirla? ¿Y finalmente a parecer (a la apariencia) el infierno, Cielo? ¿A fingir milagros? ¿A trasformarse en Ángel de luz, y en apariencia de los Santos? Y particular tomando vuestra figura, Dios mío, y la de la Purísima entre las mujeres, y mi Señora y Reina? ¿Qué diré yo llegando a este punto? ¿Cómo los cielos no se pasma?¿Cómo los elementos no se embravecen? ¿Cómo los animales no ayudar a vengar esta causa? ¿Y cómo los Serafines y Ángeles no vengan esta Causa; aniquilando este fiero Dragón y confundiéndole en sus fabulaciones e insanias falsas?

519.- ¡Perversidad maligna! Yo te confundo, anatematizo y confundo, yo te detesto, huello y anego en el mar de tus maldades, Serpiente ponzoñosa, Lobo carnicero, León sangriento, oprobio de todos, soberbio y diabólico Dragón; enemigo de su luz, desposeído de su brazo poderoso y de su gracia. Yo te confundo en su nombre, y quebranto tu cabeza, y te huello. Basilisco terrible, todos tus errores anatematizo; tus fabulaciones confundo; tus sugestiones niego.¡Maldito seas eternamente!

520.- Oh Señor, y ¡quién pudiera, aunque fuera a costa de mi vida, anatematizar y quebrantar la cabeza a todo el Infierno junto, y cantar a vuestra Alteza gloriosos cánticos, por el favor en que me hallo reconocida me habéis hecho! Recibid, Dios mío, estos pobres suspiros que os quiero dar en retribución de tales  favores, con esta protestación de fe, y este cántico y alabanza. Pero ¡ay, mi Dios, que soy polvo y ceniza! Pero según sois de misericordioso, fío de vos, Dios mío, no me desdeñéis de oír a este pobre sierva vuestra.

  

PROTESTACIÓN DE FE Y CONFESIÓN DE LOS SACRAMENTOS DEL SEÑOR

 

521.-Señor Dios Increado, Autor de todas las cosas visibles e invisibles, yo te alabo por Dios, y te tengo y confieso por Señor. Toda la tierra te venere y reverencie; y reverencio por eterno Señor y Padre.

522.-Yo, Sor María de Jesús, hija indigna de su Alteza; hechura indignísima de las manos del muy alto a su imagen y semejanza, creo, reverencio, y adoro, y magnifico de todo mi corazón, alma y mente, que sois Señor y Dios, Superior a todo, y Criador de todas las cosas visibles e invisibles. Y tu, Señor, eres quien los Ángeles, los Cielos, todas las Potestades, los Querubines y Serafines deben alabanza, honor y gloria, y magnificencia. Y yo, pobre y vil criatura, te la doy; confesándote por un Dios en la Santísima Indivisa Trinidad; y reverencio tres Divinas Personas en la Unidad de una esencia; ni confundo las personas; ni aparto la Sustancia. Confieso por Una, distinta la persona del Padre; y por distinta y otra la del Hijo; y por otra y distinta la del Espíritu Santo; y por una la Divinidad altísima del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Igual sois en la Gloria, y juntamente eterna la Majestad.

Confiésote Altísimo por Igual, por Increado, por Inmenso, por Eterno y Señor Dios de las alturas. Y que conozco no eres  tres eternos, sino uno eterno, y uno increado, y uno inmenso, y en todos los atributos es igual el Padre, y de la misma manera el Hijo, que el Espíritu Santo sois. Señor es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: pero no son tres Señores, sino un Señor; y no se ha de creer que sois tres dioses sino un Dios solo. El Padre es Increado, y el Hijo trae su origen de solo el Padre ab eterno; y no es hecho, ni criado, sino engendrado por la fecundidad del entendimiento del Padre Eterno; y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.

523.- Eres Altísima e Individua Trinidad, Igual, Inmensa, y divinidad altísima, que todo lo comprendes, conoces y miras. Y nadie como Dios Altísimo te puede comprender, sino tu solo Señor a ti mismo. Eres divinidad altísima, y te confieso por tal, que careces de toda imperfección, corrupción, mortalidad, imagen o figura; porque la divinidad no cae debajo de imitación ni cosa corpórea, sino una Divinidad y ser infinito, en quien todo tiene ser, se vivifica y vive. Todo esto confieso, que ha de creer un fiel cristiano. Y juro, protesto es fe verdadera.

524.-Y que también lo es, y ha de confesar (el que quisiere ser salvo) los misterios de la redención; y yo, Sor María, hija de la Purísima Virgen María, en cuyas entrañas y tálamo se obró este misterio, y Esposa indigna de Jesucristo mi Señor; e hija de la Santa Iglesia, confieso, juro y protesto de reverenciar, creer, y adorar toda mi vida, y en mi muerte. Y si mudare de este pensamiento por locura o persuasiones falsas de la antigua Serpiente, lo doy por nulo y no válido, y lo anatematizo: y para ahora y eternamente confieso el misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo fielmente. Confieso que es hombre verdadero, siendo juntamente Dios, y que es engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, esto es ab eterno. Y en cuanto hombre es nacido en este siglo para reparo del linaje humano de la sustancia de las purísimas entrañas de la Purísima Virgen María, su Madre. Es perfecto Dios, y perfecto hombre, y confieso que en cuanto hombre consta como nosotros de carne humana, y de alma racional, y según la divinidad es igual al Padre, y según la humanidad inferior al Padre. Y aunque esto es así no son dos supuestos, sino uno; porque Cristo nuestro bien es Uno, no por la conversión de la Divinidad en la carne humana, sino por haber sido la humana naturaleza levantada al ser de Dios.

525.-Y por este beneficio levantó al pecador del polvo de la tierra. Y siendo digno de odio y aborrecimiento, porque la ofensa fue contra Dios, le hizo idóneo y capaz de la gracia. Y siendo ofensa infinita, porque fue contra Dios infinito, satisfizo infinitamente. Y no siendo necesario padecer, para la copiosa redención tanto, porque por ser Dios bastaba el primer acto, con todo eso quiso este Señor que fuese tan a costa suya, y con tan grande amor, que padeció violenta muerte de cruz. Todo esto confieso, agradezco y reverencio eternamente, y que el Señor bajó del Cielo, y encarnó en las purísimas entraña de la Reina, que fue Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, y digna Madre de Dios; y superior en gracia y merecimientos a todos los Santos y Ángeles. Y que es la superior a todos; y que solo al Señor es inferior. Y confieso merece esta purísima Reina reverencia, alabanza y gloria eterna.

526.- Y también prometo, juro y protesto confesar esta verdad, y si fuere menester dar la vida por esta verdad. Y porque la Reina de los Ángeles, fue concebida sin mancha de pecado original; esto juro, protesto, aseguro, y en mi interior lo reverencio como de fe: si bien no está definido como Artículo de fe. Pero pido a Dios eterno, cuya es esta causa, ordene que se verdad definida como artículo de fe. Para lo cual prometo la vida (si fuera necesario) y mil vidas, si el Señor me las diera,  para con tremendos martirios darla por esta causa.

527.-Confieso, protesto y juro de creer, confesar y protestar eternamente todas las verdades del Altísimo reveladas a su Santa Iglesia; la fe que  hay en ella, y como lo manda, ordena y crea un fiel cristiano. La Santísima Encarnación, Natividad, vida y Doctrina, Pasión, muerte, Resurrección: Predicación de mi Señor Jesucristo; y su admirable Ascensión a los Cielos; con todos los demás artículos de la Santa fe Católica; y todos los Sacramentos, Definiciones, Ritos, Tradiciones Apostólicas y Eclesiásticas de la Santa Iglesia Romana: como ella los confiesa y enseña; unida por su Cabeza Cristo nuestro Señor, y gobernada por el Espíritu Santo.

528.- Y así mismo creo, y admito, y confieso todas las verdades, favores y doctrina, y enseñanza que Dios a revelado a los Santos, y por ellos, y por los que ha revelado por los méritos de mi Señor Jesucristo a mí, pobre alma, y por intercesión de la Purísima Reina, y todos los reconozco, agradezco, y reverencio de todo mi corazón y ofrezco eterna alabanza y reconocimiento.

529.- Confieso y admito de todo mi corazón la Sagrada Escritura, por cosa divina, Santa, admirable, loable y honesta, en aquel sentido que la ha tenido y tiene la Santa Madre Iglesia, a la cual pertenece el juzgar del sentido verdadero e interpretación: y jamás le recibiré, sino según el unánime consentimiento de los Santos Padres.

530.- Confieso que son siete los Sacramentos de la nueva Ley de Gracia, instituidos por Cristo mi  Señor, aunque no todos son a cada uno necesarios; pero son el Bautismo, Confirmación, la Eucaristía, la Confesión, la Extremaunción;  y el Orden y el Matrimonio son para el que hiciere elección de ellos según la vocación de cada uno: los cinco son pertenecientes y necesarios a todos: los últimos son necesarios en la Iglesia, pero no obligatorios  a todos. 

531.- Confieso que tiene Dios Vírgenes Santas en el Cielo, y que sobre todas lo fue la Virgen; y que el serlo es cosa muy loable y a Dios muy agradable; y que es la mejor parte, y vida santa, pura y limpia, y loable; y las vírgenes tienen particular gloria en el Cielo; y en mi estimación tengo por gran beneficio y bienaventuranza a quien Dios le concede esta dicha.

532.- Recibo, y confieso que en la Misa se ofrece a Dios el verdadero y propio sacrificio propiciatorio por los vivos y muertos. Y que el Santo Sacramento de la Eucaristía está verdadera, está real y sustancialmente el Cuerpo y Sangre de Cristo. Juntamente con el alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Y que se convierte toda la sustancia de pan en el Cuerpo Santísimo y del vino en la Sangre: a la cual conversión llama la Iglesia Católica, Transustanciación. Y confieso debajo de cualquiera de las dos Especies se recibe todo Cristo, y todo Sacramento.

533.-Confieso firmemente que hay Purgatorio; y que las almas que allí están detenidas son ayudadas con los sufragios de los fieles. Y juntamente confieso la comunión de los Santos.

534.- Y que los que están en la Celestial Jerusalén son bienaventurados; y que fueron primero viandantes: y que para estar gloriosos ven la cara de Dios: y que para ser bienaventurados fue necesario, que confesaran toda esta fe que yo confieso, y la Iglesia tiene. Y estos Santos bienaventurados merecen ser honrados y venerados, y sus reliquias. Que hacen oraciones a Dios por nosotros.

535.- Reconozco y confieso que las imágenes de Cristo y su Purísima Madre, y la de los Santos, merecen ser reverenciadas y veneradas, y la Santísima Cruz en que Cristo murió.

536.- Confieso que hay autoridad en la Iglesia hasta para conceder indulgencias y gracias. Y que el uso de esta potestad es muy saludable para los fieles. Y que esto se concede, y da valor de los méritos de mi Señor Jesucristo, y su Santísima Madre y los Santos, los que no han menester para su satisfacción.

537.- Confieso y reconozco a la Santa Madre Iglesia, Maestra de todas las iglesias. Y confieso y juro la obediencia verdadera al Príncipe y Pontífice Romano. Es Sucesor del glorioso Apóstol S. Pedro, Príncipe de los Apóstoles.

538.- Ítem acepto y confieso todo aquello que los Sacros Cánones y los concilios generales nos han propuesto, definido y declarado. Todo lo cual, y lo dicho en esta protestación, indubitablemente confieso; y todo lo que es contrario, y cualquier herejía condenadas por la Iglesia, reprobadas y anatematizadas, condeno yo, y detesto y anatematizo, y muy particularmente las insanias, fabulaciones y embelecos del Demonio; que estos días me ha persuadido y con lo que me ha atormentado. Todas las visiones falsas y las malas doctrinas, y todas sus fabulaciones condeno, repruebo y desvío de mi entendimiento. Y pongo por testigos a los Santos y al Señor el cual ha sido juez de mi voluntad, de que no las ha admitido; y de que las condeno, detesto y no admito; los pongo por testigos, y particularmente a mi confesor y Prelado, con quien he comunicado todos mis trabajos (y con sus ayudas he podido salir de ellos libre, y con el favor del Altísimo, por lo que le doy muchas alabanzas) y confieso. 

539.- Y esta verdadera fe Católica, que he dicho, (sin la cual ninguno se puede salvar) ahora voluntariamente yo elijo, confieso, admito, y reverencio, y venero, prometo, hago voto, y juro de confesarlas y conservarlas constantísimamente, la misma entera no inviolada hasta el último aliento y trance de mi vida, con el favor y protección del Altísimo. Y propongo de hacer cuanto pudiere y a mi toca, la misma conserven, y enseñen, y prediquen, y favorezcan, por su suma bondad. Amén, amén.

540.- Mi Señor, Rey mío, muy gran dicha fuera para mi el que yo, pobre y sierva vuestra, muera por la confesión de esta fe, y lo hiciera mejor que ir a gozar de la gloria; que no puedo encarecerlo más: pero os suplico Altísimo, que para alivio de este mi deseo (sino hubiere medio por donde conseguir el ser mártir) me concedáis, que yo tenga muchos trabajos y dolores porque todos os confiesen. Así sea. Amén.

  

SUSPIROS DE UNA LAMA AFLIGIDA, Y CÁNTICO EN ALABANZA DEL ALTÍSIMO, CONFESÁNDOLE POR SU PROTECCIÓN Y AMPARO

 

541.- Señor, Dios de Israel, Altísimo y magnífico Señor, que levantas a los pobres y los dispones eficazmente para que ayuden a tu Causa y la defiendan, para que habiten en tu ayuda; yo, pobre y vil criatura, te magnifico gloriosamente, porque me concediste siendo indigna el señalarme con tu señal y sello de vida Eterna, haciéndome cristiana, y dándome lo suficiente con muchos tesoros de la Iglesia, para que yo lo haga eficaz y te sirva. ¿Cómo, Rey mío, estimaré este don? Yo querría compeler a todas las criaturas para que te alabasen a ti Altísimo, de quien deriva toda dádiva, y como de su principal causa en quien todo se sustenta, vivifica, y tiene ser. Bien sabéis, Altísimo Rey mío, que quisiera todas las criaturas racionales, e irracionales se hicieran lenguas de Serafines, para que por esta pobre sierva vuestra os alabaran y magnificaran, con eternas alabanzas, y cantar nuevo, porque sois admirable en estas obras.

542.- Alabadle criaturas, porque en mí, pobre sierva suya, obró que habitase en su ayuda; porque en mi pelea esperé en él y conocí de mi parte nada podía; y esperé en su Alteza; fue mi amparo, mi refugio, y en quien esperé y confié. Alabad criaturas al Altísimo gloriosamente, porque mis enemigos me cercaron y afligieron demasiadamente pasando por fuego y agua; me trajo al refrigerio dejando anegados en el mar de sus engaños los enemigos.

543.- Señor, Dios de Isaac, Jacob, vuestro pueblo soy y conozco el favor y beneficio, que hacéis a esta Israel. Quien ha de dejar de fiar en Vos, Dios mío, pues me habéis librado de los lazos de los Demonios diestros, que los han parado a una y otra parte. Habéisme librado de las palabras ásperas que pudieran haberme apartado de las Leyes divinas.

Tu, Señor Dios, protector mío, me has librado en la parvulez de mis fuerzas y años y virtudes de las fuerzas, y burlas, escarnios, y rabias, y afrentas de los maldicientes, y murmuradores de tus testimonios: y del veneno de la lengua de la Serpiente; y me fortaleciste y confortaste,para que las hollase con la fuerza de tu brazo poderoso, que se deriva a los pobres y menesterosos. En mis peleas me hiciste sombra, Señor mío, con tus espaldas, y fue muro fuerte y circuito que me rodeó, a cuya sombra desfallecieron, y se turbaron los enemigos demasiadamente, y se les deshicieron con ella sus fabulaciones e insanias falsas, y no pudieron con la sombra de tu amparo ejecutar su saña.

544.- Dios mío de Israel, y ¡con cuánta razón puse mi esperanza en ti! En ti, en donde los pobres y afligidos, y menesterosos, (para que busquen la verdad de tus testimonios) son fuertes: y tu, Señor, estás con los atribulados en su tribulación. En la mía que fue peligrosa y violenta me escondiste a tu sombra, Señor. Ampárame de ella, para librarme de las aves de rapiña. Debajo de esta sombra, y acogida saludable, me refrigeré y gocé de la siesta del mediodía y frescura saludable: y allí tu, Dios mío, extendiste tus alas de misericordia con tu sierva, y de justicia con los inicuos enemigos. Defendióme tu verdad, como escudo fuerte, siendo ignorante: con ella me hiciste circunspecta contra la saña de tu enemigo. Este Escudo de verdad fue fuerte, porque cumpliste, Señor, lo prometido liberalmente. Con este amparo no temía en la noche, ni a los Demonios nocturnos, que me armaban el lazo en la oscuridad y tinieblas, con la saeta voladora de las palabras y fabulaciones falsas, que me decían, queriendo destruir tus obras poderosas. Venía esta saeta en la noche encubierta y disimulada con el aparente engaño de los regalos falsos y sañas impuras.

545.- Tu, Señor, me libraste de la tentación clara y ligera, y vana; de la grave y encubierta; de la mala y descubierta; y de los Espíritus invisibles con quien peleaba. Y tu, Señor, derribaste y cayeron en esta pelea; (porque todo el infierno me cercaba) mil a la siniestra y diez mil a la diestras. A tu diestra y siniestra cayeron todos; y libraste a mí, pobre cautiva, de las prisiones; y no se atrevió el enemigo cruel llegar con el cuchillo amargo de sus fabulaciones. Señor mío, con vuestros ojos mirasteis los míos, y vieron (porque los mirasteis) la maldad y menosprecio que merecían vuestros enemigos.

546.- En este tiempo tuve, Señor mío, por mi esperanza vuestra verdad y testimonio, y con ellos pude vencer, porque no esperé en mí nada. Habéis puesto vuestro refugio y acogida muy alta, y así los pequeñuelos que se humillaron, los levantasteis a esta verdad y altura inmutable; y en ella me pude librar; y me animasteis a la esperanza de que este bien (siendo viandante, tengo en este refugio) me concederéis que sea mi habitación y morada eterna en el día final.

Señor, Dios mío, Vos mismo, habéis sido mi refugio; y por eso es alto y encumbrado, y a él no se atrevió el mal a llegar ni a mi.

547.- Y tu, Rey mío, no te contentaste con esto, sino mandaste a tus Ángeles de mi, me guardasen en todas mis carreras y caminos. Hiciéronlo tan bien, que fueron mi circuito  y antemuralla; y con tu poder me defendieron, y no uno solo, sino seis Príncipes. Hicístelos protectores y defensores míos; lleváronme en sus palmas y defendieron en caminos ocultos y peligrosos, porque su fragosidad no me ofendiese y yo topase en las piedras. Muchas me ponía la antigua Serpiente, y estos ángeles Santos, con la fortaleza de tu Divinidad y rostro (como siempre ven tu cara magnificándote y defendiéndome), confundieron a este Dragón en su malignidad. Y yo entonces pensaba, cómo tu, Señor, me confortabas por tus testimonios y hollaba el Basilisco, que me enviaba su veneno ocultamente con varias y violentas tentaciones las cuales menosprecié con tu fortaleza y socorro; que como Dios poderoso me vivificaste, Señor.

548.- Quería este Basilisco ( y contra él me fortaleciste) que me hiciese obstinada y rebelde (como él lo es) a tus palabras: pues pone el Áspide la una oreja pegada en la tierra y cosida con ella; y con la cola tapaba la otra. Aconsejábame esta insania, y en las que me decía me pegaba la oreja en ellas, y la otra me tapaba, para que con su fabulaciones no oyese los consejos y doctrina de mis Confesores y Prelados, pero con tu favor le hollé, y pasé a ti Señor, adelantándome aceleradamente con estas tribulaciones; y luego oí tu promesa en que me prometes que me defenderás; porque esperé en ti. Y alegrose mi espíritu  en tu Verdad, y en el premio de tu gloria, que me prometes; y con la alegría (y demasiada), clamé a ti en mi tribulación, y tu, Señor, tenías cerca tus oídos de la menesterosa, y me oíste; y estuviste conmigo en mi tribulación, defendiéndome y guardándome la vida del alma y del cuerpo; y glorificándome en este valle de lágrimas con vuestros favores que son prenda de la Vida Eterna.

Y no solo, Señor, me glorificaste en los gustos y consuelos, sino en la tribulación, que siendo tan violenta al natural, lo has obrado en mi; y me glorifico, alegro y conforto en  cumplir mis deseos, que son padecer por ti mi Dios: y hacer obras en agradecimiento y retribución de lo mucho que he recibido, para que en esta vida te goce por gracia, y en la eterna por gloria.

549.- ¡Oh, Altísimo, quién diera un general pregón conjurando a los pobres, a los afligidos, a los pusilánimes ¡A todos llamo, llegad, llegad, que aunque más afligidos estéis, tenemos Dios en Israel que es fiel. No dormita, ni duerme, el que es guarda de Israel.

Llegad a este mar de misericordia y a este magnánimo y magnífico Señor. No seáis tan pusilánimes que oigáis lo que aquel pueblo, de que era Capitán Moisés; que murmuraban y decían: ¡ojalá hubiéramos muerto en Egipto y no en esta soledad!  ¡Ojalá perezcamos aquí, y no nos lleve Dios a la tierra, porque no seamos todos pasados a cuchillo, ni nuestras mujeres e hijos queden esclavos, cautivos! ¡Mejor es volvernos a Egipto! ¡Nombremos un Capitán que nos guíe, y volvamos allá!: ¡mirad que la tierra que hemos visto es buena, y no temáis en volvernos, que peor es conocer otra!

550.- Estas y otras muchas cosas decían aquella gente tibia y cuitada: y a mi me quería persuadir el Demonio  a que volviese la cabeza atrás, y a parecerme que perecía en el camino del servicio de Dios. Pero yo me conforté y oí la gente fervorosa, que fueron los buenos exploradores, y dije con ellos, contra el Demonio: ¡la tierra que hemos visto, es buena; y no temáis a sus conquistadores, porque como pan podremos tragarlos! Les falta todo género de presidio, y el Señor está con nosotros, no temáis; subid, poseamos esta tierra, que sin duda podemos conquistarla.

551.- Esto dijeron los otros exploradores. Y lo debe decir el alma a quien Dios pone en batalla. No es tan bravo el León como pensáis; a los flacos paréceles que los enemigos son como gigantes: y a lo que parecen, se pintan como langostas; y no es sino al contrario, que los enemigos del Pueblo de Dios son como mendrugos de pan: y que los peleadores de la verdad, como hombres hambrientos, y que con facilidad y gusto los tragan.

Fáltales el socorro de Dios, y los hijos del Altísimo lo tienen: y los temen como cuitados. ¿ea, pobres, animaos, que como dice San Bernardo, no es la mayor tentación la falta de la esperanza en la batalla, sino el miedo en ella. ¿Piensas pobre y flaco que el camino del Cielo está lleno de trabajos? Sin duda está lleno de fieras más crueles, en las cuales uñas caerás huyendo del camino de la verdad.

552.- Confundido seas, dragón fuerte, porque me querías persuadir esta insania falsa. Querías, cruel Serpiente, que me sucediese a mi lo que dijo el Profeta Amós; que huyendo del león, topará con el oso; y sería como el que entrando en su casa arrima la mano en la pared y sale una Serpiente que le muerde?

Mira enemigo cruel: y adviertan los tentados y afligidos que el trabajo de la virtud es mucho menor que el del vicio, porque aquél tiene la generosa condición del León, que pierde su fuerza y se muestra blando a los que se le rinden y sujetan: y si huyes de él,  toparás con el Oso. Si temes afligido la escarcha, caerá sobre ti la nieve. Huyendo las armas del hierro no escapará de la de bronce.

553.- Mira pobre tentado que aunque el Demonio te prometa el regalo y delicias, que está allí la muerte. No admitas la pereza, que como dice el Espíritu Santo los deseos matan al perezoso. Lucha con estos Leones y Basiliscos hasta desquijarlos, como otro Sansón. Y en el cuerpo de ese León muerto, y en la mortificación, hallé el panal de miel y dulzura que me alentó a proseguir mi camino.

554.- Poníame el Demonio mucha flaqueza y pusilanimidad, que me desfallecía con la carga; y cierto que tenía necesidad del castigo. Hácialo el Señor, (que a los que ama corrige) y necesitaba de espuela. Mi alegría en esta pelea era poca. A lo que me obligaba mi tristeza, era a la cobardía, a estar compungida temerariamente: el pensamiento tenía brutal; la conversación tibia; la obediencia sin devoción; las palabras sin circunspección, la oración sin atención, mi lección sin provecho: apenas el temor del Infierno espanta; ni el temor detiene; ni la razón enfrena; ni la disciplina corrige. Todo esto hace el tedio y tristeza que seca los huesos, que el Demonio pone en el alma atribulada cuando se deja caer en este mortal tedio.

555.- Y yo, Señor mío, lo he experimentado. Pero cuando yo me alentaba, y tu Señor mío me mirabas, (que como piadoso lo solías hacer en mis trabajos) dilatábaseme el corazón; y entonces yo corría en tu camino y guardaba tus mandamientos y testimonios. La disciplina me era amable, el ayuno dulce; las vigilias breves; los vestuarios ásperos, suaves; el trabajo deleitable; la esperanza descanso; y el amor todo me lo facilitó, que es fuerte como la muerte. Pero tu, Señor, me dejabas en peleas y me hiciste experimentada en ellas; y conocí que las tentaciones no se han de vencer huyendo sino acometiendo a las cosas de virtud, de que pretender los enemigos alejar. Y a las tentaciones impuras me enseñaste, que huyendo y no acometiendo. No temí la fiereza de estos Leones, porque tu, Señor, me fortaleciste, y vencí con tu favor; y en ti mismo que me confortaste, todo lo pude.

556.- Vivificásteme, Señor, con la grandeza de ánimo con que David salió a pelear con el Gigante Goliat; diciéndoles a mis enemigos: ¿vosotros venís contra mi tan pequeñuela en la perfección? Mirad que soy aquella que dijo el Señor: nuestra hermana es pequeña. ¿Tú, antigua serpiente, vienes contra mi, con espada, daga, lanza y escudo, fiado de esas tus armas y valentía, que tu tienes, y te glorías en ella haciendo ironía de mi? Yo, pequeña, me armaré con el nombre del Señor de los ejércitos de Israel a quien tu despreciaste, y él te entregará en mis manos, y te herirá de muerte, y cortaré tu cabeza, y haré que tu cuerpo y los de tus secuaces sean manjares de las aves; y sino de las de la tierra, séanlo de las del Cielo, que alegres y triunfando canten contra ti, Serpiente, alegrándose de su dicha, y de las aves de la tierra (para que todo el mundo sepa que hay Dios en Israel) y esta Iglesia conozca, que no salva Dios por espada y lanza, sino por su omnipotencia; porque la guerra ha sido suya; y con el favor del Altísimo más valdrá la pequeñez de la criatura que diez mil. Tema Saúl; tiemblen sus Capitanes; huyan aprisa los soldados, solo con ver a Goliat y oír sus palabras: y un solo Pastorcillo le hace rostro.

557.- Oíd, serpientes, que yo pobre mujer y flaca, os arrostro porque habito en la ayuda del Altísimo; y me adornó su Alteza de fortaleza. Y os haré rostro y baldón porque acerté en confiar en Dios, en cuya virtud entré contra el Demonio en campo: y antes de comenzar la batalla blasoné de la victoria y fin de ella: y sin tener espada, ofrecí de cortarte y quebrantarte la cabeza: porque eres enemigo de mi Rey y Señor, y lo mismo hice de todo tu ejército Gigante cruel, porque fue batalla de Dios.

558.- Conozca todo el mundo la Omnipotencia de mi Rey que pelea con la más flaca y pobre, más pusilánime que todos; siendo mujer femenina como Judit: más tibia y flaca que Susana; más poco poderosa por mis deméritos que Ester: y por la bondad de mi Rey y Esposo espero alcanzar libertad para su amado Pueblo y mis hermanos, Y con esta protección haré lo que Isaías dice: Mudaré la fortaleza de humana en divina; tomaré alas, volaré como águila: correré, y no trabajaré; andaré y no desfalleceré. No temí. Esperé en mi Señor; y vencí, y magnifiqué sus grandezas. Dividió su mar y me dio paso llano, sin que me dañasen las amarguras. Y no temí al río y mar de tentaciones, que salió por la boca del Dragón. Dividióme las aguas, y el faraón y sus secuaces (la antigua serpiente) quedó en el mar confundida con sus malignos espíritus. Y el Altísimo, por su bondad, me sacó del fuego y del agua; y me trajo a refrigerio.

559.- Pretendía esta Serpiente, no solo que no alcanzase la victoria; pero porque conoció que el Señor me ponía en la pelea, temió. Y me persuadió no me pusiese en ella, que perecería; y que era soberbia en admitirla. Temió (y aunque no a mi, porque soy flaca), el poder del Altísimo que me vivificaba contra este enemigo. Y entre las tentaciones que me trajo, fue una que no admitiese la pelea, en que Dios me mandaba que pelease. Toda esta es la flaqueza del infierno, que temieron ponerse a pelear con la mujer más flaca y desvalida, y cuitada del mundo.

560.- Sucedióme a mi lo que a David cuando resistió a los que quisieron impedir su pelea. Yo resistile a este enemigo y obedecí a Dios, fiando me ayudaría en lo que me mandaba. A David le sucedió que le pretendieron impedir su acometimiento, su hermano mayor Eliab, el cual le notaba de soberbio y presuntuoso: y Saúl le decía, era poco ejercitado, y el Gigante fuerte y diestro en pelear. ¿Cuáles fueron los engaños y miedos que me ponía la antigua Serpiente para no determinarme a las obras arduas de Dios? Y esto pretende persuadir a todos. Querría vencerme como flaca: pero yo le respondí, lo que David. A quien le impedía dijo: Yo apacenté el ganado de mi padre y si me cogía algún carnero, el león o el oso, iba tras ellos, alcanzábalos y heríalos; y sacábales el carnero de la boca. Y si se volvía contra mi, los asía de la garganta y los ahogaba. Pues esto ha sido así, como lo habéis experimentado, ¿porqué he de temer? Pues yo respondo así a esta serpiente: si yo apacentaba el ganado de mi Padre Dios, que eran las virtudes del alma; y se venía el León a quererme robar mi tesoro, y el Oso y la Serpiente me tentaban en alguna virtud, y como flaca me hacían caer en alguna, y me la cogían; iba corriendo con la luz divina: sacábasela de la boca; proponía la enmienda. Pues si esto has experimentado en mi, enemigo, ¿porqué ahora me acobardas en la pelea que Dios me pone? Yo no me afligí, ni por muchos espantos, que me has dado me he afligido. ¿Pues porqué me acobardas? ¿Y vienes como Gigante, tanto menos fuerte cuanto soberbio? ¿Por ventura serás más fuerte que otras veces? Si yo maté al Oso y al León (ya tienes estas figuras en otras ocasiones) ¿Serás ahora más bravo y fuerte? Sábete cruel enemigo, que me sucedió a mi lo que dice San Pablo a los de Corintio: quien me libro de un trabajo, me librará de otro, pues el Altísimo y Magnífico Señor me libró desde que tuve uso de razón de tantas y tan violentas peleas y peligrosas? Pues aun siendo niña eran tantas, que no se pasaba  día en que no se me ofreciesen violentas y peligrosas peleas: pues si aun tan temprano me guardó el que es guardia de Israel, ¿cómo no me guardará ahora? Siempre estuvo conmigo en mi tribulación y me confortó, ¿porqué no había de esperar en mi refugio?

561.- Y si tu, Rey mío, estás conmigo no tengo a quien temer, y si peleas, Altísimo, conmigo, ¿quién me pondrá vencer? En tu nombre salí a la batalla; con tus armas me armé y acometí al enemigo. De ti esperé la victoria para glorificarte con ella; arrojando a ti mismo las coronas: a ti, pues con virtud las he ganado. Embriágame con el vino fuerte de tu amor porque este me dará tanto esfuerzo, que no tema los poderes del infierno; ni temí el trabajo de la virtud que los enemigos me intimaban por grande. Y no quiero otro premio sino tu gracia y agrado en todo lo que hiciere, y tu glorificación. Déntela, Altísimo, todos los bienaventurados eternamente. Amén. Soli Deo honor, et gloria.

  

CÁNTICO DEL TE DEUM LAUDAMUS

 

562.-Padre Eterno, todos te alabamos por Dios: te tenemos por tal: y te confesamos por Señor.

Toda la tierra, Señor, te venera y reverencia por Eterno Padre.

Tu eres Señor, a quien los Ángeles, los cielos, todas las potestades, los querubines y Serafines con voces permanentes te llaman Santo, Santo, Santo, y Señor Dios de los escuadrones y ejércitos celestiales.

Los cielos, la tierra están llenos y enriquecidos de la Majestad y grandeza de tu gloria

Tu eres Señor, a quien alaban y ensalzan el coro lleno de gloria de los Apóstoles.

Tu eres Señor, en cuya alabanza se ocupa el número saludable de los Profetas.

Tu eres Señor, a quien alaban el candidísimo y sincero ejército de los Mártires.

Tu eres Señor, a quien confiesa toda la Iglesia por Padre de la Majestad y grandeza inmensa por la redondez de la tierra.

También confiesa la Iglesia a tu verdadero Hijo, y Unigénito de toda reverencia.

También al Divino y Santo Espíritu Consolador de las almas.

Cristo Santo, tu eres el Rey de la gloria.

Tu eres el Hijo sempiterno del Padre.

Tu Señor, habiéndote de vestir de nuestra naturaleza, para librar al hombre del pecado, no solo no aborreciste el vientre de la Virgen Purísima; sino que quisiste nacer de sus Purísimas entrañas.

Te eres, Señor, el que después de haber vencido la muerte, abriste a tus creyentes el Reino de los Cielos.

Tu eres Señor, Dios mío, el que está sentado a la diestra del Padre Eterno en su gloria.

Tu eres Señor, Dios mío, en quien esperamos y creemos que has de ser el juez, que en el último y postrero día tomarás residencia de nuestras vidas.

A ti pues, Señor, bien y esperanza nuestra, te rogamos todos, como siervos tuyos, nos ayudes y favorezcas, pues nos redimiste y compraste con tu preciosa sangre.

Haz Señor, en compañía de los Santos, seamos premiados y galardonados con la gloria Eterna que ellos gozan.

Señor, haz salvo a tu pueblo, y bendícenos, pues somos tus herederos.

Y también rígenos, y danos tu santísima mano para siempre.

Señor, todos los días te alabamos y bendecimos, y también tu Santísimo nombre en los siglos de los siglos.

Ten por bien que este día no caigamos en algún pecado.

Señor, tened misericordia de nosotros, tened misericordia.

Señor, tened misericordia de nosotros, como lo esperamos en Vos.

Señor, en ti he esperado y puesto mi esperanza, para no ser confundido Eternamente. 

 

ORACIÓN Y PETICIONES QUE SE HA DE HACER AL SEÑOR INVOCÁNDOLE COMO A PODEROSO Y PIADOSO PADRE

 

563.- Divino Señor y Redentor mío, de todo mi corazón y alma, te alabo y reverencio, y te doy alabanzas por este beneficio admirable de la Redención; y porque le quisiste hacer tan a costa de tu Majestad. Y porque se dignó tu benignidad encubrirse en nuestra naturaleza para hacerse pasible. Y por todas las naciones te doy estas alabanzas, Señor. Y quisiera darte las que mece tu Majestad.

Yo te doy, las que dio tu Humanidad: y las que dio la Purísima María, y Madre tuya, Señor. Las que dan a tu Majestad tus electos y escogidos en el Cielo y en la tierra. Por el tesoro riquísimo que nos dejaste en tu Iglesia Santa de tu Sangre Santísima, para purificar nuestras almas y blanquearlas; derivada por las arcaduces de tus divinos Sacramentos; porque nos los dejaste te alabo, Señor: particular el de la Penitencia y el Santísimo Sacramento. Y por la Ley tan suave, que diste, Señor, a tus siervos. Yo hago reverencia, adoro y creo estos divinos Sacramentos y tu Ley Santa, Señor, y todo lo que la Iglesia ordena y manda, que crea un fiel cristiano. Y a ti, Señor, Autor y vida de todo, te alabo y reverencio por perfecto y Santo Dios, y perfecto y gran Hombre: y los misterios de la fe. Y deseo morir por ellos, confesándolos, y con ellos. ¡Oh que gran tesoro! ¡Qué gran bien se encierra en esta muerte de Cristo! ¡Mi alma se embriaga en solo considerarlo! Y por tu bondad, Señor, te pido y ruego que mis defectos y pecados no impidan los efectos Divinos de este tesoro.

564.- Señor, y Dios mío, a todas las almas arrojo en ese piélago Divino de tu Sangre, para que todos se limpien y purifiquen: yo se la aplico a todas: y te suplico por este medio vengan a tu amistad y gracia. Y mi alma con ansia y deseo, ha deseado y pide ese rocío Divino. Y para que esto se cumpla, me hago de nuevo hija de la Iglesia santa y miembro de ella. Y con alegría y deseo me entrego toda a ella: y como a tal te suplico, Señor, participe de los bienes que en ella gozan tus siervos de todas las indulgencias y gracias.

565.- Te suplico, Señor, se dilate tu Ley y Sacramentos por todas las naciones, para que se cumpla, Señor, tu querer y voluntad que tuviste cuando lo ordenaste y padeciste: que sea por todas las almas, para que gustando de Ley y yugo tan suave, todos te alabemos y engrandezcamos como Dios eterno y Santo, principio y fin de todo nuestro bien. 

 

SEGUNDA ORACIÓN DE LA FE

 

566.-Santo Dios, grande, Altísimo, Señor Inmenso, Dios Altísimo, Dios Incomprensbilísimo, Dios bueno, Dios Santo; Dios, y Alteza Infinita de Dios, sin principio ni fin, y él sólo solo: yo creo, alabo y confieso, y adoro el misterio de la Santísima Trinidad; tres personas y un solo Dios verdadero. Confiesoos Alteza de mi Dios Señor, digno de toda reverencia y alabanza; Criador de cielos y tierra., y de todo; Señor superior a todo, de quien todos necesitamos; en quien todos vivimos y nos sustentamos. Yo os doy alabanzas a vuestra Majestad a quien como a mi Dios ordeno y dedico todas mis acciones, palabras, pensamientos y obras, y os las ofrezco. Os alabo, Señor, porque criasteis al mundo y todo lo demás para el hombre, y le diste tal alma; y porque la criaste tan bella e hiciste capaz de tanto bien. Porque la diste, Señor, tal Redentor. Porque criaste a los Ángeles y Serafines: y por toda la diversidad de obras tuyas, Señor. Y porque V. Majestad es Señor de todo. Os doy gracias y alabanzas por todas las criaturas; y con los bienaventurados digo, Santo, Santo, Santo es el Señor de los Escuadrones y coros Celestiales, digno de alabanza, y cantar nuevo. Tu eres Altísimo, solo Santo; tu solo Señor; tu solo misericordioso; tu solo infinito; tu solo eres digno de alabanza. Grande eres señor, grande es tu poder; grandes son, Señor, tus gracias y las comunicas a tus esclavas; y pues eres grande y rico, enriquece a tus esclavas, Dios y Señor mío.

567.- Fiada, Señor, en tu misericordia y en tu palabra, que nos convida a que te pidamos, pues dices: Pedid y daros han.

Que pidamos y nos darán, nos dices, Señor. Yo te pido, Señor, mires a mis deseos, ruegos y peticiones; y por tu bondad me las concedas y admitas. Yo te pido se haga en mi tu voluntad como la hizo Jesucristo, mi Señor, e Hijo tuyo. Que seas, Señor, vida de mi alma, y alma de mi vida, y obres en mi tu querer. Tuya soy, Señor, y para ti nací. Mira, Altísimo, ¿qué queréis hacer de mi? Señor, en tus manos estoy, como la esclava en las de su señora. Mira tu esclava, Señor. Señor, yo ya no soy de mi, ni lo he de ser, ni quiero serlo; tuya soy.

Dios mío, hazme a medida de tu corazón. Aparta de mi lo que me aparta de ti. Alumbra mi entendimiento, purifica mi memoria, inflama mi voluntad. Señor, la gracia, la gracia, la gracia te pido. Señor, padezca todos los trabajos y detrimentos  de esta vida y la gracia no me falte. Ni la muerte, ni el mundo, ni la espada, ni el Demonio no temo contigo, Señor. Dámete a ti, Señor. A ti pido

568.- Por tu gran misericordia; e intercesión de la purísima Madre de Dios y de todos los Santos, te pido, Dios mío, no me precipites ni eches de tu Casa por mis culpas, no salga de tus puertas; no vean mis ojos tal.

Crucifícame y castígame, y tal no vea yo, Señor. Para esclava de ella, Señor, la menor de tus esclavas. Dame una migajuela del pan de los perros: para can de tu casa me deja, Dios mío. Siémbrame el camino de espinas y abrojos para que yo no me vaya. Tírame el cayado, Padre y pastor mío. Padre, Padre, Padre mío, dadme una migajuela de pan; no me vea yo fuera de las puertas y umbrales de vuestra Casa: Haced de mi lo que quisieres, y esto no.

Y adornarme, que estoy andrajada, (que bien rico sois) para que pueda parecer delante de Vos, Dios mío, de los de Vuestra Casa.

569.- Ea, Dios mío, ea, Criador mío, pásense los enojos: mirad que parecen mal entre los Esposos haya enojos: ya no, que indignísima Esposa vuestra soy. Bien veo, bien mío, no me habéis menester: pero a mi sin mi Amado me va muy mal. Háganse las paces, mi bien. Como cierva herida te llamo, y voy a las aguas de tu gracia. La gracia, la gracia te pido: y todo lo que queráis que tenga y que os dé, os pido, que de Vos, mi bien, ha de venir todo.

María Santísima, sed mi intercesora; santos todos orad por mi; y por la dicha que tenéis en ver la cara de Dios, os pido me alcancéis, (no gloria, ni salud, ni hacienda, ni cosas perecederas; esas ponedlas en las manos del Señor, que cumpla su voluntad) que lo que os ruego es seáis mis intercesores, y digáis a mi Señor que todo lo pospongo y dejo: que sólo la gracia y darle gusto deseo. Así sea y se cumpla. Amén.

570.- Por lo que pido con encarecimiento, Señor, es por el aumento de la Santa Iglesia y Religiones; extirpación de las herejías; paz y concordia entre los Príncipes Cristianos; luz, Señor, para los Reinos que están si ella: por el aumento de la Orden de mi Padre S. Francisco: por los Prelados de ellas; y particularmente por los de la Iglesia: el Pontífice, (como Cabeza favorecedle, Señor), los Cardenales: por el Rey y los Príncipes, Señor mío. Por los Sacerdotes, favorecedles, Señor, conforme a ministros de tu Evangelio; míralos, Señor, míralos que celebren dignamente: y porque se cumpla mi petición, envíales, Señor, tus Espíritus y Ángeles, para que les den devoción y atención. Señor, por los que están en pecado mortal: dadme a mi todos los dolores, trabajos, que podéis darme, porque salgan, Señor, de tan mal estado. Señor, miradlos con ojos de Padre piadoso. Por todos los del mundo os pido, Señor. Y particularmente los que se han encomendado a mis pobres oraciones. Por los que ruegan por mi: todas mis necesidades sabéis, Señor, remediadlas, para más gloria vuestra y bien mío. Por todos os pido, Señor: lo que se me ha encomendado en particular, en particular: y los que en general, en general; a todos los mira, Señor. Por mis Padres y parientes, por los Espirituales lo que para mi: y en particular N.N.

571.-También pido, Señor, porque por negligencia y falta de atención no deje de ganar las indulgencias; lo hago ahora; y es mi voluntad ganar todas las que están concedidas, sea tomando agua bendita; o con obligación, o sin ella, de todo lo que hiciere.

572.- Señor mío, yo deseo cumplir vuestra voluntad: y por mi parte nada fío: y así os doy los fiadores que aquí pondré, para que por vuestra gran misericordia, y su intercesión, sea salva. Así sea. Amén.

Virgen Santísima, Madre, orad por mi; y mirad que en vos espero; y que por vuestra intercesión he de ser salva. Recibid, Purísima estas devociones, que aquí pondré: recibidme por esclava y salid mi fiadora. Y a todos estos Santos pido lo propio. Al glorioso San José, S. Juan Bautista, S. Juan Evangelista. Santo y Padre mío, S. Francisco, S. Antonio de Padua. Mi gloriosa Madre Sta Clara. Estos son mis fiadores, y mis devotos. S. Pedro y S. Pablo y todos los Santos. Y mis Santos Ángeles. Santos míos, bienaventurados, yo os pido encarecidamente oréis por mi y me alcancéis la gracia; la gracia que os pido por la buena dicha que tuvisteis de ser de los escogidos, y ver la cara de Dios. A todos os pido, en particular a todos los Santos Ángeles, los de mi Guarda, y los demás, me ayuden a  disponer, y me acompañen para recibir el Santísimo Sacramento. Adornadme, Santos, de virtudes con vuestros ruegos, para que me vea con vosotros alabando al Altísimo. Así sea. Amén 

 

LAS DEVOCIONES DE LA VIRGEN SANTÍSIMA, SON LAS QUE SIGUEN: 

 

573. Del nombre de María.

 

María: 1º Magnificat. 2º Ad Dominum cum tribularet. 3º Retribue Servo tuo. 4º. Inconvertendo Dominus 5º. Adte levavi oculos meos, Vers. Post partum Virgo Mª. Oratio. Concede nos famulos tuos

 

La Corona de la Reina

 

1.Domingo. La Encarnación de la Virgen Santísima: sus diez Ave Marías, y un Magnificat. Y así van (los siete diezes) y Sta Ursula

2. Lunes. La Visitación de Santa Isabel: y Sta Inés Mártir

3. Martes. El Nacimiento. Y Santa Catalina Mártir

4. Miércoles. La Adoración de los Reyes. Y mi Madre Sta Clara.

5. Jueves Cuando o halló en el Templo después de haberle buscado tres días. Y Sta                              

Gertrudes

6. Viernes. Cuando Resucitó; y la visita a la Purísima Virgen. Y Santa Catalina de Sena

 

7. Sábado Cuando subió a los Cielos. Y la Sta Madre Teresa. 

 

Conmemoración al glorioso S. Miguel Arcángel y a todos los Ángeles( que algunos devotos que se la han hecho han alcanzado grandes beneficios) para que este Príncipe gloriosísimo, y los demás, por su intercesión me alcancen tres cosas del Altísimo para su gloria y bien de mi alma.

 

574.- Príncipe muy gloriosísimo Sr. S. Miguel, Duque y Regidor de las batallas celestiales, Recibidor de las almas, Vencedor de los malos espíritus: Duque y Regidor maravilloso, después de Jesucristo, de la Iglesia de Dios; y de grande excelencia y virtud; a todos los que a ti llamamos líbranos de toda adversidad, y haznos aprovechar en el servicio de Dios por tu precioso oficio y muy divinos ruegos. Y alcánzame las tres cosas que te pido del Altísimo.

V/ Ruega por nos muy bienaventurado San Miguel, Príncipe en la Iglesia de Jesucristo

R/ Porque seamos hechos dignos  de los prometimientos de Jesucristo.

 

ORACIÓN

Todopoderoso y perdurable Señor, que por tu gran clemencia para la salud humana te dignaste darnos al glorioso Sr. San Miguel Arcángel, Príncipe de tu Iglesia, maravillosamente, otórganos, que por su ayuda saludable, merezcamos aquí ser defendidos de todos los enemigos, y en nuestra muerte libres y salvos, y a tu muy excelente Majestad bienaventuradamente ser presentados. Por J. N. S. Amén.  

 

A todos los gloriosos Ángeles Santos y Señores míos

Antífona

 

575.- Muy gloriosos ciudadanos del Paraíso, Espejos muy limpísimos del verdadero Dios y nuestros Guardadores muy altos por su gran misericordia; plegueos de no reparar mientres a nuestro desagradecimiento y a la nuestra irreverencia, y gran negligencia continua, más Vos plegadelo perdonar, y con nos siempre estar, porque por vuestra ayuda merezcamos alcanzar el buen fin deseado. Amén

V/ A los sus Ángeles Dios mandó de ti.

R/ Que te guarden en todos tus caminos.

 

ORACIÓN

Oh Padre de toda criatura, Creador y Dios, que quisiste de los humildes pechos y vida ser gobernado por la guarda angelical: otórganos piadosamente, que pues nos juntaste a tan dichosa compañía, por ellos nos hagas que te sirvamos fielmente; y a ellos tornemos honorablemente; después con ellos te gocemos perdurablemente en aquella celestial Jerusalén,  Vida gloriosa: Por J. N. S.. Amén      

 

ALMA

 

576.-  Pues que sois Dios de amor, enamoradme.

Pues me andáis buscando, recibidme.

Pues os miro con ojos, enlazadme.

Pues que flechas tenéis de amor, heridme

Pues sois fuego de amor, abrasadme.

Pues que tenéis amor, unidme.

Pues tenéis el pecho abierto, en él ponedme.

María me deshaced, y de Dios hacedme.

 

577.-Venciéndome, vencí. Ya abrazando al padecer pude vencerme; y vencer  

Advierte ánima mía, y mira con atención.

 

578.- ¡Oh que poco, oh que mucho! Oh que poco a de durar esta vida! Oh que mucho a de durar la Eterna! Para siempre, para siempre, para siempre. Para siempre gloria eterna! Para siempre pena eterna! Para siempre carecer de ver a Dios, y de su compañía, y la de su Santísima Madre, y todos los Santos! El mayor mal es la desgracia de Dios. Y el pecado trae todos estos daños, y la gracia todo el bien.

 

Palabras que decía Santa Mª Magdalena, de Cristo Nuestro bien.

 

Oh si le vierades! Si le conociérades! Oh si le viérades hablar!

Si le tratarades, os perdiérais  por él. ¡Qué Amador! ¡Qué caricias! ¡Qué fidelidad! ¡Que correspondencia! ¡Qué gallardo! ¡Oh cómo descansaba el alma! ¡y cómo llenaba el vacío del corazón! 

 

DICHOS Y SENTENCIAS DE SANTOS DIVERSOS, PARA ANHELAR A LA PERFECCIÓN

 

579

Isaías 6.2 

Dice. Que delante de Dios están los Serafines y cubren con dos alas su rostro, y con otras dos los pies; dejando descubierto el pecho, que es la silla del amor; y con otra dos alas, que tenían a los lados volaban: publicando a voces la Santidad y Gloria del Señor, de que está llena la tierra.

 

Cristo por S. Mateo Cap. 5

Las joyas con un alma se ha de adornar son Pobreza, Mansedumbre, Llanto, Hambre y Sed de Justicia, Misericordia, Limpieza de corazón. Paz y Paciencia en las tribulaciones.

 

San Pablo  1. Cor 3, 18

Si alguno le pareciere es sabio de entre vosotros, hágase ignorante, para serlo

 

Cristo nuestro bien. Lc. 14,33

El que no renunciare todas las cosas que posee en la voluntad, no puede ser mi Discípulo.

 

En el Apocalipsis 18,7

Tanto cuanto se quiso ensalzar y cumplir con sus apetitos la criatura, le dan de tormentos, y angustia después.

 

Casiano dice:

Que doblado más  trabajo es mortificar las pasiones y desarraigarlas, que alcanzar virtudes.

 

La Sabiduría divina dice:

Que en aquello, o por aquello, que cada uno peca es castigado.

 

Isaías 59, 14-15

¡Oh miserable suerte la de esta vida, donde con tanta dificultad la verdad se conoce!

 

David dice Sal. 104, 4

Buscad siempre la cara de Dios: y buscándola en todas las cosas, no reparéis en ninguna cosa, hasta hallarla.

 

El mismo. Sal. 111,1

Bienaventurado el varón que teme al Señor: porque en sus mandamientos codiciará hacer obras mucho.

 

San Pablo. Gal. 5,22

Los frutos del buen espíritu son: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fe, continencia, modestia, castidad.

 

El mismo. Gal. 4,22  1. Tim.1,5

El paradero de todo buen espíritu es caridad

 

David. Sal. 23,3

¿Quién subirá al monte del Señor? (que es la perfección) El inocente.

 

El Esposo a la esposa

En la vida, que es Dios, se aniquilan y faltan todos los deseos y apetitos de la voluntad propia, y queda el alma del todo rendida.

 

San Pablo. Flp. 1,21

A mi la vida es Cristo: y el morir una ganancia.

 

El mismo. 2 Tm. 2,5

No será coronado sino el que legítimamente peleare.

 

S. Mateo, 5,44

Y hacer bien a quien aborrece: y con esto vendremos a ser hijos de nuestro Padre Celestial: y ser perfectos y alcanzaremos amor seráfico.

 

David. Sal. 21,7

Yo soy gusano, no hombre: oprobio de los hombres, y lo desechado del pueblo.

 

El sabio. Pro. 28,14

Bienaventurado el varón que siempre esta temeroso

 

Job, 13,7

No tiene necesidad Dios de vuestra mentira; ni que con título de mi honra uséis engaños y cautelas.

 

San Mateo. 16,26

Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si su alma padece detrimento?

 

David. Sal. 89

Mil años son como un día que pasó

 

Isaías 40,17

Todas las gentes son como si no fuesen.

 

David. Sal. 11,7

La sabiduría del Señor es plata purificada con fuego, probada en la tierra de nuestra carne y purgada siete veces.

 

San Pablo. Rom. 8,13

Si viviereis según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu os mortificaréis, viviréis.

 

El profeta Habacuc. 2,1

Estaré en pie sobre la guarda de mis sentidos.

 

San Pablo 1Cor.9,22

Hacerse a todos para ganarles a todos.

 

Job 39,19

Todo el alto ojea el Demonio de las almas para contradecir lo bueno

 

El sabio. Sap. 4,12

La junta de la vanidad oscurece los bienes: y la inconstancia del apetito trastorna el sentido.

San Pablo 1 Cor 10,31

Si comiéredes, o bebiéredes o habláredes, ofreciéredes otra cosa, sea en gloria de vuestro Dios y Señor.

 

San Juan  1.Jn 4,20

Quien dijere que ama a Dios a quien no ve; y no ama a su prójimo que tiene delante sus ojos, mentiroso es.

 

San Mateo. 18,6

El que escandalizare a uno de los pequeñuelos, que son los humildes y sencillos de corazón, mejor le fuera que con una piedra o rueda de molino a la garganta puesta, fuese lanzado en el mar.

 

Cristo por S. Mateo 5,44

Amad vuestros enemigos; haced bien a quien os aborrece; orad por quien os persigue y calumnia; porque seáis hijos de vuestro Dios, porque hablará palabras de paz dentro de su siervo.

 

El mismo. Sal. 18,13

Señor, líbrame de mis pecados ocultos; y de los ajenos Señor, perdona a tu siervo.

 

San Pablo 1.Cor. 3,19

La humana sabiduría es necedad delante de Dios.

 

Oseas 2,20

Si te quieres alma unir, has de venir alma unida de fe.

 

David dice Sal. 34,10

Todos mis huesos dirán, Señor, quien hay semejante a ti.

 

Jeremías 31,18

Castígame, Señor, y quede docto y enseñado

 

El Eclesiástico 34, 9 y 11

Qué sabe el que no es tentado, ni qué puede conocer

 

David Sal. 70,20

De cuantas tribulaciones me mostraste, de todas ellas me libraste, Señor.

 

San Pablo. Rom. 8,14

Los que son movidos por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.

 

David. Sal. 29,12

Convertiste mi llanto en gozo, Señor, para mí: castigásteme de alegría, para que te alabase.

 

San Mateo. 5,3

Bienaventurados los pobres de espíritu y de voluntad, que suyo es el Reino de los cielos.

 

Cristo. Jn 14,23

El que me ama guardará mis mandamientos: y mi Padre le amará, y yo le amaré, y vendremos a él, y haremos morada en su corazón.

 

David Sal. 30,1

En ti, Señor, espero, que no me confundáis para in eterno

 

San Lucas. 1,21

El Reino de Dios está dentro de vosotros.

 

S. Gregorio

La contemplación es la misma dulzura, tan amable que levanta el alma sobre sí misma; y la descubre los secretos del cielo, y la da a gustar los deleites de la caridad.

 

Santo Tomás

La contemplación exceda a todos los demás deleites humanos.

 

El sabio Sap.7,7

Desee y me fue dado el don del entendimiento. Llamé a Dios y vino sobre mi el Espíritu de la Sabiduría.

 

S. Buenaventura dice

Que la oración es los pies del alma perfeccionada por el mismo Dios para subir a los montes altos de sus divinos misterios.

 

David e Isaías Sal. 54,7 Isa.40,31

Llaman a la oración, alas de paloma y alas de águila, con que sube el espíritu a la contemplación, volando hasta llegar a la unión.

 

San Pablo dice Fil. 3,20

Que la conversación de los que tienen oración es en los cielos, con los espíritus bienaventurados y mucho más con el mismo Señor de ellos.

 

San Agustín dice

Que no es la oración otra cosa sino aquella misteriosa Escala, que llegaba de la tierra al cielo: al pie de la cual estaba Jacob durmiendo con el cuerpo; pero velando con el Espíritu: en la cumbre de la Escala estaba el mismo Dios sustentándola, y por ella subían y bajaban Ángeles desde Dios a Jacob, y subían desde Jacob a Dios.

 

La Esposa. Ct. 5,2

Yo duermo y mi corazón vela.

 

David Sal. 18,15

La meditación de mi corazón siempre en tu presencia, Señor.

 

San Bernardo

Que no hemos de mirar a Dios como si estuviera a solas sino acompañado de las jerarquías de los Ángeles, que con suma reverencia asisten en su presencia.

 

David Sal. 137,2

En presencia de los Ángeles te adoraré; y te adoraré, Señor, en tu Santo Templo.

 

El sabio dice Prov. 3,32

Que tiene Dios su conversación con sus sencillos: y no gusta de hablar con los doblados, ni tratarlos; porque admiten malas mezclas en sus intenciones.

 

Cristo por S. Mateo dice  6,5

Que Cristo, Nuestro Señor, reprobó la oración de los fariseos, que oraban en las sinagogas y plazas, por ser vistos de los hombres.

 

En el Éxodo, 23,15 y 34,20

Mandaba Dios, nuestro Señor, en  su Ley, que ninguno entrase en su presencia vacío, sin llevar algún don que ofrecer.

 

David. Sal.34,7

Sujétate a Dios

 

El mismo dice. Sals 68,33 y 104,3.4.

Tú, busca al Señor, y oyóme.

 

Santo Tomás

Que la lengua del Espíritu es su entendimiento, y las palabras son sus buenos pensamientos enderezados a Dios.

 

San Juan dice. Jn.17,3

Que la vida eterna está en conocer a Dios verdadero, y a su Hijo Jesucristo, Nuestro Señor.

 

San Bernardo dice

La devoción es lengua del alma, sin la cual está muda, y no sabe hablar en el Verbo divino.

 

David dice Sals. 37,10 y 87,3

Ponte en presencia de Dios, represéntale tus necesidades y deseos: solicitándole con ellos, y peticiones y coloquios amorosos.

 

El mismo. Sal. 39,13

Mi corazón me desampara, recógela tu, Señor, para que esté conmigo orando con sosiego.

 

Santo Tomás

Tu hablas a Dios no para hacerle saber o para darle algo que no tiene; sino antes para recibir de él la ciencia, virtud y gracia, que no tienes.

Cristo nuestro Señor. Apo. 22,14

Dice al corazón aquella dulce palabra del Apocalipsis. Entra por la puerta de este Cielo, que está abierta, para que veas y contemples mis divinos misterios; un rato dentro escóndete de lo secreto de mi rostro, y en lo más íntimo de mi Divinidad, donde no llega turbación de los hombres.

 

San Juan dice. Apo.4,1.2.

Al punto que el Señor me llamó, fui puesto en Espíritu, con el Supremo Espíritu, que es Dios.

 

San Dionisio

Tanto nos es lícito levantar el Espíritu a cosas altas, cuantas tuviere por bien comunicársenos el rayo de las palabras Divinas; y si éstas las reverenciáramos templada, religiosa, castamente, cobramos fuerzas para mirar aquellos soberanos resplandores.

 

S. Pablo a los de Corintio, 12,7 

Para que la grandeza de las revelaciones no cause en mi soberbia y altivez, me ha dado el Señor el estímulo de mi carne, que es el Demonio, que me está atormentando en ella, por lo cual tres veces he rogado, y pedido al Señor, que me lo aparte de mi, y su Majestad me responde: bástate mi gracia; porque la virtud como el oro en el crisol se perfecciona con la enfermedad; y así tendré de aquí en adelante mi gran gusto en mis enfermedades, para que habite en mi la virtud de Cristo. Y según S. Bernardo en la virtud de la humildad.

 

San Pablo a los Romanos. 7,23

Cuando quiero obrar bien, hallo Ley que me gobierne por la inclinación que tengo al mal; y esta ley obra con gusto según el hombre interior; pero veo otra ley en mis miembros, que es repugnante a la ley, y regla de mi entendimiento y espíritu, que me cautiva, sujeta y rinde a la ley del pecado, que tengo también en mis miembros.

 

El mismo en otra parte dice. Gal. ,5,17

El Espíritu desea aquello, que es contrario y repugnante a la carne, lo que contradice al Espíritu, y el Espíritu y la carne están siempre en continua guerra.

 

S. Pablo a los Romanos, 7, 24

Desdichado hombre soy. ¿Quién habrá que me libre de este cuerpo, que me causa una vida que me parece muerte? La gracia de Dios, por los merecimientos de Jesucristo, nuestro Señor. Y así yo con el entendimiento y espíritu sirvo a la Ley de Dios, pero con el de la carne hace ley al pecado.

Sentencias de filósofos gentiles.

Dios es una esfera espiritual, cuyo centro está en cualquier parte; y la circunferencia y fin en ninguna

La sabiduría del Creador no tiene límite, ni tasa, sino el vaso o sujeto donde se deriva.

 

Lo que dijeron seis doctores muy doctos de los trabajos y tribulaciones. 

 

1. Dijo el primero: Que si cosa mejor conociera el entendimiento del Padre infinito, sin duda la diera al Hijo. Ama con amor infinito: no le dio sino trabajos; síguese pues, que son la mejor cosa que puede Dios dar a un alma.

2. Dijo el segundo: que si por privilegio hubiese un hombre tan Santo como Cristo, que no tuviese pecado mortal, ni venial; de suerte que fuese inocente, que este tal no merecería tanto, como merece un alma en la tribulación, sufriéndola por Dios.

3. Dijo el tercero: Que si la Virgen María y todos los Santos rogasen por un alma, no le alcanzarían tanto, como ella se puede alcanzar sufriendo la tribulación, conformándose en ella con la voluntad de Dios.

4. Dijo el cuarto: Que si a los bienaventurados les diesen a escoger; dejar de gozar de Dios hasta el día del juicio, o carecer desde el día del Juicio por toda la eternidad  del mérito que ganaron en la tribulación; es cosa cierta, que por no carecer del mérito de los trabajos para siempre, estuvieran en más contento, y estimaran en más dejar de gozar de Dios hasta el día del juicio.

5. Dijo el quinto: Que si la Cruz de Cristo por solo haberla tocado la humanidad, la adoramos con la misma adoración, que a Dios, con no haberla llevado más que seis horas, la Cruz de los trabajos, la cual llevó treinta tres años, qué reverencia merece?

6. Dijo el sexto: si tantos son los frutos de los trabajos, ¿porqué los hombres no los abrazan? ¿Qué es la cusa? Respondió: en tres razones. La primera, poco amor a Cristo; porque el soldado que quiere bien al Capitán, síguele.

La segunda: No considerar el premio eterno que se dará a un trabajo, que por ventura me durará un momento.

La tercera: no considerar la malicia y maldad grande de nuestros pecados, que merecen pena eterna: la que se puede redimir y desquitar sufriendo injurias y trabajos por Dios.